Por Nuria Blasco

aceite oliva orujo

España es el primer productor mundial de aceite de orujo de oliva. Sin embargo es uno de los aceites menos usados en nuestra cocina, y el 85% de la producción se exporta a mercados como Italia, Estados Unidos, México o los Emiratos Árabes.

Y es que entre los aceites que consumimos en nuestras cocinas es el gran desconocido y eso que las investigaciones han demostrado que el aceite de orujo es mucho más saludable que el de girasol.

¿Qué es el aceite de orujo de oliva?

De la oliva se extraen cuatro tipos de aceite: el aceite virgen extra, el aceite virgen, el aceite de oliva y el aceite de orujo de oliva. Estas cuatro categorías se diferencian por el momento y método de extracción del aceite.

A pesar de elaborarse a partir de la misma materia prima, para hacer el aceite de orujo se emplea una parte distinta de este fruto.

Mientras que para la elaboración del aceite de oliva se utiliza el zumo de la oliva, para hacer el aceite de orujo se emplea el agua, la piel, el hueso y una cantidad residual de aceite (entre el 2 y 3%) que queda después de ser exprimida.

Se elabora con los restos de la oliva tras ser exprimida para hacer aceite virgen

Como los otros tres, el aceite de orujo de oliva se utiliza tanto para cocinar en los hogares como para el consumo en hostelería y restauración y en la industria alimentaria. Hoy en día, el 70% de las ventas nacionales de aceite de orujo de oliva envasado provienen de la hostelería.

Cómo se extrae el aceite de orujo

Aproximadamente el 20% del zumo extraído de las aceitunas se convierte en aceite de oliva en sus tres variedades. El 80% restante es lo que se llama orujo graso húmedo o alpeorujo, que está formado por los restos de aceituna que quedan tras haber extraído el aceite de oliva virgen.

Se obtiene a través de un proceso sostenible de extracción del alpeorujo y de su refinado

Este alpeorujo se convierte en aceite de orujo de oliva a través de un proceso de extracción, refinado y de mezcla con una proporción de aceite de oliva virgen o virgen extra.

Por tanto, gracias a este proceso sostenible medioambientalmente se logra aprovechar el 100% de la oliva y se obtiene un aceite ideal para las frituras y con propiedades de lo más beneficiosas para nuestra salud.

conoce todos sus beneficios

Por su procedencia del olivar, el aceite de orujo de oliva tiene unas propiedades saludables para el organismo.

Bueno para el corazón

  • Contiene hasta un 85% de concentración de ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado cuya presencia en la dieta tiene ​efectos beneficiosos en patologías cardiovasculares como la hipertensión arterial.
  • Junto a estos ácidos grasos, contiene otro tipo de componentes minoritarios con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y cardiosaludables, que pueden tener efectos positivos para la salud.

Aleja el alzhéimer

Una investigación llevada a cabo por el Instituto de la Grasa del CSIC revela que los compuestos bioactivos del aceite de orujo de oliva podrían tener, además, un efecto protector frente a la enfermedad de Alzheimer.

Previene el síndrome metabólico

En otro estudio realizado por investigadores de UIC Barcelona y de la Universidad de Sevilla se pone de relieve el valor biológico y nutricional del aceite de orujo de oliva como alimento funcional.

  • Según estas investigaciones ha demostrado ser una fuente de moléculas bioactivas con gran potencial terapéutico sobre la obesidad y de las disfunciones metabólicas desarrolladas con el Síndrome Metabólico.

el mejor para freír

Según una investigación elaborada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha estudiado su comportamiento en fritura, destaca que el aceite de orujo de oliva resulta idóneo para freír por sus propiedades, duración y rentabilidad.

Además, tiene una clara ventaja en fritura frente a los aceites de girasol y girasol alto oleico, dos de los aceites más utilizados para freír en España.

El aceite de orujo de oliva, al ser rico en ácido oleico y en compuestos bioactivos exclusivos, aporta propiedades que consiguen un efecto protector tanto del propio aceite, haciéndolo más duradero y estable a las altas temperaturas, como de la salud.

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