comer algas

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comer algas

Acompañando ensaladas, platos de pasta y arroz, en sopas o como guarnición de platos de carne o pescado, las algas conquistan los restaurantes de alto nivel y poco a poco están entrando en las cocinas de los más atrevidos.

Es cierto que para nosotros estas verduras del mar son un alimento relativamente “nuevo”, pero en países como Japón su consumo está muy arraigado, llegando a suponer el 20% de su dieta.

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Aquí se emplean sus componentes desde hace tiempo como aditivos para mejorar la textura de postres lácteos, salsas, sopas o en pastelería.

Sin embargo, el consumo de algas en nuestro país es todavía escaso, pero la tendencia empieza a cambiar.

Las algas, fuente de nutrientes

Además de ser muy ligeras, las algas tiene multitud de beneficios saludables para nuestro organismo:

  • Sus proteínas son de gran calidad biológica, pues contienen todos los aminoácidos esenciales.
  • Su contenido calórico y de grasas es muy bajo.

Llevan pocas calorías pero mucho sabor y nutrientes esenciales

  • La riqueza en fibra de las algas ayuda a regular el colesterol y previene el estreñimiento.
  • También son una gran fuente de vitaminas, especialmente B1 y B12 (necesarias para el buen funcionamiento del sistema nervioso), provitamina A (favorece el bronceado y cuida la vista) y vitamina E (antioxidante).
  • Contienen minerales, principalmente yodo, básico para el funcionamiento de la glándula tiroides. También aportan hierro, calcio, cobalto, magnesio, fósforo y potasio.
  • Se digieren y asimilan muy bien.
  • No aportan colesterol.

LAS ALGAS ayudan a adelgazar

Al ser una de las mejores fuentes dietéticas de yodo, las algas activan los metabolismos más perezosos, aumentando así el consumo de calorías.

Las algas activan el metabolismo, son saciantes e inhiben el apetito

Además, la fibra que contienen retiene gran cantidad de agua, con lo que consumir esta verdura del mar hace que te sientas más saciada. Por si fuera poco, poseen fenilalanina, un aminoácido que provoca la inhibición del apetito.

Y también protegen tu estómago

Los mucÍlagos (fibras solubles) de las algas forman una capa protectora sobre la mucosa gastrointestinal que absorbe los jugos gástricos y es, de alguna forma, un antiácido natural. Por eso ayudan a prevenir el reflujo esofágico y la gastritis.

Como introducir las algas en tus menús

Si te has decidido a probar en casa este manjar marino, debes saber que en las tiendas de dietética y herboristerías es donde puedes encontrar más fácilmente las algas. Puedes adquirirlas de dos maneras, frescas o secas.

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  • Si te decides por las frescas, se aconseja adquirir ejemplares con un color muy vivo y conservarlas en el frigorífico.
  • Sin embargo, lo más habitual es comprarlas secas. La ventaja es que estas últimas puedes conservarlas mucho tiempo en recipientes herméticos.

Elige la que más le va a tu receta

Hay distintos tipos de algas y, dependiendo de en qué tipo de plato quieras incorporarla, será mejor que elijas una u otra. Las que puedes encontrar más habitualmente en las tiendas son:

  • Nori. Sus láminas con pliegues se usan para preparar el sushi, o desmenuzadas sobre ensaladas.
  • Kombu. De color verde intenso, se usa como guarnición, en ensaladas, y también con pasta y arroz.
  • Espirulina. Esta especie es de agua dulce. Agrega una cucharadita a los licuados de verduras.

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  • Wakame. Su hoja verde y de sabor suave combina bien con muchos platos distintos. Es ideal para principiantes.
  • Hiziki. Tienen aspecto de fideos negros. De fuerte sabor, se deja en remojo media hora y se toma en ensaladas o sopas.
  • Arame. De color oscuro y ligero sabor dulce, combina bien con ensaladas, pescados y pasta.

Cómo cocinar con algas

Antes de comerlas, lávalas y déjalas en remojo en el caso de que las hayas comprado secas. El tiempo de remojo y la cantidad de agua a emplear varía según el tipo de alga y pueden llegar a adquirir un gran tamaño. Normalmente se dan las recomendaciones en la etiqueta del producto.

Utiliza poca cantidad ya que que al hidratarlas aumentan mucho de volumen

Después de hidratarlas, se trocean si es preciso y se comen tal cual en el caso de las más delgadas o se cocinan en el de las más gruesas. Al tener un sabor peculiar, lo mejor es que las incorpores al principio en pequeñas cantidades.

Tres ideas con algas

  1. Añádelas a la ensalada: Lava y corta unos tomates y lamina una manzana roja. Mezcla esto con algas wakame y un poco de lechuga.
  2. Con verduras de 'tierra': Cuece unas judías verdes. Sofríe cebolla laminada, añade pimientos a tiras y cuece. Hierve algas “espagueti”, escúrrelas y mezcla todo. Agrega piñones.
  3. En revuelto: Deja 10 minutos en remojo unas algas wakame. Escurre y rehoga 20 minutos. Pica las algas, mezcla con dos huevos batidos y un tomate a dados y cuaja en la sartén.

cuándo EVITar comer algas

  • Por su aporte de yodo, no se recomiendan a personas muy nerviosas o con hipertiroidismo.
  • Si se sufre hipertensión deben evitarse las de agua salada y optar por las de agua dulce, como la espirulina.