La Covid sigue frenando el control de la tuberculosis

La tuberculosis, la enfermedad más mortal del planeta, provoca todavía 30.000 nuevos casos en el mundo cada año. Contrariamente a lo que se piensa, no está erradicada y lo peor es que la Covid ha frenado su control.

Actualizado a
Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

La Covid frena el control de la tuberculosis
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Lejos de ser una enfermedad erradicada, la tuberculosis sigue siendo una de las primeras causas de muerte de origen infeccioso en el mundo. Según datos de la Sociedad Española de Epidemiología, la tuberculosis continúa provocando 4.000 fallecimientos y cerca de 30.000 infecciones cada día en todo el planeta.

Sin embargo, el gran impacto de la Covid-19 sigue frenando el control de esta enfermedad que se puede prevenir y curar.

Ante este panorama, entidades como la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Española de Epidemiología hacen un llamamiento a las autoridades sanitarias y de Salud Pública para que reanuden y refuercen las intervenciones de control de esta enfermedad.

Y es que se estima que los casos subirán un 5% en los próximos cinco años y se requiere volver a invertir en esta enfermedad para poder erradicarla. La tuberculosis es todavía una asignatura pendiente en materia de salud.

Como explica el doctor Javier García Pérez, coordinador del área de tuberculosis de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Toráxica, “mucha gente cree que está erradicada y no es así. En España hay unos 5.000 casos al año. Hemos reducido mucho las cifras, pero aún son superiores a países de nuestro entorno”.

las cifras han empeorado

"El covidcentrismo que ha supuesto centrar todo el esfuerzo del sistema sanitario, desde la atención primaria, las urgencias y los hospitales, en la covid ha llevado a que el resto de las enfermedades queden en segundo plano", explica el Dr. Juan F. Medina, neumólogo y director del Programa de Investigación en Tuberculosis (PII TB) de SEPAR.

La tuberculosis no ha sido una excepción. "Desde SEPAR hemos visto que la notificación de casos ha bajado y esto no ha sucedido probablemente porque haya menos casos de tuberculosis, sino porque se han diagnosticado menos casos".

En el conjunto de España, la notificación de casos ha caído un 23,9% en 2021, respecto a los dos años anteriores (2020 y 2019).

  • En 2021 se notificaron 3.400 casos de tuberculosis, un 7,6% menos que en 2020; y, en 2020, se notificaron 3.681 casos, un 16,3% menos que en 2019, año en que se notificaron 4.400 casos.
  • Asimismo, se ha observado un repunte de la mortalidad por esta enfermedad, que fue del 0,90% en 2018; el 0,70% en 2019; y del 1,30% en 2020.

Por su parte, la fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona (fuiTB) y la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) muestran su preocupación y alertan que en estos últimos 4 años no se ha publicado ningún informe anual sobre la tuberculosis a nivel de Comunidades Autónomas ni a nivel nacional.

Por qué aparece la tuberculosis

La tuberculosis es una infección producida por una bacteria llamada bacilo de Koch, que se contagia a través de las gotitas expulsada por la tos de personas enfermas. El tipo de tuberculosis más frecuente es la que afecta a los pulmones, aunque en una tercera parte de los casos puede afectar a otros órganos.

Sigue siendo una infección muy frecuente en la infancia y una causa importante de mortalidad en países en vías de desarrollo, puesto que se da más frecuentemente en situaciones de pobreza, falta de higiene y hacinamiento en la vivienda.

La enfermedad tiene una alta tasa de mortalidad en estos países porque son insuficientes las medidas higiénicas o hay pocos recursos sanitarios, donde los enfermos no son diagnosticados o son atendidos ya muy tarde.

Aquí no es una enfermedad mortal

La tuberculosis también afecta a países desarrollados como España, donde las tasas de enfermos ha repuntado por la llegada de emigrantes: un tercio de los casos son de este grupo de población.

Pero no son los únicos. Hay un 70% de casos entre la población autóctona. Más que en Alemania o Francia, por ejemplo. Son remanentes de la pobreza en que vivió nuestro país durante buena parte del siglo XX.

