CAVERNA

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CAVERNA

La llamada enfermedad de las cavernas es en realidad la histoplasmosis. Se trata de una infección por un hongo, el Histoplasma, que se encuentra en el suelo, especialmente de zonas donde hay deposiciones de pájaros o murciélagos.

“Aunque puedes encontrarla en cualquier zona, es cierto que es especialmente abundante dentro de las cuevas y por eso allí hay más riesgo”, explica el doctor Israel Molina, responsable del grupo de Enfermedades Infecciosas del hospital Vall d´Hebron.

Esta enfermedad ha tomado protagonismo tras el angustioso, y felizmente resuelto, suceso de los doce niños de Tailandia que pasaron más de 2 semanas aislados en el interior de una cueva en su país.

NO ES UNA ENFERMEDAD GRAVE

La histoplasmosis no es una infección especialmente grave. De hecho, la mayoría de personas que se contagian no suelen darse cuenta o lo atribuyen a otros motivos. El propio sistema inmunológico se encarga de eliminar los hongos invasores en pocos días.

Nuestras defensas se encargan de eliminar la infección en pocos días

Los casos que requieren más atención son aquellos en los que las personas están más débiles. Es, por ejemplo, lo que ha pasado con los niños tailandeses atrapados durante tantos días. Además de tener (por ser niños) unas defensas más débiles, los días sin comer los hacían más vulnerables.

  • La mayor parte de casos que requieren hospitalización y atención médica son los de personas con alguna enfermedad que afecta al sistema inmune, como el sida, o ancianos.
  • Estos casos más delicados sí corren riesgos ya que pueden complicarse con meningitis, insuficiencia renal u otros problemas muy graves.

CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS

En una persona sana, es probable que apenas lo diferencie de una gripe, un resfriado o algún otro virus indeterminado.

  • Los síntomas suelen aparecer a los 3 o 4 días de la exposición al hongo, sin embargo, hay casos que incluso no dan reacción hasta al cabo de dos semanas.

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  • Los principales síntomas son fiebre y escalofríos, dolores de cabeza y musculares, acompañada de tos y dolor en el pecho.
  • También puede provocar tos con gotitas de sangre y ser confundida con una tuberculosis.

En personas que ya tuvieran complicaciones previas, como exfumadores con enfisema pulmonar, la histoplasmosis podría convertirse en crónica.

ES MUY INFRECUENTE EN ESPAÑA

Antes de que nos entre aprensión cada vez que entremos de excursión en una gruta, hay que aclarar que el riesgo de contraer la enfermedad en España es prácticamente nulo.

“Ni la península Ibérica ni, de hecho, el resto de Europa, es una zona endémica de histoplasmosis”, tranquiliza el doctor Molina.

Ni España ni Europa en general es zona endémica de histoplasmosis

El hongo está muy extendido por todo el mundo, pero es en América Latina y África donde se encuentra en mayor porcentaje.

Según un informe elaborado por el propio doctor Molina, de los menos de 300 casos registrados en España porque necesitaban hospitalización, la práctica totalidad eran emigrantes provenientes de estas zonas.

¿CÓMO PUEDE CONTAGIARSE?

Otro factor tranquilizador es que la enfermedad de las cavernas no se transmite de una persona a otra.

La única manera de contagio es inhalando las esporas del hongo que se desprenden. “Y tampoco se transmite simplemente pisando el suelo”, especifica el doctor Molina. Para contagiarse se ha de dar un contacto más largo, trabajando en el terreno.

Las personas que suelen tener más riesgo son profesionales como por ejemplo:

No se transmite por contacto con infectados. Hay que inhalar las esporas

  • Espeleólogos, que pasan más tiempo en las cuevas.
  • Jardineros, que remueven la tierra en zonas donde puede haber deposiciones de pájaros.
  • Granjeros, ya que es muy probable que aparezca en los gallineros o en palomares.
  • Personas que trabajen en los tejados.

¿HAY RIESGO SI VAS DE VACACIONES?

Dado que contagiarse no es tan sencillo y frecuente, el hecho de que se viaje de vacaciones a una zona endémica de histoplasmosis no ha de ser motivo de especial alarma.

Es cierto que está muy extendida, y que, además de los países africanos y latinoamericanos, es probable encontrar el hongo en muchas otras partes del mundo, desde Estados Unidos a los países asiáticos. Sin embargo, si se viaja con buena salud no hay razón para plantearse el problema.

Aunque viajes a países donde sí existe, es poco probable contraerla

Las personas que pueden tener que ser más precavidas son:

  • Niños pequeños
  • Mayores de 55 años con defensas más bajas.
  • Personas que hayan pasado algún tratamiento inmunodepresor, como quimioterapia o corticoesteroides.

En todo caso, si se va a estar removiendo tierra en zonas donde puede haber deposiciones, dos sencillos métodos de prevención son, regar con agua la zona para evitar que salgan volando las esporas, o ponerse una mascarilla.