Nutrición

Por qué utilizar más (y mejor) el nabo y la chirivía

Me han dicho que son unos estupendos alimentos, pero no sé cómo prepararlos más allá de incluirlos en la sopa. ¿En qué otras recetas los puedo añadir?

Marta Verona
Marta Verona

Nutricionista y cocinera

¡Claro que son unos magníficos alimentos! El mundo de las hortalizas es inmenso y cuantas más incorpores en tu alimentación, más variedad de nutrientes incluirás en tu dieta ¡y más diversidad de sabores!

El nabo, y aunque se parezca a la patata, no es un tubérculo sino una raíz. También lo es la chirivía. Ambas hortalizas contienen más de un 80 % de agua, por lo que son muy saciantes y aportan poquísimas calorías.

  • Son, además, fuente de fibra, crucial para cuidar nuestra microbiota intestinal.

Si limpias bien el nabo, puedes comerlo en crudo. ¡Como lo oyes! Con ayuda de una mandolina, o cortándolo muy fino con un cuchillo, puedes hacer láminas y luego rellenarlas como si fueran tacos o rollitos.

La chirivía sabe igual que la zanahoria, tiene un toque dulzón que la hace perfecta para asarla al horno con especias. Córtala, por ejemplo, en bastones como harías con un boniato. ¡Verás qué rica!

  • Te reto a incorporarlos asados a un hummus de garbanzos. Le aportarán un toque muy especial y diferente.

Otra opción interesante es tenerlos en cuenta para hacer purés. No los tires cuando hagas un caldo; tritúralos con otros alimentos.