Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

Juegos para comer bien en familia
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Hacer que los niños aprendan a alimentarse de forma sana, y que lo hagan divirtiéndose con ello. Este es el objetivo con el que Griselda Herrero ha escrito “Comer bien en familia” (Espasa), un manual que se basa en el juego como herramienta de aprendizaje.

La autora propone 98 actividades y juegos pensados para que los niños sean más conscientes de la importancia que tiene comer de forma equilibrada.

  • Son juegos diseñados en exclusiva por la autora (dietista-nutricionista y doctora en Bioquímica), y su marido (educador) con este objetivo. Así, en el manual podemos encontrar desde nuevas versiones de juegos clásicos como La Oca, los dardos o el Memory, a otros completamente nuevos.
  • Pero no solo eso: también recoge actividades que animan a los niños a moverse más y a identificar y expresar sus emociones, y cómo éstas pueden influir en sus elecciones a la hora de comer.
  • Son propuestas útiles no solo para los padres. También pueden utilizarse en los colegios o en las consultas de pediatría. De hecho, al principio del libro aparece un código QR que da acceso a infografías y a las plantillas de todos los juegos.

En la siguiente entrevista, Griselda Herrero nos explica por qué es tan importante que los niños aprendan a comer de forma sana a través del juego.

La importancia de aprender jugando

¿Cómo surgió la idea de escribir un libro de estas características?

Cuando hablamos de los niños se nos olvida que enseñarles solo mediante la teoría no es efectivo. La única manera que tenemos de trabajar con ellos, motivarles e ilusionarles, es a través del juego. ¿Qué mejor manera que jugar para que los niños aprendan por qué es mejor comer, por ejemplo, alimentos no procesados que alimentos que están ultraprocesados?

La idea de hacer un libro de juegos para los niños surgió precisamente para intentar trasladar la teoría a la práctica.

  • Este tipo de aprendizaje, en el que el niño está implicado en el proceso, es el que tiene más eficacia en la memoria y en el aprendizaje a largo plazo, porque se despierta su propio interés y el niño participa de forma activa en el proceso. Es algo que está documentado científicamente.

Además de aprender jugando, para que los niños adopten desde pequeños estos hábitos saludables el ejemplo de los padres también es fundamental, ¿no es así?

El núcleo familiar es básico en cualquier proceso de aprendizaje, en todo lo que tenga relación con el comportamiento, y la alimentación es un comportamiento, también.

  • Nosotros no nos damos cuenta, pero nuestros hijos nos están observando todo el tiempo, aunque pensemos que no. Por tanto, todos los mensajes que mandamos, tanto directos como indirectos, son importantes.
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Espasa
  • No vale solo con sentarse en la mesa y, en el momento de comer, hacerlo de forma saludable para que, por ejemplo, el niño vea como nos comemos una manzana. Es importante también que vea que, a la hora de merendar, vamos al frutero y cogemos una pieza de fruta, aunque lo hagamos sin que él esté en la cocina y no se lo digamos.
  • El niño tiene que ver que lo hacemos de forma natural, y para eso nosotros tenemos que adquirir esos hábitos también.

Cuando el entorno no acompaña

Luego están los abuelos o los tíos, cuyos criterios nutricionales pueden ser diferentes. ¿Qué se debe hacer en estos casos?

Lo primero que debemos tener claro como padres es que no vivimos en una burbuja y que lo que ocurre en casa, y lo digo con conocimiento de causa, no va a ocurrir fuera de ella. Porque vivimos en una sociedad que no le da la importancia que tiene a la alimentación y a los hábitos de salud en general.

  • Hay que ser conscientes de que los niños, fuera de casa, van a comer cosas que habitualmente en casa no comemos. Y no pasa nada.

"Vivimos en una sociedad que no le da la importancia que tiene a la alimentación"

  • Lo que debemos intentar evitar, eso sí, es que se convierta en un patrón: es decir, que nuestro hijo vaya solo a tal sitio porque aprovecha para comer tal cosa.

¿Qué podemos hacer con los abuelos, con los tíos, con los primos? Sinceramente, no podemos hacer mucho. Lo que sí podemos intentar es trasladarles nuestras ideas o la importancia que tienen unos buenos hábitos, incluso podemos utilizar muchos de los juegos que planteamos en el libro para hacerlo. Pero obviamente no tenemos la capacidad, ni creo que se deba, intentar cambiar a nadie.

  • Ante todo esto es importante no agobiarse, porque son situaciones inevitables, que si no aceptamos nos pueden llevar a vivir en una constante frustración.

Una relación sana con la comida

También es importante el rol que le damos a la comida...

Exacto. La comida es comida, sirve para alimentarse y ya está, no hay más. No tenemos que utilizarla como otra cosa: como un premio, como un castigo, como una forma de chantaje emocional... Lo único que se genera si actuamos así es una relación inadecuada con los alimentos.

Las prohibiciones, en este sentido, tampoco son lo ideal, ¿verdad?

La relación de los niños con los alimentos no debe partir de la prohibición, sino de la flexibilidad y el entendimiento. Por ejemplo, yo no le estoy prohibiendo a mi hija que se coma un trozo de chocolate, le estoy dando a elegir fruta para merendar; pero si hay chocolate, no le voy a decir que no se lo coma.

  • Si utilizamos la prohibición, lo que va a ocurrir por ejemplo en una fiesta de cumpleaños es que el niño va a aprovechar para comer todo lo que pueda, porque sabe que después, en casa, no le van a dejar. Eso es muy importante tenerlo en cuenta: intentar educar desde la no prohibición.

Otro de los aspectos fundamentales es respetar la capacidad del niño de decidir cuando va a parar de comer.

  • Si fomentamos que el niño pueda decidir qué cantidad quiere comer, porque unas veces puede tener más hambre que otras, será más fácil que el día que esté en un cumpleaños, cuando ya no quiera más tarta, lo diga y no intente comerse lo máximo que pueda.

En el libro pone acento en otros hábitos como el ejercicio físico o la gestión de las emociones, y ofrece juegos y actividades al respecto. ¿Para usted estos dos aspectos también están relacionados con comer bien?

Tener un estilo de vida activo y una correcta relación emocional con la comida son dos pilares básicos a la hora de fomentar unos buenos hábitos. Y es algo que tenemos que promover entre todos, porque vivimos en sociedad y todos somos responsables de la salud de la población.

Hay buscar la manera de transmitir estos conceptos y conocimientos de la mejor forma posible, y en el caso de los niños es a través del juego.