etiquetas sin gluten

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Basta dar una vuelta por cualquier supermercado para ver cómo cada vez son más los productos que llevan las palabras “sin gluten” en el envase. Y no es que ahora nos fijemos más en ello porque es un término más conocido que hace tan solo unos años…

  • Según un reciente informe de Mercasa, empresa pública que depende del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Pesca, la idea de que comer sin gluten es más sano se está extendiendo en nuestro país.

    De hecho, la venta de este tipo de productos se ha duplicado en los últimos años si tenemos en cuenta los datos de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores AECOC.

A veces se etiquetan como sin gluten alimentos que no lo contienen de forma natural

  • Esto ha facilitado que algunas empresas del sector de la alimentación aprovechen este “filón” etiquetando como “sin gluten” alimentos que ya de por sí no lo contienen (por ejemplo huevos, leche, carne o verduras).

Qué puede etiquetarse como 'sin gluten' y qué no

¿Pero qué dice la legislación al respecto? En nuestro país, según el informe de Mercasa, se permite el etiquetado “sin gluten” cuando el alimento contiene menos de 20 mg por kilo.

  • La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) hila aún más fino y otorga su marca de garantía “Controlado por FACE” a los productos con menos de 10 mg por kilo.

¿Entonces, si un producto no lo contiene de forma natural podría etiquetarse también como “sin gluten”? La normativa europea lo deja claro: si se hace, puede acabar confundiendo aún más al consumidor, al considerar como “especial” una característica común a todos los alimentos de ese tipo.

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“El correcto etiquetado de los productos facilita la compra y de seguridad a los consumidores que padecen alguna alergia o intolerancia”, nos explica al respecto Gabriela Marchesotti que, además de ser experta en Bromatología y Control de Alimentos, es fundadora de la empresa singlutentaciones y madre de una hija celiaca.

“Pero en algunos casos -puntualiza- puede ser excesivo, ya que por ejemplo la leche o los huevos no contienen gluten por naturaleza”.

Una moda sin fundamento científico

“El gluten, en general, no es malo para la mayoría de la población. Por supuesto, sí lo es para las personas diagnosticadas como celíacas e intolerantes o sensibles”, nos cuenta Marchesotti.

  • “Se sabe que el 1% de los españoles son celíacos y se estima que entre un 8 y un 10% podrían ser sensibles al gluten o alérgicos al trigo”, añade.

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Para la experta lo mejor que puedes hacer si sospechas que tienes un problema con el gluten es acudir a un médico especialista“para que pueda diagnosticar con certeza si sufres alguna alergia o intolerancia”.

Lo que no recomienda es que comiences una dieta “sin” por tu cuenta antes de ir al especialista, “porque los resultados de las pruebas médicas pueden ser erróneos”.

Claves para no desequilibrar tus menús

Una vez detectado el trastorno es importante que los menús libres de gluten sean equilibrados. Y para ello la ayuda de un nutricionista, sobre todo al principio, puede ser fundamental.

  • Eliminar el gluten por tu cuenta tiene sus peligros, como explica Aida Serra, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. “A menudo, al eliminar los cereales que llevan gluten, se tiende a seguir una dieta desequilibrada, baja en fibra y excesivamente rica en azúcares y grasas, debido a la formulación de los productos sin gluten”.

    Es habitual que, para conseguir un sabor y una textura similares a los que proporciona el gluten, se añadan este tipo de ingredientes (azúcar y grasas) a los productos "sin". Y como a menudo se cree que son más sanos, podemos acabar comiendo más de lo recomendable.

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  • “Todas las dietas deben ser equilibradas, y las que no tengan gluten también”, nos cuenta Marchesotti. La experta incide en el hecho de que en estos casos, además de productos hechos con harinas sin gluten, se pueden consumir frutas, verduras, carnes y pescados, siempre y cuando estén elaborados de forma correcta.

Aprovechar esta mayor visibilidad

Como “ventaja” de esta moda, la responsable de singlutentaciones apunta que puede servir para dar más visibilidad a las personas que sufren alguna alergia o intolerancia.

“Actualmente muchos chefs están modificando sus recetas para normalizar estas situaciones y ofrecer unos menús más diversos y adaptados a estos casos”, concluye.

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Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud