Las principales causas de ictus se podrían prevenir

El ictus es una urgencia médica que puede dejar graves secuelas si no se trata a tiempo. Cada vez hay más casos por el envejecimiento de la población y los malos hábitos de vida. Muchos casos podrían evitarse llevando una vida saludable.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Las principales causas de ictus se podrían prevenir
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Un 90% de los ictus ser podrían prevenir controlando los factores de riesgo modificables.

En la próxima década, se estima que en Europa aumentarán un 45% las muertes por ictus y un 25% las personas que sufrirán alguna discapacidad a causa de un ictus, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).

En España, unas 110.000 personas sufren un ictus en cada año. Un 15% fallecen y un 30% padecen dependencia funcional. El ictus es la primera causa de mortalidad en las mujeres, la segunda en hombres y la primera causa de discapacidad en España, recuerda la SEN.

Esta tendencia al alza se debe en parte al envejecimiento de la población ya que el riesgo de ictus aumenta con la edad, pero también a los malos hábitos de vida: un 90% de los accidentes cerebrovasculares ser podrían prevenir controlando los factores de riesgo modificables.

¿Qué es un ictus y qué tipos hay?

“El ictus se produce como consecuencia de la alteración del flujo sanguíneo que llega al cerebro. En más del 80% de los casos, la causa es la obstrucción de alguno de los vasos que suministran sangre al cerebro, generalmente por un coágulo: es lo que se denomina ictus isquémico. Pero también puede producirse por la rotura en alguno de estos vasos: es lo que llamamos ictus hemorrágico", explica la Dra. Mar Castellanos, Coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Causa de ictus: Qué factores aumentan más el riesgo

Estos son los factores modificables que más aumentan el riesgo de ictus:

  • Tensión alta. La presión arterial elevada aumenta hasta 5 veces las probabilidades de sufrir un ictus. Debilita los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de que se rompan y se produzca un ictus hemorrágico. La hipertensión también favorece la arterioscleroris: las arterias se estrechan y endurecen y hay más posibilidades de que un coágulo las obstruya y provoque un ictus isquémico. Los malos hábitos de vida (la mala alimentación, el sedentarismo, el estrés o la falta de sueño) contribuyen al desarrollo de la hipertensión. La obesidad también la favorece.
  • Colesterol. Se adhiere a las arterias y forma placa de ateroma. El colesterol es la principal causa del aumento de casos de ictus en gente joven, debido a malos hábitos de vida como una alimentación ricas en grasas y azúcares, la obesidad y el sedentarismo. La aterosclerosis es una enfermedad de largo recorrido en la que la placa se empieza a acumular en las arterias desde edades tempranas.
  • Tabaco. El riesgo de sufrir un ictus isquémico se dobla en los fumadores y es entre dos y cuatro veces más alto para los ictus hemorrágicos.
  • Alcohol. Se asocia a un aumento de las posibilidades de padecer un ictus hemorrágico. Cuando el consumo es en grandes cantidades y poco tiempo, lo que se incrementa más son las opciones de ictus isquémicos.
  • Obesidad. Según la sociedad de neurólogos, tan solo con perder el 10% del peso corporal en caso de padecer este trastorno, el riesgo de ictus se reduce hasta un 21%. La mala alimentación y el sedentarismo contribuyen a la obesidad.
  • Estrés crónico. Cuando se debe a causas psicosociales, aumenta sobre todo el riesgo de ictus hemorrágicos; y cuando el estrés es laboral aumentan las opciones de ictus isquémicos.
  • Contaminación. El 21% de las muertes por ictus se atribuyen a la contaminación.

¿Por qué el ictus es una urgencia médica?

"Independientemente del tipo de ictus que se padezca, siempre se trata de una urgencia médica porque cuanto más tiempo pase sin flujo sanguíneo una zona de nuestro cerebro, mayores serán las consecuencias", apunta la Dra. Mar Castellanos.

Durante las primeras horas del ictus, de promedio cada minuto que pasa mueren dos millones de neuronas. Cada 30 minutos que se tarda en comenzar el tratamiento se reduce la posibilidad de tener buenos resultados en un 14% y cada hora de retraso, el cerebro envejece 3,6 años en comparación con un cerebro sano. Por eso los tratamientos que permiten recuperar el flujo sanguíneo deben utilizarse hasta 24 horas después del ictus.

¿Qué síntomas provoca un ictus?

A pesar de lo importante que es actuar rápido cuando se sufre un ictus para aplicar cuanto antes el tratamiento adecuado, la SEN apunta que solo un 50% de los españoles sabría reconocerlo.

  • Pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo. Generalmente afecta a una mitad del cuerpo y se manifiesta sobre todo en la cara y/o en las extremidades. La parálisis facial en una mitad de la cara es habitual, la boca de la persona se tuerce y un lado queda hacia abajo. Otra señal de ictus es que el afectado no pueda levantar un brazo o una vez en alto caiga en menos de 10 segundos.
  • Alteración brusca en el lenguaje, con dificultades para hablar o entender. Puede confundir las palabras, no recordar algunas, tener dificultades para expresarse o entender...
  • Alteración brusca de la visión, como pérdida de visión por un ojo, visión doble o pérdida de la visión en algún lado de nuestro campo visual.
  • Pérdida brusca de la coordinación o el equilibrio.
  • Dolor de cabeza muy intenso y diferente a otros dolores de cabeza habituales.

"Los síntomas del ictus generalmente se producen de forma brusca e inesperada y, aunque habitualmente los pacientes suelen experimentar varios de estos síntomas, solo con identificar uno de ellos es motivo suficiente para que se llame al 112. Incluso aunque los síntomas desaparezcan a los pocos minutos, hay que acudir a Urgencias", señala la Dra. Mar Castellanos.

Qué hábitos reducen el riesgo de ictus

Seguir una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva y frutos secos, así como la práctica regular de actividad física, son medidas fundamentales para reducir el riesgo de sufrir un ictus, aconseja la SEN.

Se recomienda también que la dieta sea baja en sal y dedicar al menos150 minutos a la semana a hacer ejercicio moderado (o 75 minutos si el ejercicio es intenso).

¿El ictus afecta a gente joven?

Aunque la incidencia del ictus crece a partir de los 65 años, también afecta a gente joven. El 27% de los ictus que se atienden en los hospitales españoles los sufren personas de menos de 65 años. De ellos, el 8% tienen menos de 50 años.