¿Crees que sufres SIBO? Síntomas que provoca y la prueba que debes hacerte

El SIBO es la enfermedad digestiva de moda. Muchas personas que sufren hinchazón abdominal, gases, diarrea y otras molestias digestivas creen que sufren SIBO, pero no siempre es así. Hay una prueba para confirmarlo.

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SIBO

El SIBO es un sobrecremiento bacteriano en el intestino delgado que provoca molestias digestivas.

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Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud y nutrición

SIBO corresponde a las siglas en inglés de "small intestine bacterial overgrowth", que se traduce como "sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado". Se caracteriza por la presencia inusual y excesiva de bacterias en el intestino delgado, las cuales normalmente se encuentran en el intestino grueso. Este fenómeno se relaciona con diversos síntomas, entre ellos dispepsia, flatulencia, náuseas, hinchazón abdominal, dolor abdominal, fatiga, diarrea y estreñimiento, según detalla la Dra. Gemma Sesmilo León, de la Clínica de Endocrinología y Nutrición Endocs de Barcelona.

En realidad, el SIBO ha existido siempre, pero hace un tiempo que al navegar por las redes sociales, da la impresión de que hay una especie de epidemia entre los jóvenes. Son muchos los comentarios de personas que afirman padecer SIBO tras haber obtenido un diagnóstico positivo mediante un test de aliento. Sin embargo, también hay quienes sugieren que esto no es más que una obsesión de la juventud. Un tuit decía: "El SIBO es la nueva fibromialgia versión juvenil. No tengo pruebas pero tampoco dudas". En medio de estas opiniones, la de algún médico arrojando un poco de luz al decir que el aumento del volumen abdominal después de comer no es necesariamente SIBO, sino simplemente la digestión.

 

 

¿Por qué se habla tanto del SIBO?

Decir que el SIBO es un "trastorno que se ha puesto de moda" no sería lo correcto porque las enfermedades obviamente no son ninguna moda, pero eso es lo que parece en el caso del SIBO a tenor del volumen de comentarios en las redes sociales.

¿Por qué? Probablemente no hay un único factor detonante pero lo que sí es cierto es que las molestias digestivas son una afección muy común. Y no solo son habituales y van muy ligadas a los hábitos de alimentación. También son síntomas que pueden corresponder a muchas enfermedades. El síndrome del colon irritable puede provocar episodios de diarrea con facilidad, algo que también puede ocurrir en el cáncer de colon. Y el cáncer de ovarios también provoca molestias abdominales que pueden hacer pensar que hay un origen digestivo, por eso suele diagnosticarse tarde.

En resumen, detrás de las molestias digestivas pueden haber muchas causas, aunque obviamente hay más probabilidades de que el origen sea un trastorno digestivo.

Qué es el SIBO

El SIBO es un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO, por sus siglas en inglés), en concreto de bacterias que se encuentran normalmente en el intestino grueso. "En pacientes sanos, el intestino delgado proximal contiene cantidades relativamente pequeñas de bacterias debido a la acción del ácido gástrico, la válvula ileocecal, la acción de las enzimas pancreáticas y la motilidad del intestino delgado", apunta la Dra. Gemma Sesmilo de Endocs.

Qué síntomas provoca el SIBO

Cuando las bacterias del colon se desplazan hacia el intestino delgado pueden provocar los siguientes síntomas.

  • Exceso de gases.
  • Hinchazón abdominal, sobre todo después de comer.
  • Dolor abdominal.
  • Retortijones.
  • Indigestión.
  • Náuseas.
  • Sensación incómoda de saciedad después de comer.
  • Malabsorción de grasas (las heces flotan).
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Pérdida de apetito y pérdida de peso involuntaria.

Factores que aumentan el riesgo de padecer SIBO

Según la Clínica Mayo, los siguientes factores aumentan el riesgo de crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado:

  • Cirugía gástrica para tratar la obesidad o las úlceras.
  • Defectos estructurales en el intestino delgado o lesiones en esta zona.
  • Una vía de paso anormal (fístula) entre dos segmentos del intestino.
  • Enfermedades que afectan al intestino delgado como la enfermedad de Crohn, síndrome del colon irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, diabetes, celiaquía, diverticulosis en el intestino delgado, intolerancia a la fructosa, linfoma intestinal o esclerodermia.
  • Haber recibido radioterapia en el abdomen.
  • Adherencias causadas por una cirugía abdominal previa.

Qué complicaciones puede tener el SIBO

Un crecimiento anómalo de bacterias en el intestino delgado puede provocar las siguientes complicaciones según la Clínica Mayo:

  • Mala absorción de grasas, carbohidratos y proteínas. Las sales biliares que produce el hígado pasan al intestino delgado para cumplir su función: digerir las grasas. Pero si hay un exceso de bacterias se descomponen esas sales biliares, las grasas no se digieren bien y provoca diarrea. También hay una menos absorción de los  carbohidratos y las proteínas. Todo ello puede provocar malnutrición y pérdida de peso.

  • Carencia de vitaminas. Las vitaminas A, D, E y K necesitan grasa para absorberse correctamente a través del intestino, pero al no digerirse bien las grasas tampoco se asimilan correctamente estas vitaminas. Un exceso de bacterias en el intestino delgado también provoca deficiencia de B-12, lo que puede causar debilidad, fatiga y hormigueo en pies y manos.

  • Huesos frágiles. Si el SIBO no se corrige tampoco se absorben bien minerales como el calcio y a largo plazo causa debilidad ósea y osteoporosis.

  • Cálculos renales. La falta de calcio también aumenta el riesgo de cálculos renales.

Cómo se diagnostica el SIBO

Para detectar el SIBO, los médicos suelen usar una prueba llamada "prueba de aliento" o "test de lactulosa".

Es un procedimiento sencillo y nada invasivo. Consiste en beber una mezcla de agua y glucosa y luego medir la cantidad de hidrógeno y metano que exhalamos. Estos gases normalmente se absorben en el intestino grueso y no en el delgado.

Si el resultado es positivo, significa que hay bacterias en el intestino delgado y que podrías tener SIBO.

Sin embargo, esta prueba a veces puede dar resultados equivocados, ya sea diciendo que no tienes SIBO cuando sí lo tienes, o viceversa. Si tus síntomas persisten y el resultado fue negativo, el médico podría sugerir repetir la prueba o hacer otra complementaria.

Otra opción sería realizar un análisis de líquido intestinal para buscar bacterias. Se realiza con un endoscopio, un tubito que pasa por la garganta hasta el intestino delgado.

Qué dieta seguir en caso de SIBO

La dieta que da mejores resultados en caso de SIBO es la baja en FODMAPs (Oligosacáridos, Disacáridos, monosacáridos fermentables y polioles). Limita los hidratos de carbono fermentables y polioles, que se usan para generar energía pero que, al fermentar, pueden provocar en algunas personas problemas digestivos como gases, hinchazón o dolor abdominal, además de tránsito intestinal alterado.

Es una dieta terapéutica desarrollada por investigadores de Monash University en Australia con amplia evidencia científica.

Se está aplicando con éxito ya que ha demostrado ser una herramienta eficaz para combatir los síntomas de afecciones como el Síndrome de Intestino Irritable o el SIBO. Debe hacerse bajo la supervisión de un especialista porque es restrictiva.