cocinar patatas

Actualizado a

cocinar patatas

Pese a que las patatas son uno de los alimentos más universales que existen, hay muchas cosas que se desconocen en relación a los beneficios que aportan a nuestro organismo.

Es más, existe el mito de que son de lo más calóricas, algo que dependerá de la forma en que las cocines.

Te contamos cuáles son los diferentes tipos de patatas que existen y cómo sacarles el mejor partido culinario para que, además de estar en su punto, sean sanas y de lo más sabrosas.

Cómo cocinarlas para que sean saludables

Hay que destacar que, pese a su fama, las patatas son buenas para adelgazar. De hecho, el 77% de su contenido es agua y solo aportan 80 calorías por cada 100 g. De la forma de cocción depende el que engorden.

Relacionado con este artículo

Lo mejor es consumirlas cocidas, al vapor o al horno, de esta manera sacian sin sumarte kilos. Sin embargo, con la fritura triplican las calorías que aportan. Es más, al freírlas se pierden también la mayoría de sus beneficios nutritivos.

Las patatas cocidas, al vapor o al horno solo aportan 80 calorías por 100 gr. Si las fríes se triplican estas calorías

Según investigaciones de varias universidades europeas, los alimentos ricos en almidón fritos a más de 120º C producen varias sustancias cancerígenas (acrilamida y glicidamida). Si el cuerpo las recibe a diario, se incrementa en especial el riesgo de cáncer de útero y ovario.

Los beneficios de las patatas

  • Estos tubérculos son una excelente fuente de calcio. Lo que más contienen, sobre todo, es almidón, un tipo de hidrato de carbono. Pero es cierto que tomada con la piel, una patata mediana aporta la mitad de la cantidad diaria recomendada de calcio. Lo retienen más si se echan al agua de la cocción cuando esta ya está hirviendo, no en frío.
  • Si se toman con regularidad ayudan a reducir la tensión arterial. Siempre que no se les añadan grasas. Así lo demostró una investigación de la Universidad de Scranton en Pensilvania (EE UU).

Tienen mucho calcio y, tomadas con regularidad, ayudan a reducir la tensión

  • Se les atribuyen propiedades anticancerígenas. Parte de su almidón ejerce sobre el organismo el mismo efecto protector frente al cáncer de colon que la fibra alimentaria, además de disminuir el colesterol y los triglicéridos.

    Relacionado con este artículo

  • También aportan compuestos fitoquímicos (carotenoides y polifenoles) a los que se les atribuye el poder de reducir las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como ciertos tipos de cáncer.

Para cada uso, un tipo distinto

Como las diversas variedades de patata tienen distinta proporción de almidón y agua, cada una da mejores resultados culinarios (en cuanto a sabor y aspecto) con determinadas cocciones.

  • Para freír: Para que crujan por fuera y queden blandas por dentro, escógelas compactas , como la agria y la caesar.
  • Para hacer puré: Son buenas las patatas que tienden a deshacerse, como las variedades monalisa o desirée.
  • Al horno o para acompañar asados: Son mejores las harinosas, que no se deshacen, así que elige la lennebec, la spunta...
  • Cocidas: Para acompañar carnes, pescados o verduras o para ensaladas apuesta por la spunta y la baraka.

Cómo conservarlas y cuando congelar

Al comprarlas, hay que elegirlas firmes, intactas, sin brotes ni partes verdes. Aguantarán mucho más tiempo sin estropearse si las guardas en un lugar seco y en el que haya penumbra, sin amontonar, a unos 10-12º C.

Existe un truco para que duren frescas aún más: colocar una manzana entre ellas que, eso sí, hay que cambiar cada semana.

No es recomendable congelar ls patatas hervidas ya que después quedan harinosas

Las patatas fritas se pueden congelar para consumir después. Esto es posible solo si las patatas son frescas. Más que tomarlas luego descongeladas sin más, es mejor usarlas para improvisar una tortilla de patatas un día que tienes poco tiempo.

Las hervidas soportan mal la congelación, pues después quedan harinosas.

Relacionado con este artículo

Y si te sobran peladas en crudo, se conservan varios días en la nevera metidas en un recipiente que sea de loza o cristal lleno de agua fría.

Trucos para sacarles más partido

  • Bien hechas al horno: Cuécelas antes de hornearlas unos 15 minutos y luego mételas en el horno durante otros 30-40 minutos. Así evitarás que por dentro queden algo duras.
  • Falsas patatas fritas: Elabóralas como te hemos explicado en el punto anterior pero córtalas previamente en tiras y, al finalizar, aderézalas con tomillo y pimienta. No es lo mismo, pero “engañan” a la mente y al paladar.
  • Muy “doraditas” cuando las hornees: Lo conseguirás si, además de untar la bandeja con aceite frotas también toda la superficie de las patatas.
  • Un puré más blanco: Echa un buen chorrito de zumo de limón durante la cocción y lograrás este efecto. También sirve utilizar un poco de vinagre si te quedas sin limones.
  • Que no se rompan mientras las cueces: Es otro objetivo para el que el zumo de limón y el vinagre te pueden resultar de gran ayuda. En este caso, echar vino blanco al agua de la cocción también es muy efectivo.
  • Guisos más espesos: Para obtenerlos no las cortes de forma limpia. Introduce el cuchillo sin llegar al fondo y luego tira del trozo hasta romperlo. De esta manera, sueltan más almidón, que espesa el guiso.
  • Muy crujientes: Para que tus patatas fritas queden más crujientes, hay que secarlas muy bien antes de freírlas y sazonarlas justo al sacarlas del aceite. Aún “crujirán” más si las rebozas en una capa fina de harina (aumentan sus calorías).
  • Sabrosas ensaladas: Cuando las utilices para preparar este tipo de platos, tras cocerlas y cortarlas, hay que aliñarlas en caliente, para que absorban mejor el sabor del aderezo. Si les echas hierbas (perejil, orégano...) hazlo cuando entibien para que no queden mustias con el calor de la patata.
  • Pelarlas mejor una vez cocidas: Cuando están calientes esa tarea se hace algo engorrosa. Lo mejor es pasarlas un minuto por debajo del chorro del agua fría (no más para que no queden “aguadas”). De esta forma, la piel saldrá sin dificultades. De todas maneras, las que son para asar pueden comerse con piel sin problemas, siempre y cuando las hayas lavado antes a conciencia.
  • Acelera la cocción: Antes de introducirlas en la olla, pínchalas en crudo varias veces con un tenedor y verás cómo quedan en su punto muchísimo antes.

Tags relacionados