alimentos funcionales

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Huevos con omega 3, margarina con fitoesteroles, yogures con calcio y vitaminas… son algunos ejemplos de alimentos funcionales que podemos encontrar fácilmente en cualquier supermercado.

De hecho la oferta en este tipo de productos es cada vez mayor y tiene una mejor aceptación entre los españoles, tal y como remarca el Informe Alimentación en España 2018, elaborado por Mercasa.

Los consumidores buscan un beneficio ‘rápido’ para la salud a través de la dieta

“Se ha visto que España, junto con Finlandia, Suecia, Países Bajos, Polonia y Chipre, es uno de los mayores consumidores de productos funcionales de Europa (1)" afirma al respecto Aida Serra, profesora del máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC.

Con ingredientes añadidos… o no

Si piensas en un alimento funcional, seguramente te vendrá a la cabeza un producto al que se le ha añadido algo para que sea beneficioso para la salud. Y muchos, efectivamente, cumplen con esta característica, pero no todos.

  • Algunos incluyen el ingrediente de forma natural, como por ejemplo la curcumina en la cúrcuma.
  • En otros, en vez de incorporar algo nuevo, se elimina alguno de sus compuestos: es lo que ocurre con la leche sin lactosa.

Sus efectos sobre la salud son numerosos, en función del tipo de ingrediente que incorporen: aprovechar mejor el calcio, restablecer la flora intestinal…

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  • Son muy comunes los alimentos que contienen beta-glucanos de avena o fitoesteroles vegetales, que son buenos para el control del colesterol en sangre", nos cuenta la experta.
  • "También encontramos un amplio abanico de productos enriquecidos con vitaminas, calcio o fibra, o incluso combinaciones de ellos”, añade la profesora de la UOC.

Los secretos de su éxito

¿Pero por qué ahora están tan de moda cuando este tipo de productos, en realidad, llevan décadas en las estanterías de las tiendas? La sal yodada, por ejemplo, es uno de esos alimentos funcionales "de toda la vida”.

  • El crecimiento de la oferta, sin duda, hace que sea más fácil que acaben en nuestra cesta de la compra. Como también el hecho de que cada vez sean más las personas conscientes de la importancia que tiene para nuestra salud lo que comemos. Y en esto se dan diferencias entre hombres y mujeres:

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  • Las mujeres están más preocupadas por el control del peso corporal y por comer de forma saludable. Además, están más predispuestas a probar nuevos productos”, apunta la experta.
  • “En cambio, los hombres tienden a buscar una dieta sana mediante la cocina tradicional (2)", nos aclara.

tómalos pero con moderación

Como ocurre con el resto de alimentos, no conviene abusar de ellos. Según la especialista “deberíamos tener presente que su consumo no ha de ser mayor que el que haríamos del mismo producto si este no fuese funcional, para mantener una dieta equilibrada y variada”.

La variedad y la moderación son claves en una dieta sana

Hay que tener en cuenta, además, que este tipo de alimentos generalmente están diseñados para un tipo de consumidores en concreto, con unas necesidades específicas.

“También se ha de tener especial precaución con la alimentación de los niños, embarazadas, ancianos y personas con enfermedades”, prosigue la experta. Por ello antes de elegir un producto funcional para este tipo de colectivos recomienda consultarlo, siempre, con el médico.

  • No hay que olvidar, tampoco, que muchos de los beneficios de los funcionales industriales se pueden conseguir con alimentos que contienen esas propiedades de forma natural: "un ejemplo sería el consumo directo de avena para incorporar a nuestra dieta betaglucanos", concluye Aida Serra.

¿cumplen lo que prometen?

Seguramente recuerdas anuncios de hace años que afirmaban con rotundidad que, si tomabas un determinado producto, tus defensas iban a estar más fuertes o tus niveles de tensión iban a bajar, por ejemplo.

  • Para combatir esta publicidad, a veces engañosa, en 2006 se modificó el reglamento europeo que regulaba los funcionales.
  • Una de sus principales novedades fue instar a los productores de este tipo de alimentos a no incluir ningún beneficio para la salud que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no hubiera evaluado y autorizado previamente. Un requisito que a día de hoy sigue en vigor.


Bibliografía:
1. "Consumption of functional foods in Europe; a systematic review" (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24558987).
2. "Consumer attitudes in the election of functional foods. Marketing and Corporate Social Responsibility" (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2444969517300604).

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Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud