Dr. Sagrera-Ferrándiz, Médico y Magister en Medicina Manual y Osteopatía

1 / 3 Aligera las cervicales

Coge aire y apoya las manos justo por debajo de la clavícula.

  • Primero haz tres respiraciones profundas. Siente con las manos cómo hinchas tu pecho, inhalando por la nariz, y suelta el aire por la boca despacio.
  • Después, vuelve a hacer esta respiración y en cada una de ellas lleva la cabeza primera hacia un hombro y luego hacia el otro.
  • Solo tienes que ladear un poco la cabeza. No eleves los hombros ni fuerces el cuello.

2 / 3 Desbloquea la parte alta

Este ejercicio, si puedes, es mejor hacerlo sentada en una silla ya que así los brazos "cuelgan" a los lados del cuerpo.

  • Primero haz movimientos como de asentimiento, llevando la barbilla al pecho y volviendo a la posición vertical (no lleves la cabeza hacia atrás). Hazlo despacio.
  • Después, haz movimientos lentos de negación.
  • Por último con la mirada al frente lleva los hombros hacia las orejas a la vez que inhalas, aguanta unos segundos y suelta el aire y los hombros de una vez. Repite 3 veces.

3 / 3 Cuello y hombros relajados

Este ejercicio lo puedes hacer nada más levantarte pero también es una buena opción para ir haciendo a lo largo del día en la oficina o cuando tengas unos minutos en cualquier sitio.

  • Coloca las manos por detrás de la cabeza y lleva la cabeza hacia delante presionando suavemente con las manos. Vuelve a la posición inicial y repite 4 veces.

POR QUÉ SENTIMOS "DOLOR" POR LA MAÑANA

Agarrotamiento, dolor, poca flexibilidad... Puede que alguna mañana te levantes y así y las causas son varias: dormir en un colchón demasiado duro o demasiado blando, haber adoptado una mala postura, no haber descansado bien por nervios o tensiones acumuladas...

Por ello, estirar los músculos cada mañana, sufras o no algún tipo de tensión o dolor, es lo que recomienda el Dr. Sagrera-Ferrándiz, especialista en Terapias Manuales, para levantarle más ágil y con energía.

los gestos que te alivian

Gestos cotidianos como desperezarse bien de buena mañana, todavía sentada en el borde de tu cama, te ayudan a aliviar tensiones y a impedir que los nervios y el estrés se acaben transformando en molestas contracturas.

También puedes hacer otros sencillos ejercicios que solo te llevarán un par de minutos pero te relajarán ya para todo el día:

  • Tumbada en la cama boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados, inclina las dos piernas hacia un lado y después hacia el otro sin levantar la espalda. Repite el ejercicio 8 veces.
  • De pie, flexiona un poco las piernas y dobla el tronco por la cintura hasta llegar con las manos al suelo, de forma que te quede el pecho pegado a los muslos. Intenta estirar las piernas y relaja. Hazlo 3 veces.

CONTRA LA RIGIDEZ: CALOR

La aplicación de calor en la zona del cuerpo en la que sientes dolor o rigidez ayuda a relajar la musculatura y a mejorar la movilidad al levantarte por la mañana.

  • Puedes aplicar en la zona tensa una toalla empapada en agua caliente (y escurrida) o ya en la ducha, aplica el agua caliente durante un tiempo mantenido en la zona dolorida y haz pequeños círculos.

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