Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La dieta Mediterranea se contagia
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Los buenos hábitos se contagian. No es un simple frase. Hay evidencia científica sobre ello.

Las personas que conviven con un paciente que sigue un programa intensivo para perder peso también consiguen perderlo y mejoran su adherencia a la Dieta Mediterránea, uno de los patrones dietéticos más saludables del mundo.

Así lo ha demostrado un estudio de investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM-Hospital del Mar), de médicos del Hospital del Mar y de investigadores del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERObn). El estudio lo publica la revista International Journal of Obesity.

A pesar de no participar en el programa, estas personas perdieron casi 4 kg de media dos años después de que su familiar empezase el programa.

Y sin hacer nada especial. O al menos sin creer que lo hacían. Eso sí, se trataba principalmente de personas que compartían las comidas con el paciente o en aquellos casos en los que cocinaba el paciente.

Perder peso con la dieta mediterránea

Vivir con alguien que sigue una dieta para adelgazar tiene sus ventajas, tal y como demuestra el estudio del IMIM-Hospital del Mar.

Los investigadores han analizado durante dos años los datos de 148 familiares de pacientes incluidos en el programa de pérdida de peso y de hábitos de vida PREDIMED-Plus (Prevención Dieta Mediterránea Plus).

Recordemos que PREDIMED-Plus consiste en un estudio multicéntrico en el cual un grupo de pacientes sigue una intervención intensiva de reducción de peso basada en la Dieta Mediterránea y un programa de actividad física.

El objetivo era comprobar si estas personas también obtenían un beneficio indirecto del programa, ya que no estaban incluidas y no recibían ninguna intervención directa.

el efecto contagio

Tres de cada cuatro familiares eran la pareja del paciente y el resto, hijos, padres, hermanos o tenían algún otro grado de parentesco.

  • Todos perdieron de media 1,25 kg de peso durante el primer año de la intervención, en comparación con los familiares de los pacientes del grupo de control (aquellos que no seguían la intervención intensiva propuesta por el programa PREDIMED-Plus) que no perdieron nada.
  • Poco más de 1 kg no parece mucho, pero el segundo año la cifra ya rozaba los 4 kg.

Estos datos eran mejores en los casos en los cuales el familiar comía con el paciente y, sobre todo, cuando era el paciente quien cocinaba.

"Se produjo un efecto contagio y en este contexto, afortunadamente es un contagio beneficioso, de pérdida de peso y mejora de los hábitos dietéticos", explica el Dr. Albert Goday, investigador principal del proyecto, jefe de sección del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital del Mar e investigador del Grupo de investigación en Riesgo cardiovascular y nutrición del IMIM-Hospital del Mar y del CIBERObn.

"Entre las múltiples intervenciones dietéticas posibles para perder peso, la que se basa en la Dieta Mediterránea es por concepto la que mejor se puede compartir y la más 'contagiosa' en un entorno familiar", subraya el Dr. Goday.

El peso perdido es por la dieta, no por el ejercicio

Los autores del estudio insisten en que la pérdida de peso que se produjo entre los familiares fue por la dieta y no por el ejercicio.

El programa PREDIMED incluye también unas recomendaciones de actividad física, pero los investigadores no observaron ningún efecto contagio en este sentido entre los familiares.

  • Los familiares no hicieron más ejercicio para adelgazar pero, sin quererlo, sí siguieron un patrón de Dieta Mediterránea.
  • Y eso fue positivo tanto para revertir la obesidad como para reducir el riesgo de patologías crónicas.

"La Dieta Mediterránea reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas", insiste Dra. Olga Castañer, última firmante del trabajo e investigadora del Grupo de investigación en Riesgo cardiovascular y nutrición del IMIM-Hospital del Mar y del CIBERObn.

El Dr. Goday insiste en que este efecto dominó o contagioso de la Dieta Mediterránea es altamente beneficioso "a la hora de reducir la carga de la obesidad sobre el sistema de salud pública", explica. Y es que los familiares no solo perdieron peso, también mejoraron la calidad de su dieta.

Dieta Mediterránea toda la vida

Y si los familiares de los pacientes perdieron 4 kg sin apenas proponérselo, los protagonistas del estudio pedieron 5,10 kg el primer año y 6, 79 kg el segundo año.

Hicieron actividad física y siguieron una Dieta Mediterránea, que en ningún momento se trata de una dieta hipocalórica en la que el paciente puede pasar hambre.

La Dieta Mediterránea es en definitiva un patrón de alimentación saludable que puede, y debe, acompañarte toda la vida.