aneurisma dolor cabeza

Actuar con rapidez es clave para que reducir las secuelas provocadas por la rotura de un aneurisma cerebral (hemorragia subaracnoidea). Sin embargo, no siempre es fácil detectarlo desde su inicio.

Cuando se trata de una hemorragia grave los síntomas son tan claros y alarmantes cuando el paciente llega a Urgencias (dificultad para hablar o moverse, somnolencia...) que no genera dudas.

Un 26% de los aneurismas no se diagnostican en la primera consulta al médico

Pero cuando se trata de una hemorragia leve, la evidencia no es tan clara, con lo que el diagnóstico puede llegar a retrasarse hasta una semana. Y en ese tiempo, lo que era leve puede acabar convirtiéndose en grave.

Un estudio realizado por médicos del Hospital del Mar e investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), que acaba de publicar la revista Stroke, revela que un 26% de los casos de hemorragia subaracnoidea no se diagnostican la primera vez que consultan al médico. Ese diagnóstico erróneo incrementa el riesgo de sufrir secuelas.

Como una migraña o una contractura

La Dra. Elisa Cuadrado, neuróloga responsable de la Unidad de cefaleas del Hospital del Mar, asegura que la razón de ese retraso en el diagnóstico hay que buscarla en los síntomas que manifiesta esta hemorragia:

  • Dolor de cabeza que a menudo se puede confundir con una migraña."Los pacientes lo refieren como el dolor más fuerte que han sufrido en su vida", señala la neuróloga.

Hay pacientes que consultan hasta 5 veces con el médico antes de llegar al diagnóstico

  • Molestias en la zona del cuello, que puede hacer pensar en una contractura cervical.

De hecho, estos son los dos diagnósticos erróneos más habituales: migraña y contractura. Un 5% de los pacientes llega a consultar hasta 5 veces a un profesional médico antes de recibir el diagnóstico correcto.

el aneurisma provoca una migraña peculiar

Pero esta equivocación más habitual de lo deseable tiene una explicación:

  • La migraña es la consulta médica más frecuente en atención primaria.
  • Sin embargo, la prevalencia del aneurisma cerebral es baja. A pesar de ser el cuarto trastorno vascular más frecuente, se dan solo 9–10 casos por cada 100.000 habitantes al año. Nada comparable con las migrañas, que las sufre un 12% de la población.

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  • Y otro dato a tener en cuenta: solo del 1% al 3% de las cefaleas se deben a un aneurisma cerebral. Por tanto, ante una consulta de estas características, lo más lógico es pensar que se trata de una migraña.

En el aneurisma el dolor empieza de forma muy repentina

Los datos anteriores justifican la confusión, pero también es cierto que un 60% de los pacientes que sufren una rotura de aneurisma tienen solo un síntoma: dolor de cabeza, nada más.

La Dra. Cuadrado asegura que hay una serie de pistas que pueden ayudar al facultativo a sospechar que esa molestia se debe a un accidente cerebrovascular y no a una migraña, y muchas veces no es la intensidad del dolor: "los pacientes con aneurisma leve no siempre notan un dolor de cabeza excesivamente fuerte porque han tomado medicación por su cuenta (analgésicos comunes). Además, el factor intensidad también se da en afecciones como la migraña, por tanto es un dato poco concluyente".

Pero sí hay otras señales que conviene tener en cuenta a la hora de interrogar al paciente:

  • Inicio brusco del dolor. La rotura del aneurisma tiene un inicio muy explosivo. Una migraña, una cefalea tensional o una contractura cervical puede ser muy intensa, pero no empieza de forma brusca, sino gradual.

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  • Notar algún otro síntoma como temblores en las piernas al inicio del dolor de cabeza, aunque sea solo durante unos segundos o minutos, puede ser un signo de alarma. Por tanto, dice la neuróloga, "el médico debiera preguntar por ello porque estas señales son pasajeras y muchas veces el paciente no lo explica".
  • Rigidez en la nuca. La hemorragia que provoca la rotura del aneurisma se distribuye por todo el cerebro y meninges, con lo que se nota rígida la nuca.
  • Despertarse con cefalea. Entre un 20 y un 30% de los pacientes con aneurisma se despiertan con ese dolor de cabeza explosivo.

la prueba que confirma el aneurisma

Ante la sospecha de aneurisma cerebral, el médico debe solicitar urgentemente la realización de una TC (tomografía computarizada), que es la prueba de imagen que confirma el diagnóstico.

"Teniendo en cuenta los criterios de alarma que hemos descrito, y en un paciente que por ejemplo ya ha consultado dos veces al médico, no debería haber una tercera consulta sin hacer una TC. La cuestión –alerta la neuróloga– es que el médico debe sospecharlo, tener la mínima duda, pero a veces ni se sospecha".

Hay que hacer una tomografía computarizada para confirmar el diagnóstico

"Está muy interiorizado que en una enfermedad grave el paciente tiene que estar rabiando de dolor, pero no siempre es así. Por eso cuesta imaginar que una persona que entra por sí sola caminando a la consulta y que refiere dolor de cabeza tenga un aneurisma", prosigue la doctora.

  • "Nuestro estudio es una herramienta útil para ayudar a que esto cambie. Hemos detectado dónde se producen los errores en el diagnóstico (básicamente en atención primaria, que es donde suelen llegar los casos leves, pero también debe mejorar Urgencias); hemos visto con qué se confunde más... Con todas estas conclusiones, la idea es elaborar un programa de actuación que reduzca errores en el diagnóstico. No vamos a evitarlos al 100% porque en esta patología es difícil por lo confuso de los síntomas, pero sí se puede mejorar".

Los riesgos de un diagnóstico tardío

Según el estudio de médicos e investigadores del Hospital del Mar, el riesgo de sufrir secuelas en los pacientes que se produce un error diagnóstico inicial es de un 12%.

La hemorragia subaracnoidea (provocada por la rotura de un aneurisma cerebral) es una enfermedad vascular con un pronóstico grave: la mortalidad es del 25-30%, y otro 20% de los pacientes que sobreviven quedan con secuelas. Aún así, los tratamientos ha mejorado muchísimo en los últimos 20 años y la mortalidad se ha reducido en un 17%.

El retraso en el diagnóstico puede llegar a ser de 7 días

Lógicamente, estas son cifras generales, ya que en pacientes con hemorragia leve el pronóstico es mucho mejor. Pero si el diagnóstico llega tarde, el trastorno puede agravarse.

La Dr. Cuadrado revela que en algunos casos "ese retraso puede ser de hasta 7 días, tiempo en el que el paciente puede desarrollar complicaciones: aumenta la inflamación en el cerebro y posiblemente se requiere drenaje para extraer la sangre; las arterias también se inflaman, lo que provoca que el paciente responda peor al tratamiento... Todo ello podría evitarse si al paciente se le trata desde el primer momento".

Bibliografía

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