Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

Nueva evidencia de que el cannabis aumenta el riesgo de trastornos mentales
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Los estudios epidemiológicos que relacionan el consumo de cannabis, especialmente durante la adolescencia, con el desarrollo de enfermedades mentales como la depresión o el trastorno bipolar, son numerosos.

Pero, ¿cómo actúa esta sustancia en el cerebro para favorecer la aparición de este tipo de enfermedades? ¿Cuáles son los daños que provoca su consumo habitual?

Con el objetivo de responder a estas cuestiones, un equipo de investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red especializado en Salud Mental (CIBERSAM), en colaboración con otras entidades como el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), ha llevado a cabo un pequeño estudio con 13 personas (6 consumidores habituales de cannabis y 7 que no toman esta sustancia).

  • En él, se ha comparado el estado de unas células (de unas neuronas, para ser más específicos) presentes en las fosas nasales. En concreto, son las que forman el neuroepitelio olfativo, y se encargan de que percibamos los olores.

Células parecidas a las neuronas del cerebro

Tal vez te preguntas qué relación hay entre este tipo de neuronas y las enfermedades mentales. La clave está en su comportamiento y su manera de funcionar.

  • Se continúan formando nuevas neuronas olfativas, al igual que ocurre con las cerebrales, durante toda la vida.
  • "La diferenciación de estas células para regenerarse y reponerse es un proceso que, en gran medida, está regulado por los mismos factores que guían la formación de nuevas neuronas en el sistema nervioso central", explica Esther Berrocoso, coordinadora del trabajo.

Por eso, el estudio de los cambios que el consumo de cannabis provoca en estas células de las fosas nasales puede servir como modelo para entender mejor el efecto de esta sustancia en las neuronas del cerebro.

Los autores del informe apuntan que las modificaciones que podrían producirse en ambas pueden ser similares, por lo que el análisis de estas células resultaría útil para investigar la progresión de las enfermedades mentales que afectan a las neuronas del cerebro.

  • Hay que tener en cuenta, además, que a diferencia de las neuronas cerebrales las de las fosas nasales son un tipo de células muy accesibles. Basta un simple cepillado nasal para obtener muestras y poder estudiarlas en el laboratorio.

¿Qué se ha visto en el estudio?

Tras analizar todas las muestras los investigadores han constatado que, entre las personas que consumen cannabis habitualmente, las células del neuroepitelio olfativo presentan un gran número de alteraciones.

  • En concreto, identificaron hasta 65 proteínas que forman parte de este tipo de células y que estaban alteradas.
  • Se sabe que 19 de ellas no solo están implicadas en el desarrollo y la actividad del sistema nervioso. Los cambios en estas proteínas también se han descrito en trastornos mentales y patologías cerebrales.

Los autores encontraron alteraciones similares a las que se dan en la esquizofrenia y el trastorno bipolar

"Actualmente, las herramientas que se utilizan para el diagnóstico y tratamiento de ciertas enfermedades mentales siguen basándose exclusivamente en la valoración clínica, por lo que encontrar marcadores biológicos es un desafío fundamental para la ciencia", explica Berrocoso.

  • El estudio de las células del neuroepitelio olfativo podría convertirse en un biomarcador muy prometedor en este sentido, apunta la coordinadora de la investigación.

El cannabis, la droga ilegal más consumida

Esta investigación es una evidencia más del probable nexo entre el cannabis y el desarrollo de trastornos mentales. Un efecto que hay que tener muy en cuenta, sobre todo si tenemos en cuenta el elevado consumo de esta droga a nivel mundial.

  • Según los datos recogidos en el "Informe Europeo sobre drogas 2019" el hachís y la marihuana (sustancias derivadas del cannabis) son, con diferencia, la droga ilegal más extendida en Europa.

Uno de cada 4 europeos ha consumido cannabis a lo largo de su vida

  • 24,7 millones de europeos (un 7,4% de la población) la consumieron durante al año anterior a la elaboración del informe. Una cifra que aumenta a 91,2 millones (un 27,4%) si se les pregunta si la han consumido a lo largo de su vida.
  • En las personas de entre 15 y 34 años, el consumo es aún mayor. El año anterior al documento la tomaron 17,5 millones (el 14,4% de la población europea).

Además, "los datos actuales sugieren que los niveles generales de consumo de cannabis no parecen decaer", advierten desde el CIBERSAM.

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