1 / 10 La enfermedad de Alzheimer es un problema de memoria

Esto es cierto solo en parte porque el alzhéimer no solo afecta a la memoria. La Dra. Nina Gramunt, neuropsicóloga de la Fundación Pasqual Maragall, aclara que se trata de una enfermedad cerebral que, como consecuencia final, provoca una demencia:

  • La demencia es una pérdida progresiva de las capacidades cognitivas y funcionales, de forma que la persona pierde la habillidad para ser autónomo y valerse por sí mimo en la vida cotidiana.

El alzheimer no solo afecta a la memoria

  • Es como una especie de viaje a la inversa en lo que respecta a todo lo que ha aprendido el cerebro a lo largo de la vida. Por eso, si en la fase leve se producen despistes u olvidos, luego se pierde la habilidad para encender la lavadora o manejar el móvil y, en la recta final, se ven afectadas las necesitades básicas (comer o el control de los esfínteres).

2 / 10 Es normal que con la edad perdamos memoria

El cerebro, como el resto de órganos, también envejece. Por eso, a medida que nos hacemos mayores es normal no recordar un día dónde hemos dejado las llaves o tener dificultad para decir un nombre, aunque hay personas de edad avanzada con una memoria privilegiada.

  • Esas pérdidas de memoria son sutiles y no tienen consecuencias negativas en la vida diaria ni le restan autonomía a la persona porque sabe encontrar soluciones o alternativas.

El envejecimiento solo justifica sutiles pérdidas de memoria, no cosas más graves

  • Es importante saber distinguir esos despistes de los problemas de memoria que provoca el alzhéimer. Achacarlo todo al envejecimiento lo único que provocará es que se retrase el diagnóstico.

La Dra. Gramunt nos explica que lo que diferencia los olvidos propios de la edad de los del alzheimer es "la frecuencia, la intensidad y el impacto que provocan en la vida diaria de la persona. Una cosa es olvidarte las llaves un día y otra cosa que te ocurra 5 días seguidos y dejarlas en el paño de la puerta por más que intentes que eso no ocurra".

Además, en el alzhéimer la pérdida de memoria evoluciona de forma rápida, pudiendo provocar un cambio importante en solo unos meses.

3 / 10 No puede tener Alzheimer, recuerda cosas de hace tiempo

En las primeras fases de la enfermedad es normal que la persona afectada recuerde con detalles hechos pasados y que, sin embargo, se olvide de esa llamada importante que ha recibido hace unos minutos.

  • Este hecho suele desorientar a los familiares, dice la Dra. Gramunt: "no puede tener alzheimer, se sabe todas las preguntas de ese concurso de televisión que ve cada tarde". Pero sí puede serlo.

Lo primero que se olvida son los recuerdos recientes

  • En el alzheimer, la primera parte del cerebro que se ve afectada es el hipocampo, justo la zona resposable de la formación de recuerdos nuevos con la información que le llega del exterior. Por eso recuerda de memoria esa canción de juventud pero no lo que ha comido ese día.

4 / 10 Demencia y Alzheimer son lo mismo

La demencia no es una enfermedad, sino un conjunto de síntomas que son producidos por una enfermedad.

La causa más frecuente de demencia es la enfermedad de Alzheimer, pero hay otras enfermedades que también la originan:

  • La segunda causa más habitual es la demencia producida por alteraciones cerebrovasculares.
  • La demencia por cuerpos de Lewy es la tercera causa más común.

La demencia es la cara visible de una enfermedad cerebral

  • La enfermedad de Pick es una patología neurodegenerativa que también provoca este tipo de síntomas.
  • El párkinson también puede provocar demencia, aunque no siempre.

5 / 10 Al abuelo se le va la cabeza, tiene demencia senil

Demencia senil es un término que médicamente no existe. No es el nombre de ninguna enfermedad. Además, la demencia como conjunto de síntomas que afectan a las capacidades mentales no tiene porqué ser una consecuencia directa de envejecer porque hay personas con 50 años que sufren la enfermedad.

  • Cuando a una persona se le diagnostica demencia senil es porque no se ha sabido encontrar la enfermedad que provoca esa demencia.

El envejecimiento no es sinónimo de demencia

  • Pero el principal problema del término "demencia senil" es que de esta manera se le resta importancia a una problemática como puede ser la falta de memoria porque se atribuye a la edad. Y eso, como ya hemos dicho anteriormente, puede retrasar el diagnóstico del alzheimer.

