Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

¿La obesidad afecta a la memoria? La clave puede estar en la microbiota
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Son varios los estudios que apuntan, desde hace años, a una posible relación entre los kilos de más y una peor memoria.

El vínculo se explica por muchas razones, desde dietas inadecuadas (ricas en azúcares y grasas) que acaban perjudicando el buen funcionamiento del cerebro, a cambios en diferentes estructuras de nuestro organismo provocadas por la obesidad (algunas investigaciones apuntan, incluso, a que la obesidad puede cambiar nuestros genes).

Un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBEROBN) suma una nueva teoría al respecto.

  • Parece ser que la obesidad acaba disminuyendo la presencia en la microbiota intestinal de ciertas bacterias que juegan un importante papel en la memoria inmediata y reciente.

El tamaño del hipocampo, una de las claves

En la investigación, en la que participaron 130 personas (tanto obesas como no) comprobaron que el hipocampo era más pequeño en las que tenían obesidad que en las que no sufrían el trastorno. Y su tamaño, precisamente, se asociaba a la presencia de determinadas bacterias de la microbiota intestinal.

  • El papel de esta parte del cerebro, que pese a ser muy pequeña tiene muchísimas funciones, es fundamental en la gestión de la memoria a corto plazo y, además, influye en el apetito.

otro factor clave, la vitamina B1

Cuando nos falta esta vitamina, conocida también como tiamina y que está presente en alimentos como las carnes magras, las legumbres, los pistachos y las avellanas, es más fácil que falle nuestra memoria.

  • Pues bien, los autores del informe han comprobado que, en las personas obesas con menos memoria inmediata y reciente, ciertas bacterias presentes en su microbiota actúan disminuyendo la presencia de esta vitamina.

El triptófano también influye

Este aminoácido esencial, que nuestro cuerpo no puede fabricar y obtenemos de alimentos como los huevos, el pescado azul, las carnes blancas, las legumbres y el plátano, escasea entre algunos pacientes con obesidad, sostienen los autores de la investigación, publicada en Cell Metabolism.

  • "Las personas con obesidad mórbida, que tenían menor memoria reciente, también tenían menos triptófano en la circulación sanguínea", afirman desde del CIBEROBN. Se habla de este tipo de obesidad cuando el Índice de Masa Corporal (IMC) es de 40 o más.
  • Hay que tener en cuenta que el triptófano es básico para producir neurotransmisores como la serotonina que, entre otras cosas, regula el apetito.

Más evidencias de su importancia

Para corroborar la importancia de las bacterias intestinales en la memoria, los autores del estudio hicieron un ensayo en ratones.

  • Mediante un trasplante de microbiota fecal, recibieron las bacterias de los pacientes con obesidad mórbida. Tras ello, las puntuaciones que obtuvieron los roedores a la hora de evaluar su memoria fueron más bajas.

Las conexiones entre la composición de la microbiota y el rendimiento cognitivo son evidentes

El futuro, dietas más personalizadas

"Todos estos resultados abren la puerta al desarrollo de dietas individualizadas que, científicamente, puedan mejorar el rendimiento cognitivo y la memoria", apuntan desde el centro de investigación biomédica.

  • Los hallazgos del informe, además, "contribuyen a comprender mejor el diálogo metabólico entre nuestro cerebro y las bacterias que conviven con nosotros", destaca José Manuel Fernández-Real, el investigador del CIBEROBN que ha dirigido el estudio.

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