3 dudas frecuentes sobre dejar de fumar

Dejar de fumar es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud. Nuestros expertos resuelven algunas de las principales dudas que surgen al tomar la decisión de abandonar el tabaco.

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Doctor Eusebi Chiner
Dr. Eusebi Chiner

Neumólogo y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR)

¿En los centros de atención primaria me pueden ayudar a dejar el tabaco?

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Sin duda. Las sanitarias de nuestros centros de salud están formadas en la atención integral a las personas que desean dejarlo.

El hábito de fumar no solo afecta a nuestra salud general, al sueño o al hambre. También acaba afectando a nuestro ánimo, a nuestra capacidad de concentración...

Pero tratar la adicción pretendiendo disminuir el deseo de fumar sin actuar sobre otros ámbitos (cómo y dónde fumas, cuándo lo haces o por qué) suele llevar, si acaso, a un éxito... que casi nunca resulta duradero.

Así que el apoyo que pueden ofrecerte en tu centro de salud puede resultarte muy útil. La pandemia ha dificultado las visitas presenciales, pero de todos modos te animo a que contactes con ellas.

Te aconsejo, de momento:

  • Evitar las situaciones que te animen a fumar (el café después de comer, por ejemplo).
  • Aguantar un par de minutos antes de encender un cigarrillo, pues en ese tiempo el pico de deseo desciende de forma importante.
  • Buscar un sustituto. Si “solo” tienes una dependencia psicológica (y no de la nicotina), suple el cigarrillo por regaliz (siempre que no seas hipertensa).

Hay terreno por explorar en su tratamiento. Parece que el aceite esencial de pimienta negra, por ejemplo, podría disminuir de forma intensa el deseo de fumar, al actuar sobre los receptores canabinoides cerebrales.

¿Es normal tener más tos al dejar de fumar?

No te preocupes, es bastante habitual que esto suceda. Cuando se deja de fumar puede producirse un aumento de la tos, en ocasiones incluso con expulsión de moco, en cantidad superior a lo que acostumbrábamos antes de abandonar el tabaco.

El motivo es que el humo de los cigarrillos, entre muchos otros efectos, produce un efecto de paralización transitoria de los cilios o pestañas vibrátiles que todos tenemos en la superficie de los bronquios. Los cilios, que estaban temporalmente “paralizados”, al abandonar el tabaco se ponen de nuevo en movimiento, arrastrando de esta manera el moco bronquial.

Es por este motivo que percibes un aumento de la tos y, en ocasiones, de la expectoración.

Este efecto suele ser transitorio y acaba desapareciendo con el tiempo. Si tienes alguna duda o algún otro síntoma que te preocupe, tu neumólogo te puede practicar una radiografía y una espirometría para medir tu función pulmonar, lo que te servirá, además, de refuerzo para persistir sin fumar.

¿Se puede recuperar la salud pulmonar tras dejar de fumar?

El tabaco puede haber dañado los pulmones causando enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)y mermando la capacidad respiratoria. En general, esa pérdida no se recupera aunque a veces vemos mejorías sorprendentes.

En cualquier caso, dejar de fumar reduce el riesgo de sufrir un cáncer de pulmón incluso en los primeros cinco años.

Ese riesgo decrece a medida que pasa el tiempo. Para quienes llevan 25 años o más sin probar el tabaco es tres veces inferior que para los que llevan cinco. Tú ya has dado un gran paso y puedes ser optimista sobre los efectos beneficiosos que tendrá para tu salud. Enhorabuena.