6 / 10 Hay un prueba para diagnosticarlo

Hoy en día no hay una prueba ni un conjunto de pruebas que sirvan para diagnosticar al 100% un alzhéimer. No es cierto que con una resonancia, un TAC, un PET cerebral o una analítica se pueda diagnosticar el alzhéimer, asegura Gramunt.

  • El diagnóstico es clínico, es decir, que se realizan una serie de pruebas para evaluar el alcance del deterioro cognitivo y descartar otras prosibles causas o enfermedades.

Con una resonancia no se puede diagnosticar el alzhéimer

  • Se está investigando en biomarcadores (señales neurobiológicas) que permitirán a los médicos ser más precisos a la hora de determinar el tipo de enfermedad que provoca la demencia.

7 / 10 Si mis padres tuvieron alzheimer, yo también lo sufriré

Solo un 1% de los casos de alzheimer son heredirarios. De hecho, estos casos se consideran una enfermedad rara.

El alzheimer no se considera una enfermedad hereditaria

  • Por tanto no se hereda la enfermedad (o solo ocurre en poquísimas ocasiones), pero sí puede heredarse la predisposción a sufrirla.
  • Esto quiere decir que se puede ser portador de genes que son modulables y que pueden favorecer la aparición del alzheimer si se "encienden" o se "apagan".
  • ¿Y qué puede activar ese interruptor? Sobre todo factores de riesgo cardiovasculares como el colesterol alto, la hipertensión, la diabetes...

8 / 10 Las placas seniles son las responsable del alzhéimer

El nombre de placas seniles fue acuñado por el Dr. Alois Alzheimer (además de psiquiatra era anamopatólogo) cuando describió por primera vez la enfermedad y detectó su existencia en el cerebro.

  • Con los años se ha descubierto que estas placas están formadas básicamente por proteína beta-amiloide. La Dra. Gramunt insiste en que deberíamos dejar de llamarlas "placas seniles" y decirles por el nombre correcto: placa de beta-amiloide.

No siempre que hay placa de beta-amiloide hay alzhéimer

  • Dicho esto, aunque es cierto que todas la personas con este tipo de demencia presentan en su cerebro una acumulación de este tipo de placa, también se ha visto que esta placa puede estar presente en personas de edad avanzada que no tienen síntomas. Con los años es normal que hay mayor acumulación de beta-amiloide.

9 / 10 Hay medicamentos que frenan su avance

No existe un fármaco que modifique el curso neurobiológico de la enfermedad, es decir, que cure la enfermedad, la frene o la haga retroceder.

  • De momento solo hay tratamientos que alivian los síntomas. Un ejemplo son los inhibidores de la acetilcolinesteresa, que les sacan "el máximo partido" a algunos neurotransmisores del cerebro y hacen que la persona esté más despierta y ágil.

10 / 10 El Alzheimer es una lotería y no puedo hacer nada para evitarlo

Cada vez está más claro que no hay una única causa que provoque esta enfermedad, sino que hay varios factores de riesgo que influyen en su aparición.

  • Controlar esos factores de riesgo (diabetes, colesterol, hipertensión...) modula la expresión de los genes que te pueden predisponer a sufrir la enfermedad.
  • Además de llevar una vida saludable, es importante ejercitar la mente (aprender cosas nuevas, leer, hacer crucigramas, tener relaciones sociales...). Esto aumenta las conexiones neuronales, que es nuestra reserva cognitiva. Cuanto mayor sea esa reserva, menos acusará nuestro cerebro el paso del tiempo y será más resistente a la acumulación de proteína beta-amiloide.

 

Estar informado ayuda a afrontar la enfermedad

Las falsas creencias sobre una enfermedad provocan desinformación, retrasan el diagnótico y, lo que es peor, en el caso del Alzheimer repercuten de forma negativa no solo en el enfermo sino también en la familia.

La Fundación Pasqual Maragall ha añadido un nuevo grano de arena más a la inmensa labor que lleva haciendo durante años por esta enfermedad:

  • Esta vez ha querido desmontar los mitos más habituales que rodean al alzhéimer y ha elaborado un completo decálogo en este sentido.

Saber Vivir ha hablado con Nina Gramunt, neuropsicóloga de la Fundación Pasqual Maragall, para que nos explique de primera mano qué hay de verdad o de falsa creencia en cada uno de ellos.

  • Si quieres saber más sobre el Alzheimer, hemos publicado una guía práctica para encarar los retos que afrontan la familia y los cuidadores del paciente. Puedes consultarla aquí.

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