Asesorado por Manuel Santafé, investigador de la URV.

Por Diana Llorens

Una dieta rica en grasas y azúcares predispone a sufrir dolor muscular
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Seguir una alimentación con un alto contenido en grasas y azúcares procedentes de alimentos ultraprocesados durante seis semanas aumenta el riesgo de sufrir dolor muscular.

Así lo indica un estudio realizado por investigadores de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.

Relación entre el sobrepeso y dolor

Es frecuente que las personas con exceso de peso manifiesten dolor en diversas partes de su cuerpo.

  • De hecho, se sabe que hay una fuerte conexión entre la obesidad y el sobrepeso y el dolor musculoesquelético, pero no se conoce con certeza cuál es el motivo de esta conexión.

Tradicionalmente este vínculo se ha atribuido al impacto que el exceso de peso ejerce sobre las articulaciones.

Sin embargo, este no parece ser el único motivo, puesto que el dolor no solo se da en aquellas articulaciones que soportan peso, también puede darse en otros partes del cuerpo como las manos, los hombros o el bíceps, por ejemplo.

Con la obesidad, explica Manuel Santafé, investigador de la URV y uno de los autores del estudio, "aumentan una serie de sustancias en la sangre que afectarán a sus músculos y eso va a provocar dolor".

Estas sustancias generan el dolor de los llamados puntos gatillo, unos nódulos palpables en el músculo.

Dieta rica en grasas y azúcares

El estudio que han llevado a cabo en la URV forma parte de una serie de investigaciones para analizar la hipótesis de que “el estilo de vida occidental genera dolor”, explica Manuel Santafé. Han evaluado ya el papel del estrés y en un futuro se centrarán en el de la cafeína.

En este caso, el objetivo se centra en estudiar el impacto de la dieta.

Para llevar a cabo su estudio, suplementaron la dieta habitual de ratones suizos machos con una dieta hipercalórica:

  • Un grupo fue alimentado con una dieta típica de cafetería, es decir alta en azúcares añadidos (como bollería). “La típica dieta de cafetería de la gente que desayuna fuera de casa”, indica Santafé, “nuestra idea es siempre pensar en humanos”.
  • El otro, con una dieta comercial alta en grasas (aunque también contenía azúcares).

Después de seis semanas de seguir esta dieta, los ratones habían aumentado notablemente de peso.

Pasado este tiempo, se analizó la acumulación de grasa intramuscular en los animales.

Había un exceso de células de la grasa, pero curiosamente solo en los que tomaron la dieta de cafetería, en los otros no”, explica.

Una explicación posible es, según indica Santafé, que “la grasa depende más de los azúcares que de las grasas que consumas”. Aunque esto está todavía por confirmar.

mayor tendencia al dolor

También se evaluó la respuesta espontánea de los nervios musculares, es decir, la que no sirve para la contracción muscular ni para el movimiento.

Se analizó mediante dos procedimientos:

  • Uno muy sensible denominado registro celular (que mediante un electrodo diminuto registra la actividad eléctrica dentro de la célula).
  • Otro denominado electromiografía, que es muy habitual en los hospitales y sirve para evaluar la salud de los músculos y las células nerviosas que los controlan.

Ambos procedimientos detectaron un aumento de la respuesta de los nervios musculares (también denominada neurotransmisión muscular) en los dos grupos de ratones.

De acuerdo con los expertos en dolor muscular, si la neurotransmisión muscular es alta hay dolor muscular tarde o temprano”, explica Santafé.

Es por ello que los autores concluyen que una dieta alta en azúcares y grasas de ultraprocesados durante seis semanas aumenta la predisposición a sufrir dolor muscular.

El dolor puede durar en el tiempo

Otro aspecto importante que reveló la investigación fue que el aumento de la respuesta nerviosa en los músculos duró varias semanas después de que se hubieran detenido las dietas y que los ratones hubieran recuperado su peso normal.

Rápidamente recuperan el peso, pero la situación pro-dolor se mantiene semanas”, explica Santafé.

Hay que tener en cuenta que los ratones tienen una vida mucho más corta que los humanos. “Dos semanas para ellos es como 4 años en una persona”, aclara.

Si pensamos en humanos, esto podría significar que, en aquellas personas que se han alimentado con dietas altas en azúcares y grasas, la predisposición al dolor podría durar varios años después de haberlas abandonado.

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