Qué es el síndrome del impostor

Si estás convencida de que todos los logros profesionales y personales que adquieres son fruto de la suerte y no de tu valía personal, es probable que necesites "cambiar el chip" y reeducar tu mente para estar en paz contigo misma.

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psico impostor

Cuando alguien te hace un halago respecto a tu valía profesional o tu buen trabajo en casa –o como madre– crees que, en realidad, no es meritorio?
¿Piensas a menudo que no mereces la pareja o el trabajo que tienes?, ¿dudas constantemente de ti y tus logros?, ¿no recuerdas cómo conseguiste algún logro importante? ¿atribuyes tu éxito a la "suerte" y no a tus habilidades?

Si vives con el miedo de que un día alguien descubra que no eres tan "buena" como crees, es probable que sufras lo que se conoce como "el síndrome del impostor". Se trata de un patrón emocional que lleva a pensar que cualquier logro profesional o personal que se adquiere es fruto del azar o la suerte, y que no se debe a nuestros propios méritos.

Y no, no afecta sólo a personas poco ambiciosas que se hayan quedado pronto en el camino de su desarrollo, también le puede ocurrir a mujeres que hayan alcanzado metas muy altas.

¿Sabes por qué te sientes así?

Esta situación es común en ámbitos como la pareja, la familia o el trabajo. A veces provoca incluso sentimiento de culpabilidad o ansiedad por reconocer en otros mayores méritos. Pero ¿dónde "nace" esta sensación?

  • Puedes haber crecido pensando que "no vales". En general, este tipo de problemas suele ser consecuencia de nuestras creencias irracionales
    basadas en crianzas negligentes o desprovistas de afecto.
  • También puede originarse en el bullying, trastornos como el TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), la fobia social o la depresión infantil. En general, cualquier hecho que nos relegase a puestos de cola a pesar de nuestro esfuerzo. La imagen que tenemos de nosotros se forma durante la niñez y la adolescencia, en función de las experiencias que vivimos, lo que nos dicen y lo que vemos en la escuela o la familia. Aunque no seas consciente de ello, estas creencias se "graban" a fuego en tu interior, determinan tu personalidad e influyen en tus pensamientos a diario como adulto.

  • Otra causa frecuente y destructiva es, guiados por nuestro perfeccionismo y miedo al fracaso, marcarnos metas inalcanzables y fracasar con el éxito. Por ejemplo, si durante tu niñez tus padres y profesores te repetían constantemente que tenías que hacer las tareas de forma impoluta u obtener las máximas calificaciones, es probable que creas que tu trabajo nunca es suficientemente "perfecto" y temas no merecer tus logros.

Tu plan para revertir la situación

  1. Detecta las creencias que te están "boicoteando". Tómate tu tiempo, muchas veces, aunque sean evidentes, nos puede costar tomar conciencia de ellas. Siempre que aparezcan emociones desagradables (vergüenza, tristeza, ansiedad, etc.) al recibir un halago, anota en un papel lo que sientes y la reflexión a la que te ha llevado. Por ejemplo, "mi pareja me ha dicho que estoy guapa, pero es porque me quiere, tan sólo me ve con buenos ojos".
  2. Contrasta el pensamiento con la realidad. Una vez detectados, es buena idea contraponer esos pensamientos con la realidad buscando evidencias que “desconfirmen” la primera teoría.Coméntalo con tus amigos, con sus familiares más cercanos o con compañeros de trabajo en los que confíes. Por ejemplo, si te fijas, en el supuesto anterior no estaríamos reconociendo nuestros puntos fuertes, sino atribuyendo el halago a una causa externa, como pueden ser las emociones que la otra persona siente hacia nosotros.
  3. Sustitúyelo por un argumento constructivo. Volviendo al caso anterior, podrías cambiar aquel pensamiento por este otro: "Es cierto que me quiere, pero no siempre me dice que estoy guapa. Si hoy me lo ha dicho es porque realmente hoy estoy atractiva".

Ejercicio para valorar tus logros

  • Elabora una lista de tus puntos fuertes relacionados con tu trabajo, tu personalidad y tus relaciones afectivas.
  • Al lado de cada uno de ellos, haz pequeños apuntes acerca del esfuerzo que te ha costado mejorar en estos aspectos.

Mini-test: ¿Tú lo sufres?

Si contestas la mayoría de las preguntas con un sí, puedes estar sufriendo el síndrome del impostor. Muchas personas nunca reparan en estas situaciones y no detectan facilmente que padecen este problema.

En el trabajo

  • ¿Sientes que no mereces el puesto que desempeñas?
  • ¿Evitas emprender determinados proyectos por no estar a la altura?
  • ¿Te sientes incómodo si hacen cumplidos relacionados con tu profesión?

En tus relaciones

  • ¿Crees que tus seres queridos te halagan por cosas que no son importantes?
  • ¿Te incomoda que digan cosas buenas sobre ti?
  • En general... ¿sientes que llevas una vida que no te mereces?

Entender que se trata de un patrón de comportamiento que puede corregirse te ayudará a superarlo. Cuidar de tus pensamientos y reforzar de forma positiva tus logros te permitirá ver la vida desde otra perspectiva. Pero si detectas un problema psicológico que te pueda estar acompañando desde la infancia o adolescencia, acude a un profesional.

Hay personas exitosas en diferentes campos que también han sufrido este problema y lo han superado, lo que te demuestra que tú también puedes romper el ciclo y evitar que este tipo de pensamientos te frenen y le resten valor a tu esfuerzo.

Al fin y al cabo, el fracaso es parte del proceso de aprendizaje y seguramente el éxito no podría lograrse sin un poco de fracaso. Mantén distancia con ciertas situaciones y acepta que "todo no puede ser perfecto".