Uñas encarnadas: causas, tratamiento y cómo prevenir

Médicamente lo correcto es llamarlas "uñas incarnadas" o ya un término más técnico, "onicocriptosis". Ocurren cuando el borde de la uña se clava en la piel. Es un trastorno doloroso que debe diagnosticarse y tratarse desde el inicio.

Actualizado a
veronica ruiz martin
Verónica Ruiz Martín

Presidenta del Colegio de Podólogos de Canarias

Diana Llorens
Diana Llorens

Periodista

Las uñas encarnadas, cómo tratarlas y cuidarlas
iStock by Getty Images

Uno de los problemas que con frecuencia afectan a los pies es lo que popularmente se conoce como uñas encarnadas (aunque los términos médicos correctos son uñas incarnadas u onicocriptosis), que ocurren cuando un borde de las uñas de pie se incrusta en la piel.

Suele ocurrir en la uña del dedo gordo (aunque también puede darse en otros) y puede ser un proceso doloroso que tiene puede tener una sencilla solución siempre y cuando acudamos rápido al podólogo.

Hablamos con Verónica Ruiz Martín, presidenta del Colegio de Podólogos de Canarias, que nos da las claves para identificar, tratar y prevenir este trastorno.

¿Qué causa las uñas encarnadas?

Son diversas las causas que pueden llevara a este problema en las uñas de los pies. Por un lado, no todos tenemos las uñas del pie de la misma forma. La curvatura influye en la probabilidad de que se incrusten en la piel. “Hay personas que tienen las uñas en forma de teja, es decir, muy curvas”, explica Verónica Ruiz. Estas uñas vienen con una curvatura más pronunciada desde la matriz (donde nace la uña) y pueden enterrarse desde más atrás.

Su forma es un factor determinante. “Una uña cuadrada o rectangular normalmente no suele dar problemas, mientras que las que son tipo trapecio (en las que los laterales no son paralelos) también se tienden a enterrar en la piel”, indica.

Existen otros factores que pueden propiciar que la uña se clave en la piel, como el calzado que utilizamos o cómo nos cortamos las uñas de los pies. También el impacto que reciben las uñas del pie al realizar determinados deportes (como, por ejemplo, el trail running, correr por la naturaleza) pueden causar la incarnación de la uña.

Asimismo, los hongos en las uñas pueden ser el origen de las uñas encarnadas. “Los hongos no suelen dar una sintomatología aguda (no provocan dolor ni inflamación), pero sí que deforman las uñas”, explica Ruiz, “entonces la uña o bien se entierra por su propio peso (porque es más gruesa) o bien porque la persona intenta cortárselas y lo hace mal”.

Síntomas de las uñas encarnadas

La primera señal de alerta es una molestia o dolor alrededor de la uña o en la yema del dedo, que puede darse con el roce del zapato, al andar o incluso por el peso de las sábanas al dormir.

  • Luego empieza a aparecer una inflamación, que dependiendo del caso puede ser mayor o menor”, señala la podóloga.

Si no se trata en las primeras 48 horas o la primera semana, ese proceso irá a más y la inflamación se puede cronificar. “Eso implica una alteración del proceso de cicatrización normal del tejido”, explica.

  • El tejido intenta cicatrizar, pero no puede porque el borde de la uña se sigue incrustando en la piel y sigue provocando una herida. Esto hace que se forme un tejido por encima de la uña y que esta se entierre mucho más en la carne. “Es un proceso mucho más doloroso y va acompañado de infección”, indica.

Cuanto más grave sea el proceso, más radical será el tratamiento”, advierte.

¿Cuál es el tratamiento?

Al igual que sucede con muchos otros problemas de salud, la detección precoz puede ahorrarnos problemas y tratamientos más agresivos.

Si tratamos una uña incarnada en las primeras horas, muchas veces con una pequeña cura o corte de la uña será suficiente”, explica la especialista. “Pero cuando la persona ya viene con un proceso crónico hay que hacer cirugía, y dependiendo del estado de la uña esta será más agresiva o más conservadora”.

La cirugía normalmente es sencilla, se realiza con anestesia local y tras ella el paciente se puede ir a casa por su propio pie. Consiste en retirar la parte de la uña que se clava en la piel.

  • Para evitar que vuelva a ocurrir, hay que hacer una matricectomía, es decir “quemar” los lados de la uña para que esta no vuelva a crecer por ahí. A la práctica esto es como estrechar un poco la uña por los lados.

En los casos en los que la afección ha evolucionado más, puede ser necesario retirar toda la uña.

Algo con lo que se encuentran a menudo los podólogos es que los pacientes en lugar de ir a su consulta acuden al médico de cabecera y este (al no ser especialista en trastornos como las uñas encarnadas) les receta antibióticos que no resuelven el problema. Esto retrasa el diagnóstico y hace que cuando llegan al podólogo el proceso esté más avanzado.

  • Si hubiera podólogos en la seguridad social, estas patologías se resolverían rápido y de forma barata”, reivindica Ruiz.

¿Cómo se puede prevenir?

Algunos de los factores que pueden desencadenar una uña encarnada se pueden evitar, como cortar mal las uñas de los pies. ¿Cómo deberíamos hacerlo?

Siempre se ha dicho que las uñas de los pies hay que cortarlas cuadradas”, explica Ruiz. Esta es la teoría y en principio sería lo recomendable, pero hay que tener en cuenta la forma de la uña.

  • En un paciente con una uña en forma trapezoide, cortarlas cuadradas no sirve, porque precisamente suelen tener la uña distal redondeada, por la forma del dedo”, señala.

Lo fundamental es no cortarlas en exceso”, puntualiza la especialista. Este truco te puede ayudar a saber si está demasiado corta:

  • Si pones el dedo de la mano de forma transversal sobre la punta del dedo del pie y solo tocas carne, la uña del pie está demasiado corta.
  • Si tocas solo uña, está demasiado larga.
  • Si tocas uña y carne, está en el punto justo.

En relación al calzado, debemos procurar que no sea demasiado duro o estrecho, y que no tenga demasiado tacón.

¿Quién debe tener especial cuidado?

Las personas con diabetes deben tener un especial cuidado con sus pies.

Los diabéticos tienen unas defensas más debilitadas que una persona sana porque tener glucosa en sangre favorece las infecciones”, indica Ruiz. Esto dependerá también del estado de la persona y el control que tenga de la enfermedad.

Deben prestar especial atención a las zonas periféricas como los pies, donde la microcirculación y el tejido nervioso está más afectado.

  • La glucosa daña la cubierta de mielina que tienen los nervios, lo que hace que se pierda sensibilidad. Por esto, una persona con diabetes puede no notar el dolor que produce una uña encarnada, de tal modo que el problema avance hasta crear una infección grave que afecte al hueso.

Un problema aparentemente sencillo como una uña que se clava en la piel, en las personas con diabetes puede derivar en consecuencias graves como una amputación si no se actúa a tiempo.