Eva Blasco

Periodista especializada en salud

Cómo-organizar-bien-tu-nevera
GettyImages

La organización de la nevera supone todo un reto: a la mayoría, el ritmo de vida que llevamos nos empuja a hacer una buena compra semanal y llegamos a casa con un montón de paquetes que tenemos que colocar lo antes posible.

Las restricciones en la movilidad y en los horarios que comporta la pandemia lo complican todo un poco más, porque seguramente estamos comprando de más “por si acaso”.

Así que, tanto si haces una lista y dedicas un día a la semana a llenar tu despensa y tu nevera, como si te traen la compra a casa, necesitas ser más ordenado y metódico que nunca.

Te vamos a dar las claves para que tu frigorífico esté siempre organizado; y no solo por una cuestión de orden, también para que los alimentos se conserven mucho mejor.

las claves de una nevera bien organizada

Hay dos ideas que, una vez las conoces, no debes olvidar porque son las que te ayudarán a distribuirlo todo bien. Es una cuestión de lógica:

  • El frío se acumula abajo. Por eso, en esa zona se colocan los alimentos que necesitan mayor “protección”.
  • El aire debe correr. Así el frío se distribuirá bien. La clave es no llenarla hasta los topes, dejar separación entre los alimentos y asegurarte de que no tocan el fondo para que no tapen los orificios que colaboran en la distribución del aire (y, en los modelos más antiguos, tapar los que eliminan la condensación).

Siempre que puedas utiliza recipientes con ángulos para optimizar el espacio. Y coloca lo más “viejo” delante y lo que has comprado más recientemente al fondo. Parece un consejo obvio, pero ¡cuántos alimentos se estropean porque nos olvidamos de ellos al no tenerlos a la vista!

Así que comprueba que la temperatura del tu frigorífico está entre los 0º y los 5º, aunque no sea constante en todos los rincones, y ponte a reorganizar tu nevera como si de un armario se tratase.

EN QUÉ ORDEN se colocan LOS ALIMENTOS

Lo que te explicábamos sobre la temperatura marca cómo debe ser la organización óptima de una nevera.

1. Estante superior

Coloca ahí los alimentos menos delicados, los que duran más y los que tienen algún conservante: quesos, bebidas, envases ya abiertos (como los aceitunas, por ejemplo), alimentos que estés descongelando… En este último caso es importante que te asegures de que no gotean.

2. Zona media

Dispón en ella lácteos, fiambres y embutidos, platos que has cocinado, huevos (aunque normalmente no sea ahí dónde se ponen, luego te explicamos por qué).

3. Parte inferior

Ahí van la carne y el pescado convenientemente guardados: sin el envoltorio de venta y en recipientes adecuados. Porque si no los congelas pero tampoco los vas a consumir ese mismo día, es mejor sacarlos de su recipiente original y pasarlos a uno limpio y seco por dos motivos:

  • El primero es que conviene evitar que los jugos se vayan acumulado en la bandeja: acelerarán su deterioro.
  • El segundo, que ese mismo líquido puede acabar en el estante o entrar en contacto con alimentos crudos si gotea, convirtiéndose en un posible foco de contaminación cruzada.

4. Los cajones

Si tienes uno, utilízalo para los vegetales frescos; así los proteges del aire frío directo, que los deshidrata. Ponlos en recipientes y bolsas de papel o plástico agujereado y procurando que lo que pese más quede debajo para que los alimentos más delicados no reciban presión.

  • Siempre que puedas separa la verdura de la fruta. No olvides que algunas frutas (como manzanas o las fresas) y verduras (como el tomate) producen un gas, el etileno, que acelera el proceso de maduración de otros productos frescos que tengan al lado. Por tanto, almacénalos por separado, a no ser que estén verdes (los kiwis, por ejemplo) y te interese que maduren rápido. Y si tienes dos, usa el otro para la carne.

5. La puerta

Es la zona más expuesta. Pon salsas, queso rallado, botes pequeños (de mermelada, por ejemplo)…

los huevos no van en la puerta

Ahí va la explicación que te prometíamos. A los huevosno les convienen los cambios de temperatura: la dilatación y la contracción pueden provocar que la membrana que hay bajo la cáscara, que además es porosa, se rompa.

  • Si los consumes en pocos días, tampoco va a pasar nada, pero teniendo en cuenta lo que te explicábamos de la puerta del frigorífico… se conservarán más y mejor en la parte media o superior y en su propio envase.

Entonces, ¿por qué hay hueveras allí? No se sabe, quizá sea una cuestión de diseño para aprovechar el espacio o, simplemente, una “tradición” difícil de cambiar. Sí es cierto que ahí están aislados en un espacio "seco".

¿Y por qué en las tiendas no están “en frío”? Por la misma razón: los cambios de temperatura que sí podrían darse en el proceso de almacenaje, distribución…

Lo importante es ponerlos en la nevera en cuanto se llegue a casa, y no lavarlos nunca. De ese modo, lo único que se consigue es dañar la cutícula protectora natural que cubre su cáscara.