10 formas de ahorrar agua, gastar menos y reducir tu factura un 20%

Gastamos unos 133 litros de agua al día por persona, pero esta cifra puede bajar hasta 100 litros con sencillos gestos.Y eso puede suponer un gran ahorro en la factura del agua para las familias.

Actualizado a
Mujer cerrando el grifo
iStock–Sevda Ercan

Instalar un perlizador en el grifo permite ahorrar hasta un 50% de agua.

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Gastar menos agua, con la situación de sequía que estamos viviendo en nuestro país, es más necesario que nunca. Por suerte, hay un buen número de acciones que pueden hacerte ahorrar muchísimos litros de agua al día, reduciendo tanto tu impacto medioambiental como el importe en tu factura. 

1. Comparte la ducha... y que sea corta

Si tienes hijos o nietos pequeños, dúchalos juntos. Y lo mismo puedes hacer tú con tu pareja. No es momento para llenar bañeras porque se necesitan unos 500 litros de agua.

Dándote una ducha, en cambio, gastas solo 8 litros por minuto. Eso sí, es mejor que sea corta: si dura 5 minutos y el chorro no está a máxima presión, estás gastando únicamente 40 litros. En cambio, si la alargas a unos 12,5 minutos, ya gastas 100 litros de agua. 

2. ¿Esperas que salga agua caliente? usa un cubo para recoger la fría

Mientras el agua alcanza la temperatura que deseas, pon un cubo bajo el grifo y recoge la fría para no desperdiciar ni una gota. Utilízala luego para tirar en el váter en lugar de la cisterna, regar las plantas, fregar el suelo...

Cierra el grifo también mientras te enjabonas el cuerpo o las manos. Y, al cepillarte los dientes, usa un vaso para enjuagarte: así puedes reducir el consumo hasta un 40%.  Ten en cuenta que, si te cepillas los dientes con el grifo abierto, puede despilfarrar hasta 6 litros de agua por minuto.

3. Cambia la alcachofa de la ducha

Elige un cabezal de ducha eficiente, que reduce el caudal del agua (con el ahorro que esto supone). Otra opción es instalar un aireador de agua en la alcachofa que ya tienes. Se conocen también como perlizadores y permiten ahorrar hasta un 50% de agua… sin que te des cuenta. Puedes usarlo en tu ducha, pero también en los grifos del fregadero, en el lavabo…

Funcionan de la siguiente manera: su cabezal está diseñado para que el agua se mezcle con aire y, aunque se gasta mucha menos agua, la sensación que se tiene es que el chorro es igualmente abundante.

Puedes encontrar este tipo de dispositivos en cualquier ferretería por un precio muy asequible, y se instalan muy fácilmente: basta con desenroscar el anterior y poner el nuevo en el caño.

4. Reduce la capacidad de tu cisterna… con una botella

Puedes hacerlo de una manera muy sencilla: colocando una botella llena de arena dentro. Gracias a esto, al tirar de la cadena saldrá menos agua que si la cisterna estuviera totalmente llena.

Para no desperdiciar agua innecesariamente también es importante que tires las toallitas húmedas, el cabello de peines y cepillos, los discos de algodón... en un contenedor aparte, no en el inodoro. Te ahorrarás descargas de la cisterna y, además, contribuirás a que los ríos y mares estén más limpios.

5. Arregla cualquier pérdida, por pequeña que sea

Hazlo aunque sea mínima: ten en cuenta que un grifo que pierde tan solo una gota por segundo puede suponer derrochar hasta 30 litros de agua al día. Revisa también otras zonas susceptibles de sufrir fugas, como las tuberías o la cisterna del baño. No dudes en arreglarlas para evitar que vayan a más.

6. En la cocina, elige bien las ollas y el método de cocción

Empléalas de un tamaño adecuado, con sus tapas y el agua justa. Y, si la preparación lo permite, cocina al vapor en vez de sumergir los alimentos en agua: usarás menos y conservarán mejor sus nutrientes. Tan solo necesitas una vaporera y un dedo de agua para cocinar los vegetales en su punto.

Antes de introducirlas en la olla, enjuaga frutas y verduras en un bol, no bajo el chorro del grifo. Así podrás utilizar luego ese agua para regar las plantas.

El horno es otra estupenda opción: no necesitas agua y, además, permite cocinarlo todo en una bandeja (lo que te hará ahorrar agua cuando vayas a fregar).

Si necesitas cocer los alimentos (por ejemplo, el arroz o la pasta) y tienes un hervidor grande en casa, no lo dudes y utilízalo para calentar el agua que sale directamente del grifo. Suele ser mucho más rápido (y más barato) que calentarla dentro de una olla en los fogones.

7. Descongela con tiempo para no tener que usar el grifo

Saca los alimentos del congelador la noche anterior y deja que se vayan atemperando en la nevera. Es más higiénico y puedes reducir el consumo de agua hasta en 22 litros. 

8. Si lavas los platos a mano, hazlo justo tras comer

Evitarás que la grasa se quede pegada y que, por tanto, sea necesaria más agua para eliminarla. Y emplea siempre un barreño para enjabonarlos porque, así, reducirás notablemente el consumo.

Si usas lavavajillas, cárgalo siempre por completo y utiliza el programa ECO. Es más largo, pero supone un ahorro del 36% (como ocurre, también, con la lavadora).

Cuando tu lavavajillas o tu lavadora se estropee y tengas que cambiarla, opta por aparatos ecológicos con sello de eficiencia A. En las lavadoras, el consumo máximo de agua debe ser de 15 litros por kilo de ropa en un ciclo largo en agua caliente, mientras que en los lavavajillas puede oscilar entre los 8 y los 10 litros. 

9. Riega a primera hora o al atardecer

Este sencillo gesto puede hacerte ahorrar hasta un 30% de agua, que es la que se evapora si riegas durante las horas centrales del día según datos de Ecologistas en Acción. Y, a la hora de comprar plantas, decántate por las que sean propias de tu zona, porque son las que mejor se adaptan a nuestro clima y estaciones.

Colocar recipientes de forma estratégica en tu balcón, terraza o jardín, además, te permitirá recoger el agua de lluvia y usarla para regar las plantas cuando lo necesites. 

10. Friega el suelo siguiendo un orden 

Empieza por las zonas menos sucias, y hazlo tras aspirarlo todo bien. Si sigues estas dos premisas, puede bastarte un solo cubo de agua con jabón para desinfectar e higienizar toda la casa.

Procura utilizar productos de limpieza lo más naturales posible, porque los químicos agresivos pueden acabar contaminando las aguas.