Por Soledad López, periodista especializada en salud

Por qué es importante cuidar la alimentación en los trastornos mentales
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La dieta es una herramienta de prevención y un pilar en el tratamiento de múltiples enfermedades (diabetes, hipertensión, cáncer...), sin embargo en el ámbito de las enfermedades mentales apenas se aborda.

Y la alimentación es también una pieza importante en estos trastornos.

Con el fin de cubrir este vacío, se ha publicado "Alimentación Saludable. Una guía para psiquiatras y sus pacientes". Se trata de una guía elaborada por Gemma Safont, Martina Ferrer y Susan Judas, especialistas biosanitarias en psiquiatría, medicina y nutrición; que ha contado con la colaboración de Miquel Bernardo, jefe del grupo Esquizofrenia del IDIBAPS.

La guía, publicada por el CIBERSAM y el IDIBAPS, da herramientas útiles que ayudan a mejorar la alimentación de estos pacientes. Desde consejos universales para mejorar sus hábitos con la comida hasta recetas sencillas, asequibles, y "psicosaludables" por los nutrientes que aportan.

inflamación crónica en los trastornos mentales

Los pacientes con trastornos mentales tienen un elevado riesgo de mortalidad, señala los autores de la publicación. Y en parte ese alto riesgo se debe a factores cardiovasculares y metabólicos como el tabaquismo, la hipertensión, las dislipemias (colesterol alto), la diabetes o la obesidad.

Se sospecha que todos estos factores tienen una base común: una inflamación crónica de bajo grado. Pero, ¿qué significa este concepto?

  • La inflamación crónica de bajo grado es un mecanismo fisiológico que provoca un aumento de las citoquinas (sustancias inflamatorias) en sangre.
  • Es uno de los descubrimientos de la ciencia de la última década y se ha asociado a enfermedades cardiovasculares, el cáncer o las patologías neurodegenerativas, pero cada vez hay mayor evidencia de que en las enfermedades mentales también hay una inflamación de base.
  • Esa inflamación crónica que sufre un enfermo mental aumenta el riesgo de resistencia a la insulina, arteriosclerosis, hipercoagulabilidad...

Una alimentación saludable es esencial para mantener a raya los factores de riesgo cardiovascular y la inflamación, que son determinantes en la salud mental.

El papel de la microbiota en la salud mental

Para evitar esa inflamación crónica que subyace en los trastornos mentales es clave también cuidar la microbiota intestinal, alerta la guía. Y es que una flora equilibrada hace de barrera y evita el paso de sustancias dañinas a la sangre que aumentarían esa inflamación sostenida de bajo grado.

Los factores que aumentan la permeabilidad intestinal son:

  • La deshidratación.
  • Los AINEs y los antiácidos (inhibidores de la bomba de protones).
  • El déficit de zinc.
  • El déficit de vitamina D.
  • El estrés.
  • El alcohol y la alimentación (exceso de alimentos procesados, aditivos, comidas hipercalóricas y grasas, y sustancias como el gluten, las lectinas, las saponinas o las capsaicinas).

El vínculo entre sistema nervioso central y tracto gastrointestinal está siendo cada vez más estudiado. Según señala la guía, estudios realizados en animales confirman que las alteraciones cerebrales afectan al funcionamiento intestinal y a la inversa.

Cerebro e intestino conforman una auténtica autopista de información. En ella la microbiota juega un papel clave, y uno los pilares para cuidarla es la dieta.

Enemigos de la salud mental en la mesa

La dieta juega un papel determinante en la inflamación crónica y, en consecuencia, en la salud mental. Y los nutrientes, productos o hábitos alimentarios que más contribuyen a esa inflamación son, según señala la guía:

  • La falta de fibra vegetal
  • El exceso de grasas trans.
  • Los tóxicos y contaminantes químicos de los alimentos.

"Los psiquiatras sabemos que nuestros pacientes tienen unos hábitos poco saludables, que son sedentarios, consumidores de tóxicos y que su alimentación es rica en ultraprocesados, azúcares o grasas trans, pero no tenemos conocimientos suficientes para realizar un asesoramiento básico en este aspecto", señala en la guía Miquel Bernardo, jefe del grupo Esquizofrenia del IDIBAPS.

Esta guía pretende ser una ayuda en este sentido.

El ABC para aprender a comer bien

La publicación resume de forma muy didáctica los consejos básicos de alimentación saludable que los afectados por un trastorno mental deberían poner en práctica de la misma manera que se toman su medicación.

  • El plato para comer saludable: Si lo dividimos en cuatro partes, la mitad debe ocuparlo la verdura y la fruta (más verdura que fruta). La otra mitad debe llenarse de proteína (pescado o carnes blancas preferentemente) y granos integrales a partes iguales. Como grasa utiliza aceite de oliva pero en poca cantidad (es saludable pero muy calórico).

Importan las calorías que ingerimos pero también la calidad nutricional de la dieta

  • Desayunar es obligado. Es la comida más importante del día y debe constar de fruta, cereal y algo de proteína. Si no se desayuna el cerebro achaca la falta de glucosa, su principal combustible, y eso afecta al rendimiento.
  • No hay que comer de todo con moderación. Los autores de la guía insisten que esta frase de toda la vida "da permiso" para comer alimentos poco saludables aunque sea en pequeñas cantidades. Y no es así porque no solo importan las calorías de lo que ingerimos, sino la calidad nutricional de nuestra dieta. Una alimentación deficitaria en nutrientes afectará a nuestra salud general y también a la mental.
  • Grasas sí, pero sanas. En una dieta hipocalórica habría que limitarlas porque son energéticas, pero en una alimentación equilibrada para una persona con un trastorno mental deben tener presencia las grasas saludables del aceite de oliva, los frutos secos o el pescado azul. Los ácidos grasos que contienen mejoran el perfil lipídico y los niveles de inflamación en sangre. En el polo opuesto están las grasas hidrogenadas y trans, que sí deben evitarse.

Recetario completo

La guía incluye un recetario de desayunos saludables con propuestas tan originales como el batido de plátano con chía, espinacas y bebida de almendra sin azúcar o el crepe de trigo sarraceno con olivada negra, rúcula y huevo a la plancha.

También da ideas de comidas y cenas sanas y sabrosas con sus respectivas recetas, y sugiere aliños y salsas para hacer más apetecibles verduras y ensaladas.

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