No tirar alimentos

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No tirar alimentos

Según un estudio avalado por la Federación Española de Hostelería y Restauración, el 60% de esa comida desperdicia se tira por una mala previsión a la hora de comprarla, por una mala gestión y conservación (30%) o poner demasiada comida en el plato (10%) Adoptar una serie de medidas te ayudará a reducir en parte ese “despilfarro” de alimentos.

  • Ojo con las “super ofertas”. Actualmente en España está totalmente prohibida la venta de productos con fecha de caducidad o de consumo preferente vencida. Sin embargo, es lícita la venta a menor precio de productos próximos a vencerse (se suelen vender en oferta). Si lo que compras está a punto de caducar, es más fácil que se estropee antes de que tengas ocasión de consumirlo.

Si decides comprar de "oferta" intenta consumir el alimento ese mismo día

  • Una garantía más. La fecha de envasado no es obligatoria actualmente pero el elaborador suele incluirla a menudo para dar una idea más exacta de la antigüedad del producto. Si la lleva, será una garantía más para ti.

¿Sueles Planificar tus compras?

Es importante planificar las diferentes comidas que se van a llevar a cabo en el futuro inmediato. Si haces la clásica “lista de la compra” en base a ello evitarás la improvisación y la adquisición de demasiados alimentos al realizar la compra. Además...

  • No cojas envases muy grandes. Un error muy común es la compra de alimentos en formatos de presentación excesivamente grandes. El producto que queda en el bote abierto en pocos días se pone en mal estado y al final tienes que tirarlo. A la espera de que la industria agroalimentaria tome cartas en el asunto ofertando una mayor variedad de envases con un precio en consonancia al tamaño, debemos buscar siempre unidades de venta lo más acordes posibles a nuestras necesidades.

Escoge los que aguantarán más

  • Pescados. Escógelos con los ojos saltones y brillantes, las escamas bien adheridas y la carne firme.
  • Carne. Coge la que tenga consistencia firme, color rojizo, aspecto jugoso y esté libre de líquido viscoso.
  • Productos cárnicos. Desecha los envasados en atmósferas modificadas que estén pinchados.

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  • Huevos. Elígelos íntegros, sin restos de heces o plumas y que no presenten deformaciones.
  • Frutas y hortalizas. Decántate por las que estén limpias y sanas y tengan la piel firme.
  • Legumbres. Su piel debe ser limpia, brillante y sin arrugas.
  • Productos congelados. Descarta aquellos con coloración anormal, blandos, con roturas o desgarros.
  • Envases. No los cojas si están rotos o si tienen manchas de humedad u otras alteraciones.

¿Seguro que conservas (bien) los alimentos?

No rompas la cadena de frío. La fecha de vencimiento de los productos está condicionada al mantenimiento de las condiciones que se nos indica en los envases.

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Los productos que requieren frío deben ser los últimos que compres y conviene que los traslades juntos para una mejor conservación del frío. Mételos lo antes posible a la nevera o congelador de casa para evitar que los microorganismos se multipliquen peligrosamente.

  • Sigue los “cinco principios”. Estos son: mantener la limpieza personal y en la cocina, separar los alimentos crudos de los cocinados, cocinar los alimentos completamente (por encima de 65º C en todas sus partes), mantenerlos a la temperatura correcta (el menor tiempo posible entre 5 y 65º C), y usar agua y materias primas con una adecuada calidad higiénica.

¿Sabes cuándo debes tirar el alimento y cuándo no?

Los alimentos que más problemas pueden generar son aquellos ricos en agua, con un PH cercano al neutro y ricos en proteínas, esto es, productos de origen animal y derivados, comidas preparadas o ensaladas preparadas.

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En verano es cuando hay que extremar más las precauciones, si cabe. Pero hay otros productos que admiten alargar su vida un poco más.

  • Si sobra una ración, no la tires. Para derrochar el mínimo de comida posible, podemos aprovechar las sobras. Por ejemplo, con los restos de verduras se pueden hacer purés, las frutas a punto de pasarse se pueden incluir en ricas macedonias, y los restos de pollo, pescado o carne se pueden usar como relleno de croquetas o empanadillas. Con el pan del día anterior puedes hacer picatostes, o rallarlo, tostarlo, etc.
  • Alimentos con moho “salvables”. En general, se recomienda descartar los alimentos que presenten moho en su superficie pero hay algunas excepciones a esta medida; el salami, el jamón curado (raspando el hongo de la superficie); y los quesos duros, las frutas y vegetales firmes (eliminando el hongo con un margen de al menos dos centímetros de separación).
  • Si se aproxima la fecha de caducidad. Si un producto está a punto de caducar puedes congelarlo para retardarla. Es el caso de carnes, pescados, platos preparados, pizzas o lasañas, pero no así el de productos como algunas frutas y verduras, y el de tartas, pasteles o salsas como la mayonesa, pues la congelación puede dañar en exceso sus características sensoriales.

Y si hace unos días que ALGO CADUCÓ...

Yogures, galletas, ciertos bollos (sin crema o nata), pastas secas, aperitivos salados, productos curados y bebidas refrescantes o alcohólicas son productos cuyo consumo, pasada unos días la fecha de vencimiento, no suelen representar ningún problema de salud. En el resto de los casos, conviene que respetes esa fecha al máximo.

productos envasados... ¿hasta qué dÍa puedes comerlos?

  • La fecha de caducidad que se indica en los productos hace referencia a la seguridad del producto. La establece el fabricante en consonancia con la legislación. Una vez rebasada, su consumo podría causarnos una enfermedad.
  • La de “consumo preferente” se usa en productos en los que solo se ven alteradas sus cualidades sensoriales (sabor, olor, textura o aspecto, por ejemplo) o nutritivas (pérdida de vitaminas, principalmente), sin dañar nuestra salud.