Por Soledad López, periodista especializada en salud

alergia vacuna

No es lo mismo un leve picor de ojos o unos cuantos estornudos que esas crisis de alergia que dejan noqueada a la persona que las sufre en los días de mayor polinización.

El picor y lagrimeo de ojos puede ser tan intenso que se inflaman y apenas puedes ver. Los ataques de estornudos son tan fuertes que te paralizan en el momento que los sufres.

  • Por no hablar del asma, un síntoma más grave que puede aparecer si la alergia se complica a lo largo de los años.

En España hay 8 millones de alérgicos al polen

En estos casos, los antihistamínicos son poco menos que caramelos balsámicos para un alérgico. Y no le queda más que encerrarse en casa (algo que, por otra parte, resulta más fácil en estos días) y procurar que no entre ni una partícula de polen por ventanas, puertas...

Ante una situación de estas características es cuando la vacuna puede ser la solución. El Dr. Ángel Moral de Gregorio, presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunologia Clínica, explica a Saber vivir que "la inmunoterapia es lo único que realmente puede curar la alergia, lo único que puede cambiar el curso de la enfermedad".

"Muchos pacientes mejoran y en un 30% de los casos desaparecen los síntomas totalmente, a excepción de algún día en que los niveles de polen pueden ser muy altos", asegura el especialista.

quién puede necesitar vacuna de la alergia

"A la hora de tratar a un alérgico -explica el Dr. Moral-, lo normal es empezar por administrarle anhistamínicos (fármacos dirigidos a reducir los síntomas) y ver cómo responde. Y si no funcionan y los síntomas se van intensificando, se opta por la inmunoterapia".

Un 30% no vuelve a tener síntomas con la vacuna

"Pero en ocasiones nos llegan alérgicos con cuadros tan intensos que se opta directamente por la vacuna", concluye.

Cómo actúa la inmunoterapia

La alergia es una respuesta exagerada de nuestras defensas ante una sustancia que identifica como peligrosa. El proceso que tiene lugar en nuestro organismo es el siguiente:

  • La primera vez que se produce el contacto, la sustancia extraña o alérgeno entra en el cuerpo a través de la piel, el aparato digestivo, las vías respiratorias o los ojos.
  • Las células del sistema inmunitario (linfocitos) reaccionan de forma excesiva ante dicho alérgeno, cuando en condiciones normales lo neutralizarían sin más.
  • Fabrican anticuerpos llamados IgE (inmunoglobulina E) que son avisos para las defensas.
  • Estos anticuerpos o avisos quedan memorizados en el linfocito para que actúe cuando vuelva a detectar el alérgeno.

En los siguientes contactos:

  • La sustancia extraña enseguida es identificada e interceptada por las defensas.
  • Las defensas liberan histamina de forma exagerada para neutralizarla. Y el cuerpo responde con síntomas como picores, dificultad para respirar...

Pues bien, "la vacuna lo que hace es bloquear los anticuerpos IgE, de forma que el paciente tendrá menos síntomas cuando se exponga al polen. Al principio puede que siga necesitando antihistamínicos, pero con el tiempo cada vez menos o nada. En realidad lo que consigue la inmunoterapia es que toleres cada vez mejor los niveles de polen", explica el Dr. Moral.

Distintos tipos de vacuna

Si eres candidato a vacunarte, obviamente primero deberás realizar unas pruebas cutáneas para identificar justo los pólenes que te provocan alergia.

Actualmente existen dos tipos de vacunas:

  • Sublinguales: Se administran mediante un preparado líquido que se deposita encima de la lengua. Puedes tomarlas tú mismo en casa. Las dosis son 4 o 5 a la semana durante 4 meses al año, y durante 4 o 5 años.
  • Subcutáneas: Se inyectan en la parte posterior del brazo y se administra una inyección al mes a lo largo de 4 o 5 años.

"Las vacunas actuales son mucho menos engorrosas que las de hace unos años: las inyectables eran semanales y el paciente tenía que ir cada semana a ponérsela, mientras que ahora es solo una al mes", aclara el especialista.

La mejor época para poner la vacuna

El Dr. Moral explica que años atrás las vacunas se empezaban a poner a partir de octubre o noviembre, y así cuando llegaba el mes de marzo o abril el alérgico estaba protegido, pero actualmente esta estrategia está cambiando porque hay pacientes que tienen síntomas todo el año. Y es que el calendario de polinización de las plantas que ocasionan más problemas abarca muchos meses:

  • Cipreses y arizónicas empiezan a dar problemas en noviembre y acaban en abril. Abundan en urbanizaciones, cementerios...
  • El plátano de sombra aumenta la concentración de polen a finales de marzo y principios de abril. Se encuentra sobre todo en las grandes ciudades.
  • La salasola ocasiona alergia en los meses de verano.

Por eso, explica el Dr. Moral, "ya no hay una época del año idónea para empezar a vacunar, se inicia el tratamiento cuando el paciente llega a consulta y si se considera necesario por la intensidad de los síntomas".

¿Existe alguna contraindicación?

No. A las mujeres que han iniciado un tratamiento de inmunoterapia y se quedan embarazadas tampoco se les suspende el tratamiento, aunque si tienen que iniciarlo y están embarazadas el consejo es esperar.

¿Tiene efectos secundarios la vacuna?

  • Las vacunas sublinguales pueden provocar un pequeño picor al inicio del tratamiento que desaparece con el tiempo.
  • Las inyectadas pueden dar inflamación o enrojecimiento en la zona, pero con hielo o una crema de corticoides local desaparece. En resumen, nada importante que obligue a suspender el tratamiento.