Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Cómo elegir el tipo de pan que nos conviene
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De trigo integral, de centeno, de espelta, blanco... Hoy en día la oferta de diferentes tipos de pan es tan amplia, que resulta difícil escoger.

La elección segura para muchos es el pan blanco, el de toda la vida, o el integral para los que valoran la dosis extra de fibra. Pero existen muchas otras opciones, cada una con un sabor y unos nutrientes concretos.

Pero acertar con el pan que mejor nos sienta, que encaja mejor en nuestra dieta o que mejor combina con los alimentos que vamos a tomar no siempre es fácil.

El panadero artesano Moncho López, de Levaduramadre Natural Bakery, nos ayuda con sus consejos a escoger entre la gran variedad de opciones que actualmente podemos encontrar.

Pan blanco

El pan blanco de toda la vida está elaborado con harina de trigo refinada, es decir, se le retira el salvado (resultado de moler las capas más externas del grano) y a menudo también el germen del cereal.

Un buen pan blanco debe tener la corteza dorada y la miga alveolada, esponjosa.

  • Es ideal, señala Moncho López, para acompañar embutidos curados como el jamón y también para los guisos.
  • El pan tiene poder saciante y si se consume con moderación no tiene porque afectar a tu peso. A nivel nutricional también es rico en hierro y calcio.

Pan de trigo integral

El pan de trigo integral tiene un intenso sabor a cereales, es crujiente y posee una miga bastante compacta.

Hace unos años se vendían como integrales panes que de integral tenían apenas una pequeña proporción de su harina o se mezclaba la harina refinada con salvado para darle un apariencia de pan integral.

Pero en 2019 entró en vigor una ley que puso fin a aquel caos y desde entonces los panes que se comercializan como integrales deben estar elaborados con harina 100% integral.

  • El pan integral es tan sabroso que se puede tomar solo con un chorrito de aceite de oliva aunque también es perfecto para acompañar el tomate y el aguacate.
  • Si además le añadimos semillas tendremos una fuente ideal de ácidos grasos poliinsaturados y un aporte extra de minerales como el calcio y la vitamina E (antioxidante).
  • Es ideal para la etapa de la menopausia y para ayudar a prevenir enfermedades como la diabetes porque su alto contenido en fibra evita los picos de glucosa.

Pan de centeno

Su miga algo ácida combina bien con alimentos grasos como los pescados ahumados y también con verduras un poco amargas como la endivia y las espinacas.

  • La harina de centeno tiene menos calorías y más fibra que la de trigo. Por eso el pan de centeno es el más recomendado para combatir el estreñimiento.

Pan de maíz

A medio camino entre el pan y el bizcocho, es ideal para comerlo con mermelada, mantequilla o carne de membrillo.

Su miga blanda, amarilla y con un toque dulce también combina bien con carnes rojas.

  • Su principal ventaja nutricional es que no contiene gluten, por eso es apto para celíacos siempre que no esté mezclado con otras harinas y no contenga trazas de las mismas.
  • El pan de maíz es también muy rico en fibra (casi 10g por cada 100g), por lo que resulta muy saciante, y aporta muchas vitaminas.

Pan de espelta

La harina de espelta es una de la más saludables. El consumo regular de pan de espelta ayuda a reducir los niveles de colesterol, convirtiéndose en un gran aliado cardiovascular.

Es muy energético, pero aporta menos calorías que el elaborado con la harina de trigo clásica. Además, causa menores problemas alérgicos que el trigo.

  • También es rico en triptófano, un aminoácido que estimula la producción de serotonina, a su vez clave para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, el bienestar anímico y el sueño.

Pan de trigo sarraceno

El pan de trigo sarraceno, también llamado pan de trigo negro o alforfón, merece una mención especial por sus cualidades nutricionales.

  • El trigo sarraceno no es un cereal, por tanto no contiene gluten y es apto para celíacos.
  • También se aconseja consumirlo si se sufre con frecuencia infecciones por cándidas. En estos casos conviene eliminar el gluten ya que altera la permeabilidad intestinal, con lo que el intestino es más susceptible a ser colonizado por candida albincans.
  • Además, su alto contenido en proteínas fácilmente asimilables lo convierten en un perfecto aliado de dietas veganas y vegetarianas.

Tiene un sabor particular, no del gusto de todos los paladares, y es denso pero combina muy bien con ahumados, patés, salazones, queso y guisos.