verano huesos

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A tus huesos les gusta el verano tanto como a ti, o más. Y razones no le faltan para ello, ya que cada vez que tomamos el sol se ponen en marcha procesos internos con efectos beneficiosos para el organismo: la estructura del esqueleto se fortalece, los dolores disminuyen y aumenta el bienestar general.

Ayuda a mantener los huesos fuertes

La primera contribución del sol se la debemos a la vitamina D y su facultad para favorecer la absorción del calcio y el fósforo, sustancias imprescindibles para que los huesos no se debiliten.

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  • Mientras que en invierno necesitas entre 20 y 30 minutos de sol, durante el verano basta con una exposición de entre 10 y 15 minutos. Tiempo suficiente para garantizar la cantidad mínima de vitamina D que precisas para fortalecer tus huesos.

Reduce molestias y alivia los dolores

Esa misma vitamina D que producimos “bajo el sol”, según una investigación reciente publicada en el International Journal of Molecular Sciences, tiene la capacidad de disminuir el dolor entre aquellas personas que presentan cierta deficiencia previa de este micronutriente. El mismo trabajo advierte que sería necesario investigar más para obtener conclusiones firmes.

  • Si tienes dolor crónico, la vitamina D puede ser un buen aliado. Así lo afirman los autores de un estudio publicado en Therapeutic Advances Musculoskeletal Disease, donde se sugiere que incluir suplementos de vitamina D en la dieta podría ayudar a ganar calidad de vida. Esto es debido a que este nutriente tiene la capacidad de activar ciertos mecanismos que pueden contribuir a reducir la sensación de dolor.

Una buena hidratación es fundamental para mantener unas articulaciones bien lubricadas

  • Gracias al sol obtenemos la mayor parte de la vitamina D que necesitamos. Ahora bien, también a través de la alimentación puedes completar la dosis diaria para el buen funcionamiento del organismo. Hay muy pocos alimentos que contengan vitamina D.
  • La mejor fuente dietética la encontramos sobre todo en el pescado azul salvaje, las ostras, los camarones, los huevos ecológicos y las setas. Ten en cuenta que para metabolizarla correctamente necesitas unos buenos niveles de magnesio, mineral que encontrarás en el brócoli, el plátano o las almendras.

El sol mejora el movimiento

El calor, especialmente el que sentimos al tomar el sol, contribuye a mejorar la fluidez en el recorrido de las articulaciones.

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Esta mejoría es más evidente si padeces artrosis o artritis reumatoide. Sin embargo, puede que tu rigidez no responda a estas enfermedades, ya que si no dura más de 15 minutos, seguramente la articulación no esté inflamada.

  • Para aliviar la rigidez se ha de buscar el origen de su aparición. Ahora bien, los ejercicios basados en estiramientos y una ducha caliente por la mañana pueden contribuir a preparar las articulaciones para el día a día.
  • La fisioterapia puede ayudarte. Eso sí, los tratamientos siempre deben ser recomendados y aplicados por un profesional.

Pone en forma las articulaciones

Si te "cruje" la rodilla o escuchas un chasquido en la mandíbula, en principio no hay que preocuparse. Por sí solos, estos ruidos no indican un problema. Aunque sería conveniente que un experto confirmara que no hay nada detrás de ese “crack”. En cualquier caso, la salud de tus articulaciones requiere una exposición mínima al sol y una buena hidratación interna.

La vitamina D previene la osteoporosis. Sin ella, el calcio y el fósforo no se fijan en los huesos

  • Otro efecto positivo de los meses de verano es que, por lo general, nos hidratamos más que durante el resto del año. Bien porque bebemos más agua o zumos, bien porque comemos más frutas, gazpachos o sopas frías.
  • Este aumento en los niveles hídricos del organismo y sus efectos positivos en las articulaciones está relacionado con el cartílago, cuya composición es en su mayor parte agua. Si no bebes lo suficiente, esa estructura ósea se irá dañando.

Produce placer y bienestar general

El organismo cuenta con una fuente de bienestar que se dispara por diferentes motivos. Se trata de las endorfinas, también conocidas como las hormonas de la felicidad.

  • El doctor David Fisher, investigador de la Escuela de Medicina de Harvard (EE. UU.), realizó un experimento con ratones para confirmar la teoría de que la exposición al sol incrementa los niveles de endorfinas.
  • El científico aplicó a unos ratones una dosis diaria de luz ultravioleta durante 6 semanas, el equivalente a lo que recibiría una persona al sol a mediodía durante 20 o 30 minutos. Cuando acabó el experimento se midieron los niveles de endorfinas y se observó un aumento de un 30% y un 50%.

¿tienes suficiente vitamina D?

  • Si tienes dificultad para concentrarte, te sientes especialmente fatigado o sientes dolor de huesos, es posible que tus niveles de vitamina D no alcancen los mínimos recomendados para una salud óptima.
  • Confirmarlo es más sencillo de lo que crees. Basta con hacerte un análisis de sangre y valorar los niveles de una sustancia llamada 25-Hidroxivitamina D que se forma en el hígado a partir de la vitamina D.
  • La deficiencia suele tener su origen en hábitos como que cada vez pasamos menos tiempo al aire libre y más dentro de casa o la oficina, o que usamos más protectores solares que hace unos años.