Diana Llorens

Periodista

La obesidad infantil se asocia a un peor rendimiento mental de adulto
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Tener factores de riesgo cardiovascular como obesidad, hipertensión o colesterol desde la infancia hasta la edad adulta se asocia con un peor rendimiento cognitivo a partir de los 30 años.

Así lo afirma un estudio que ha seguido a niños finlandeses durante más de tres décadas, que también revela que cuantos más de estos factores de riesgos acumula la persona, peor es su memoria, su atención y capacidad de reacción.

Factores que influyen en el deterioro cognitivo

Se sabe que hay diversos factores que influyen en la incidencia del déficit cognitivo como:

  • Un nivel de educación bajo.
  • La hipertensión.
  • La obesidad.
  • La diabetes tipo 2.
  • El tabaquismo.
  • El sedentarismo.
  • Una dieta pobre.
  • La depresión.

Lo que hasta ahora no se conocía es que algunos de estos factores, que también son factores de riesgo cardiovascular, pueden afectar al rendimiento de nuestro cerebro a partir de los 30 años cuando se dan desde la infancia hasta la edad adulta.

Uno de estos factores es la obesidad infantil, que se ha convertido en un serio problema de salud pública. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en las últimas décadas la incidencia ha aumentado más de 10 veces.

  • Mientras que en 1975 había en el mundo 11 millones de niños con obesidad, en 2016 el número había aumentado a 124 millones.
  • En España, el 17,3% de los niños entre 6 y 9 años tienen obesidad, de acuerdo con los datos del último Estudio Aladino (2019).

Seguimiento de tres décadas

Un estudio llevado a cabo por investigadores finlandeses y publicado recientemente en la revista de la American Heart Association ha seguido a cerca de 3.600 niños durante más de tres décadas para estudiar el riesgo cardiovascular desde la infancia hasta la edad adulta.

El estudio empezó en el año 1980 y ha durado hasta hoy. Ha seguido a unos 3.600 finlandeses que cuando fueron seleccionadas para formar parte del estudio tenían entre 3 y 18 años.

El estudio empezó en 1980 e incluyó a niños de entre 3 y 18 años a los que se ha seguido cada tres años hasta cumplir los 12 años y luego periódicamente a lo largo de los 31 años de estudio.

En cada visita, los investigadores controlaban el peso, los niveles de colesterol, la presión arterial y los niveles de insulina, además de recabar información sobre hábitos como el tabaquismo, el consumo de alcohol, los hábitos alimentarios y la actividad física.

  • En el año 2011, más de 2000 participantes en el estudio de entre 34 y 49 años fueron sometidos a un test para evaluar su función cognitiva. Se midió su memoria, el tiempo de reacción, el procesamiento visual y la atención.

Los autores destacan que este es el primer estudio que pone el foco en impacto de los factores de riesgo cardiovascular en el cerebro a lo largo de la vida.

La suma de factores afecta al cerebro

Tras analizar los datos, los investigadores vieron que las personas que tenían obesidad desde la infancia hasta la edad adulta tenían menor rapidez en el procesamiento visual y más problemas para prestar atención que aquellas con un peso normal.

  • También vieron que los niños que llegaron a la edad adulta con unos niveles de tensión arterial elevados persistentes o el colesterol total y LDL altos tenían peores resultados en los tests de memoria y atención.

Los investigadores observaron que cuantos más factores de riesgo cardiovascular acumula la persona, peor es su rendimiento cognitivo.

  • Los que tenían obesidad, colesterol e hipertensión desde la infancia tenían peores resultados en diversas áreas: peor memoria, procesamiento visual y aprendizaje asociativo; capacidad de atención disminuida y una velocidad de reacción más lenta.

prevención desde la infancia

Al tratarse de un estudio observacional (es decir, que se limita a analizar y describir lo que sucede en un grupo de población sin intervención por parte de los investigadores), los autores recuerdan que no se puede confirmar la relación causa-efecto sin realizar investigaciones adicionales.

Sin embargo, apuntan que de confirmarse esta relación causal y dado que actualmente no existe cura para el Alzheimer u otras causas de demencia, es importante tener en cuenta y prevenir factores de riesgo como estos que pueden afectar al cerebro, además de al corazón.

Las estrategias de prevención de los factores de riesgo cardiovascular desde la infancia podrían beneficiar la promoción de la salud cognitiva en la edad adulta”, destacan.

Se sabe que los procesos neuropatológicos que causan déficits cognitivos están activos ya años o décadas antes de manifestarse como déficits cognitivos clínicos”, explican los investigadores. Es por ello que idealmente las medidas de prevención deben empezarse a aplicar mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas de deterioro.