Asesorado por Andrés Arriaga, Doctor en psicología y profesor de la Universidad Europea.

Por Diana Llorens

¿Pueden las videollamadas causar dismorfia corporal?
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En los últimos meses, son muchas las personas que, debido a la pandemia de Covid-19, han visto como se alteraban sus hábitos de trabajo.

El teletrabajo ha entrado de repente en nuestras vidas y nos hemos visto obligados a comunicarnos mediante videollamadas, a veces durante varias horas al día.

A su vez, las videollamadas han suplido la relación social entre amigos o familia en los momentos más duros del confinamiento y siguen siendo ahora para muchos la única forma de hacer 'visitas' familiares.

El hecho de estar tanto tiempo mirándonos a nosotros mismos puede ser un factor de riesgo que haga aflorar casos de dismorfia corporal, aunque no serían la causa de este trastorno.

Analizamos, de la mano del Doctor en psicología y profesor de la Universidad Europea Andrés Arriaga, en qué consiste este trastorno y cómo se puede tratar.

¿Qué es la dismorfia corporal?

El trastorno dismórfico corporal (o dismorfia corporal) es una enfermedad que se incluye dentro de los trastornos obsesivo-compulsivos y se caracteriza por una gran preocupación por el aspecto físico.

Se estima que afecta a entre un 0,5 y un 2% de la población.

La persona tiene ideas obsesivas que aumentan su ansiedad y, para paliarla lleva a cabo una serie de rituales o compulsiones”, explica Arriaga.

Estos rituales pueden consistir en mirarse al espejo continuamente, lavarse la cara, machacarse la cara quitándose espinillas, etc. En los casos más graves, puede llevar a la persona a acudir a consultas de cirugía estética para modificarse aquello que les preocupa.

Algunas personas con dismorfia pueden exagerar defectos o características físicas (por ejemplo, verse las orejas o la nariz muy grandes), y otras pueden tener una percepción falsa de la realidad (como verse la cara llena de cicatrices sin que sea así).

  • La cara y la cabeza suelen ser las partes del cuerpo en las que se focalizan las personas con dismorfia.

Cómo identificar la dismorfia corporal

Los primeros síntomas de la dismorfia suelen aparecer en la adolescencia. Entre los 16 y los 19 años se inician el 90% de los casos.

No se suele diagnosticar hasta bastantes años más tarde en la inmensa mayoría de casos, puesto que suele ir acompañado de una sensación de vergüenza o pudor de revelar este tipo de percepciones sobre sí mismos”, explica Arriaga.

La incidencia es igual en hombres y mujeres, aunque existen algunas particularidades (en los hombres, por ejemplo, es más habitual que esté relacionada con la alopecia que en las mujeres).

Los principales síntomas del trastorno dismórfico corporal son:

  • Manifestar una gran preocupación por el aspecto físico, a menudo con adjetivos muy peyorativos como "monstruoso", "espantoso", "deforme".
  • Realizar conductas repetitivas o rituales para verificar sus preocupaciones.

Que alguien manifieste preocupación excesiva por su aspecto es una señal

  • Hay un deterioro significativo en distintas áreas de su vida, como un peor rendimiento académico o laboral.
  • Aislamiento social. "Hay un auto-retraimiento en el contacto con otras personas”, explica Arriaga.

Si no se dan estos elementos, no estaríamos hablando de un trastorno dismórfico corporal”, explica.

Videollamadas y redes sociales

Las causas del trastorno dismórfico corporal pueden ser muy diversas. “En muchos casos hay un pasado consciente o no consciente de abuso o negligencia”, explica el psicólogo.

Las redes sociales y las videollamadas, que nos obligan a estar más pendientes de lo habitual de nuestra apariencia física, pueden ser factores de riesgo que desencadenen la aparición de este tipo de enfermedades.

Las redes sociales son peligrosas”, indica Arriaga, “sobre todo en personas vulnerables y la mayor vulnerabilidad está en los individuos jóvenes que están en proceso de construcción de su propia personalidad”.

A diferencia de lo que pasa con las redes sociales, lo que ahora vemos en las videollamadas es una imagen de nosotros mismos en movimiento, expresando emociones y al lado de la de otras personas, algo a lo que estamos muy poco acostumbrados.

Médicos de Estados Unidos han alertado en la revista de medicina estética Facial Plastic Surgery & Aesthetic Medicine de que en los últimos meses hay un aumento de personas que demandan cirugía plástica e indican que su principal motivación es su apariencia en Zoom (una de las plataformas de videollamadas más populares) y han llegado a bautizar este fenómeno con el nombre de “dismorfia de Zoom”.

Esta hiper-conciencia del uno mismo, de la autoimagen, puede distorsionar puntualmente la percepción que tengamos de nosotros mismos”, indica Arriaga.

Cómo se trata la dismorfia corporal

Habitualmente, el tratamiento es una combinación de dos estrategias:

  • Tratamiento farmacológico con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (antidepresivos). “Palian o minimizan el malestar, la tristeza, el llanto espontáneo o el no querer salir de la cama”, indica el psicólogo. Sin embargo, el tratamiento farmacológico solo no es eficaz a largo plazo porque en el momento en que se retira, vuelven a aparecer los síntomas.
  • Terapia cognitivo-conductual. Consiste en exponer a la persona paulatinamente a los síntomas del trastorno (a sus supuestos defectos) y en frenar los rituales compulsivos asociados.

También existen otras orientaciones de corte psicológico o psicoanalítico que lo que hacen es profundizar en las raíces, en los problemas que suscitaron en el pasado este tipo de malestares en el presente”, explica Arriaga.