Diana Llorens

Periodista

El café y el té verde podrían evitar un segundo infarto
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Tomar té verde puede ayudar reducir el riesgo de muerte y evitar nuevos problemas cardiovasculares en las personas que han superado un infarto o un ictus.

El café también parece tener beneficios en aquellos que han superado un infarto y en todas las personas sin antecedentes de problemas cardíacos.

Así lo asegura un reciente estudio publicado en la revista científica Stroke.

Té verde, café y enfermedad cardiovascular

Se han hecho muchos estudios en los últimos años sobre los beneficios del café y el té verde en diversas enfermedades crónicas, entre ellas las cardiovasculares.

  • Uno de ellos, llevado a cabo en Japón, determinó que las personas que toman entre 3 y 5 tazas al día de té verde tienen un 41% menos de probabilidades de morir por una enfermedad cardiovascular que los que no beben té.
  • Otros estudios han determinado también que el consumo moderado de café se asocia a un menor riesgo de mortalidad por causas cardiovasculares.

Sin embargo, hasta el momento no se conocía el impacto de tomar estas bebidas en aquellas personas que ya han tenido un infarto de miocardio o un ictus.

Es por ello que un equipo de investigadores japoneses ha querido determinar si el consumo de café y té verde puede proteger a estas personas.

"Se necesita evidencia científica acerca de los estilos de vida de los supervivientes de ictus e infartos, considerando el rápido envejecimiento de la población y la necesidad de mejorar la esperanza de vida después de estos eventos cardiovasculares", indica Dr. Hiroyasu Iso, uno de los autores del estudio.

Efecto tras un infarto o ictus

Los investigadores examinaron la asociación entre el consumo de té verde y café y la mortalidad en personas con y sin antecedentes de ictus o infarto de miocardio.

Utilizaron los datos de un gran estudio japonés realizado años antes que incluía a 46213 personas entre 40 y 79 años (478 supervivientes de un ictus, 1214 de un infarto de miocardio y 44521 personas sin antecedentes de estas enfermedades).

Los participantes habían respondido cuestionarios sobre su estilo de vida, dieta y antecedentes médicos y se les hizo un seguimiento hasta el año 2009.

A partir de los datos de los cuestionarios, los autores del estudio analizaron la cantidad y frecuencia del consumo de té verde y café y determinaron que:

  • El consumo de té verde se asoció a un menor riesgo de muerte entre los supervivientes de un ictus o un infarto de miocardio, pero no en las personas sin antecedentes de estas enfermedades.
  • Tomar café, por su lado, se asoció con un menor riesgo de muerte entre personas sin antecedentes de ictus o infarto, así como en las personas con antecedentes de infarto.

¿Qué número de tazas son necesarias?

El número de tazas al día de café y té verde también parece ser relevante y no es lo mismo consumirlo esporádicamente que hacerlo a menudo.

Así, las personas que superaron un ictus y que consumían 7 tazas de té verde o másal día tuvieron un riesgo de mortalidad un 60% más bajo que aquellos que lo consumían raramente.

Esta cantidad puede parecer exagerada para nosotros, pero no lo es tanto en muchos países asiáticos como Japón (en el que se hizo el estudio), donde el consumo de té verde está mucho más extendido.

Respecto al café, se observó un 14% menos de riesgo de muerte en las personas (sin antecedentes de infarto o ictus) que tomaban una o más tazas a la semana.

Hay que tener en cuenta que en Japón el té verde se toma habitualmente sin azúcar. “La manera más saludable de preparar estas bebidas es sin una cantidad innecesaria de azúcar añadido”, indica el Dr. Iso.

Los polifenoles del té verde

El objetivo del estudio no era determinar los motivos por los que el té verde y el café tienen estos efectos sobre la salud.

Sin embargo, los autores señalan que el polifenol más abundante del té verde (llamado epigalocatequina-3-galato) podría ser el responsable del efecto beneficioso del té verde en la salud cardiovascular.

En estudios anteriores ya se apuntó que este polifenol podría mejorar la arteriosclerosis, atenuar la inflamación o mejorar la función endotelial.