humo incendios

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Los incendios de Galicia y Asturias, que han llegado incluso a zonas muy pobladas, como Vigo, han levantado las señales de alarma, no sólo por la grave situación, sino por las consecuencias que en los próximos días puede tener para la población en general y, en especial para los enfermos crónicos, el respirar un aire tan contaminado. Es importante saber cómo afrontar un caso así.

Lo primero que hay que tener en cuenta es de qué tipo de incendio se trata. En el caso de los que asolan el noroeste peninsular son incendios forestales, que pese a ser un humo tóxico, como todos, no transporta tantos productos dañinos como si se quemara productos químicos, por ejemplo.

QUÉ PRECAUCIONES HAY QUE TOMAR

Por supuesto, la primera y fundamental es alejarse del incendio si hay el más mínimo riesgo de que pueda venir en nuestra dirección. Si los bomberos y policía no dan aviso, y se trata sólo de protegerse de la nube de humo, sigue estos consejos.

  • Cierra todas las ventanas. Procura que no entre aire del exterior para que no se llene la casa de los productos tóxicos que trae el humo del incendio.
  • Procura en lo posible ocupar plantas bajas. Pese a que en las ciudades se suele primar los pisos altos, para estar lejos de la contaminación, el aire de los incendios es más denso en las alturas. Es el mismo principio que se aconseja cuando el incendio es en tu propia casa. Se recomienda siempre que vayas agachado, puesto que el humo tiende a subir.
  • Ponte un pañuelo húmedo en la boca y la nariz. Hará de filtro para que las partículas del aire no entren en nuestro cuerpo.

QUÉ EFECTOS TIENE EL HUMO DEL INCENDIO

“En los incendios forestales básicamente hay dos elementos peligrosos: monóxido de carbono y los gases irritantes que lo acompañan”, señala el doctor Luis Miguel Domínguez Juncal, neumólogo del Hospital Quirón de A Coruña.

Los gases irritantes provocan, en una primera fase, problemas típicos de las partes superiores de las vías respiratorias: picor de ojos y nariz, toses y estornudos. La exposición continua a estos gases puede hacer que afecten también a las vías respiratorias inferiores, la tráquea y los pulmones. Los efectos pueden ser entonces de ronquera y fatiga por falta de oxígeno.

Si se sufren mareos o desorientación hay que acudir enseguida al médico

Respirar el monóxido de carbono en un grado alto puede llegar a provocar la muerte. Estamos hablando, claro, de un caso en el que se está en medio del incendio. Las concentraciones de monóxido cuando el incendio está lejos también afectan, pero de un modo más relativo, como puede afecta la contaminación de la ciudad. Siempre dependerá de la concentración en el aire y de cada persona en concreto.

¿Cuándo ir al médico?

“Si se trata de una persona sana, cuando hay síntomas que indican que ha respirado fuertes dosis de monóxido de carbono –explica el doctor Domínguez– suele dar síntomas más alarmantes, como mareo persistente, desorientación”.

También conviene revisarse cuando hay afectación de las vías respiratorias inferiores. Los síntomas a los que hay que prestar atención son tos más continua, dolor de garganta y esputos negros.

Si hemos estado expuestos muy cerca del fuego, el aire tan caliente puede haber provocado también que se quemen las mucosas. El afectado nota dolor y problemas para respirar y además puede dar lugar a complicaciones y otros problemas respiratorios que deben ser controlados por un especialista.

ATENCIÓN A LOS ENFERMOS CRÓNICOS

Por supuesto las personas que tienen problemas crónicos de respiración, así como las personas más mayores, han de extremar las precauciones, aunque los consejos de prevención son los mismos que para el resto. El humo suele provocar con frecuencia una reacción que agrave los problemas de la enfermedad de base que se padece.

Los asmáticos o los que padecen bronquitis tienen más riesgo de sufrir una crisis

En el caso de los asmáticos, suele suponer un nuevo brote de falta de aire y que requerirá que se tome la medicación habitual en estos casos, como los inhaladores para abrir los conductos de respiración.

En el caso de padecer bronquitis, también es previsible que surjan crisis de falta de aire, acompañada de esputo negro y fatiga.

QUÉ PASA SI PERSISTE LA NUBE DE HUMO

“Es algo que tenemos que tener asumido, igual que los episodios de contaminación –explica el doctor Domínguez–. Durante varios días el cielo va a estar cubierto de humo. Hay que seguir las indicaciones de las autoridades locales que va a controlar y valorar día a día la calidad del aire”.

De todas formas sí hay una serie de medidas generales que se pueden seguir.

  • Evitar en lo posible salir a la calle.
  • No hacer ejercicio, sobre todo al aire libre, que nos obligue a respiraciones profundas.
  • Usar mascarilla protectora de tela.

La noticia positiva es que el humo de incendios forestales tiene una composición que no resulta tan sumamente tóxica como la que se produce cuando queman plásticos o neumáticos. Entonces, el aire se llena de ácidos cianídricos y otros productos tóxicos, que harían más peligrosa su inhalación.