Por Diana Llorens

La hipoxia nocturna duplica el riesgo de muerte y de desarrollar cáncer
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Tener niveles de saturación de oxígeno bajos por la noche multiplica por dos el riesgo de muerte y la probabilidad de desarrollar un cáncer.

Así lo indica un estudio presentado en el marco de la XXVIII Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño (SES), que revela que también aumenta en un 50% el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares o cerebrovasculares.

¿Qué es la hipoxia nocturna?

La hipoxia nocturna es la disminución del oxígeno que respiramos por la noche mientras dormimos.

Se determina a partir de la saturación de oxígeno, es decir, la concentración de oxígeno en la sangre (en porcentaje).

  • El nivel de saturación de oxígeno en las personas sanas se sitúa entre el 95 y el 99%, aunque en las personas fumadoras puede ser un poco inferior.
  • Se considera que unos niveles de saturación de oxígeno por debajo del 90% son bajos o anormales.

La concentración de oxígeno en la sangre por debajo del 90% es anormal

Si hay una concentración adecuada de oxígeno en la sangre significa que las células de nuestro cuerpo reciben la cantidad de oxígeno que necesitan.

La hipoxia nocturna puede ser un marcador de la apnea del sueño, un trastorno en la que se produce una interrupción de la respiración mientras la persona duerme, a menudo debido a la obstrucción de las vías aéreas.

  • No obstante, el marcador más clásico de la apnea es la hipoxia intermitente.

La hipoxia nocturna también puede ser un síntoma de otras patologías como la obesidad o diversas enfermedades pulmonares (hipoxia persistente).

Aumenta el riesgo de muerte y de sufrir enfermedades

La hipoxia nocturna no diagnosticada es un importante factor de riesgo para la salud. Así lo indica la investigación Impacto de la oximetría nocturna y de la apnea de sueño en la mortalidad, enfermedad cardio- y cerebrovascular y cáncer en hombres de la población general tras 20 años de seguimiento.

Según sus resultados, padecer hipoxia nocturna:

  • Duplica el riesgo de muerte.
  • Multiplica por dos la probabilidad de desarrollar cáncer.
  • Aumenta en un 50% las posibilidades de padecer un evento cardio o cerebrovascular.

Hay que tratar el problema porque aumenta el riesgo de sufrir enfermedades graves

Los investigadores, de diversos hospitales españoles, analizaron durante dos décadas a casi mil hombres.

Se tomó como unidad de medida la CT90, que calcula el porcentaje de tiempo durante el sueño nocturno en el que la saturación de oxígeno ha estado por debajo del 90%.

  • Así, un CT90 del 0% sería el resultado óptimo porque significaría que la persona no ha tenido un nivel de saturación bajo en ningún momento durante la noche.

El problema que teníamos es que no se había establecido nunca cuál era el porcentaje de CT90 a partir del cual esa cifra se podía considerar anormal o patológica en una población general”, indica la doctora Irene Cano, neumóloga y miembro de la Unidad del Sueño del Hospital Ramón y Cajal y una de las autoras de la investigación.

A raíz de los datos de su estudio, los investigadores han determinado que pasar más de un 13% del tiempo de sueño con niveles de saturación de oxígeno inferiores al 90% (es decir, un CT90 superior al 13%) resulta peligroso.

Conlleva comorbilidad cardiovascular, cáncer y mortalidad”, indica la doctora.

La hipoxia aumenta con la edad

El largo periodo de seguimiento de los pacientes en el estudio ha permitido observar que las personas mayores tienen más probabilidades de sufrir falta de oxígeno durante el sueño.

La media de los participantes al inicio del estudio era de 48 años, y lo terminaron con 69 años de media. Así, los autores pudieron comprobaron que a medida que cumplimos años aumenta la probabilidad de sufrir hipoxia nocturna.

  • Al inicio del estudio, un 20% de las personas tenía una CT90 superior al 13%.
  • Veinte años después, eran el 45%.

Apnea no tratada

Tradicionalmente se ha utilizado el índice de apnea-hipopnea (IAH) (es decir, la suma de apneas e hipopneas por hora de sueño) para determinar la gravedad de las apneas. Sin embargo, la hipoxia nocturna podría ser un indicador mejor.

En los últimos años han surgido varios trabajos que indican que la cuantificación de la hipoxia nocturna y no el IAH estándar ofrecería una mejor relación con los marcadores de riesgo cardiovascular, mortalidad y cáncer asociados a la apnea”, indica la doctora Cano.

En el estudio no se observó una relación significativa entre la apnea del sueño moderada-grave (cuantificada por el IAH) con la aparición de eventos cardio y cerebrovasculares y cáncer.

Sin embargo, sí se observó que la apnea del sueño moderada-grave sin tratamiento duplica el riesgo de mortalidad a los 20 años frente a no padecerla o estar en tratamiento con dispositivos de CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias).

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