En España hay más casos que en Francia o Alemania, pero la enfermedad es prevenible y curable

Aún así, “no hay que crear alarma, porque hoy es una enfermedad prevenible, curable y hay recursos sanitarios y sociales para controlarla”, tranquiliza el doctor García Pérez.

¿Cómo se contrae la tuberculosis?

Se contrae por las gotitas que expulsan los afectados con la tos.

Los niños tienen mayor riesgo que los adultos de infección tuberculosa, debido principalmente a las características del sistema de defensa de su organismo que es todavía demasiado inmaduro para combatir estos gérmenes.

Generalmente, los que contagian a los niños son adultos enfermos que viven en el mismo domicilio. El contacto esporádico con una persona enferma es poco peligroso. Para contagiarse es necesaria una exposición prolongada (mínimo 6-8 horas al día) en ambientes cerrados.

Las bacterias respiradas llegan a los pulmones y es ahí donde el sistema de defensa del organismo lucha contra ellas.

  • Si las defensas pueden controlar la infección estaremos en una situación de tuberculosis latente. No se manifiesta aunque y tampoco puede contagiar.
  • Pero si la infección es capaz de superar a las defensas es cuando se produce la enfermedad.

¿Qué síntomas de la tuberculosis?

La principal arma es coger la enfermedad en sus inicios y con un diagnóstico correcto. De ahí la importancia de estar atento a los síntomas.

  • Lo más corriente es la tos, una tos persistente, durante quince o veinte días.
  • Decaimiento, falta de fuerza y de apetito.
  • Fiebre y sudores nocturnos.

La enfermedad en niños generalmente da pocos síntomas, ya que es muy diferente a la reacción de los adultos. Generalmente se detecta el contagio al estudiar a los contactos más cercanos de un adulto enfermo de tuberculosis.

¿Cómo se detecta?

Inicialmente puede confundirse con una neumonía. Se hacen varias pruebas para salir de dudas:

  • Radiografía del tórax: nos dará información de si presenta manchas o que los ganglios del pulmón están inflamados.
  • Prueba de tuberculina: es la prueba que se utiliza para saber si la persona ha entrado en contacto con la bacteria y si el organismo ha creado defensas contra ella. Consiste en inocular una proteína del bacilo de Koch en el interior de la piel. Si aparece al cabo de 3 días una inflamación dura de la piel significa que está contagiado por la bacteria.

Sin embargo, toda la población española se vacunaba de tuberculosis hasta principio de los años 80, cuando se comprobó que no evitaba la enfermedad y se retiró del calendario de vacunas obligatoria. Por eso la prueba de tuberculina puede ser positiva y confundir.

Hasta hace treinta años había una vacuna obligatoria que no fue efectiva

En esos casos, se puede hacer un análisis de sangre que nos informa de si las células encargadas de “luchar”contra el bacilo han sido activadas, lo que sugeriría que ha existido un contagio.

¿Cuál es el tratamiento?

“El tratamiento es la combinación de varios antibióticos en pastillas durante seis meses. Prácticamente el 100% se curan”, explica el doctor García Pérez.

En la tuberculosis latente, en la que se está contagiado pero no se ha enfermado, se suele dar un solo un tratamiento preventivo. Solamente el 10% de estos pacientes, desarrollarán luego la tuberculosis.

La tuberculosis infantil, tan extendida, aquí son casos excepcionales

El tratamiento infantil es ligeramente diferente. Hace unos años, era más usual encontrar casos entre los pequeños, en ocasiones porque tenían además las defensas mermadas, por ejemplo por tener el virus que provoca el sida.

Hoy ya casi no se dan en España, aunque lamentablemente sí en países de África, Asia y América latina.

¿Se puede prevenir?

Se están estudiando nuevas vacunas, aunque aún no hay resultados”, aclara el doctor García Pérez. Por eso la principal medida es la detección precoz de los brotes y el control de las personas que hayan estado en contacto con los enfermos.

El control de los que han estado junto al enfermo es fundamental

Reducir la pobreza y mayor acceso a la sanidad de los grupos desfavorecidos son las otras medidas para reducir aún más esas cifras de enfermos, que nos equiparen a nuestros vecinos.