Por Pablo Cubí, periodista

¿Están preparados los pisos de los españoles para el frío?
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La percepción del invierno es de una estación triste y desapacible, en general. Las personas denominadas “meteosensibles” son más propensas a sentir esos cambios.

Si la estación es difícil, hacerlo en un ambiente como el de la pandemia aún lo complica más. Y si a eso sumas un hogar poco preparado, hay más riesgo de que acabe afectando a tu salud.

PRINCIPALES PROBLEMAS DE LAS CASAS

Más allá de las restricciones que provoca la pandemia, en invierno pasamos más tiempo en casa, por el frío y las pocas horas de luz.

Los pequeños problemas que podamos tener en nuestra vivienda se acrecientan cuando los sufrimos durante más horas.

Un 58% de los españoles se pueden ver afectados por problemas de hogar

Así lo constata un informe de la empresa internacional Kingfisher, que ha entrevistado a ciudadanos de diversos países europeos.

  • El 39% de españoles asegura vivir con “serios problemas de vivienda”.

Según el estudio, los hogares en malas condiciones son un problema que causa trastornos tanto físicos como mentales. Hasta un 58% de los españoles se pueden ver afectados por este tipo de circunstancias.

Los tres problemas más nombrados son:

  1. Exceso de ruido (57%).
  2. Moho y humedades (52%).
  3. Demasiado frío (51%).

un hogar poco saludable

La forma en que los factores ambientales nos afectan crean controversia. Los estudios clínicos no siempre son concluyentes, aunque hay evidencia que, de una u otra forma, todos estos problemas repercuten en la salud de algunas personas.

La humedad se ha relacionado directamente con:

  • Empeoramiento de los síntomas de enfermedades reumáticas, como la artritis o la artrosis.
  • Aumenta el riesgo de alergias e infecciones cutáneas.
  • Un ambiente húmedo excesivo provoca esporas. Empeora la calidad del aire y los habitantes pueden tener problemas respiratorios, sobre todo las personas con asma o con enfermedades respiratorias, como la Covid-19.

El frío es otro elemento de riesgo:

  • El cuerpo se centra en mantener el calor, por lo que agrava las enfermedades crónicas y reduce la capacidad de reacción de nuestras defensas.
  • Favorece la propagación de algunos virus y aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias: resfriados, bronquitis o neumonía.

A estos trastornos habría que sumar la falta de luz en muchas viviendas. La menor exposición a la luz y al sol tiene dos consecuencias:

cómo aislar mejor tu casa

Frente a la humedad puedes actuar en varios aspectos:

  • Revisa electrodomésticos con agua: cafeteras, lavavajillas, lavadoras, potenciales nichos de hongos.
  • Seca con un trapo o papel las paredes que se quedan húmedas, como paredes de baños y cocina. Y ventila bien.
  • Seca la ropa en el exterior siempre.

Frente al frío y el ruido:

  • Los cerramientos de puertas y ventanas son uno de los mayores problemas por donde entra el viento. Refuerza esos cerramientos con burletes, esas almohadillas que se pegan a los bordes y que son la solución más fácil y económica.
  • Para reforzar las paredes, hay placas de yeso laminado que ayudan al aislamiento. Frenarás el frío y el ruido.

Ten más presente las horas de luz y aprovéchalas al máximo.

  • En invierno mejor no hacer tanta actividad nocturna. Y dedica diez minutos de tu tiempo libre para tomar el sol.
  • Los nórdicos paran todo y salen a la calle en cuanto aparecen unos rayos cálidos y acogedores. Aquí nos olvidamos de él.

Invertir en la casa es también invertir en tu bienestar. Sopesa si puedes dedicar algo te tus ahorros a arreglar ese problema (una gotera, una humedad, un mejor cerramiento), que van dejando pasar por no ser urgente, pero que a la larga y en años venideros te va a evitar problemas.

EL FRÍO TAMBIÉN AFECTA AL TRABAJO

En una encuesta realizada entre trabajadores, el 91% reconoció que se sentía más “triste y apagado” en estos meses invernales.

El viento y la lluvia nos afecta física y psicológicamente

Las condiciones ambientales nos afectan física y psicológicamente. Más a unos que a otros. Un informe, de la empresa de empleos Jobatus, define distintas percepciones según la meteorología:

  • Viento fuerte: ansiedad y malestar.
  • Lluvia: tristeza y decaimiento.

Estos síntomas se ven reflejados en la actividad laboral. Nos cuesta más ilusionarnos con nuestro trabajo. Nos replanteamos muchas veces el sentido de lo que hacemos, sobre todo si no es un trabajo que nos sea grato.

Existe incluso un síndrome, relacionado con esta época del año, el Trastorno Afectivo Estacional. Los especialistas lo relacionan con esa falta de horas de luz.

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