Por María T. López - Farmacéutica y Técnica en Nutrición y Dietética Saludable

dieta navidad

Todos deseamos que la Navidad sea perfecta, y en muchas ocasiones volcamos los esfuerzos en lograrlo a través de la comida que ofrecemos a familiares y amigos.

Es un buen objetivo, pero no hay que olvidar que un momento idílico puntual no debe poner en riesgo nuestra salud (la inmediata y la futura). El primer dato sobre el que reflexionar es que, si bajamos la guardia, en una sola fiesta navideña podemos consumir las calorías de todo un día... o muchas más.

La felicidad llega con la mesa puesta

Sin perder de vista que en breve estaremos en tiempo de celebración, conviene que tomes nota de estos consejos:

  • Desayuna ligero, pero hazlo. Comer de más en cada fiesta señalada puede hacerte caer en otro error: saltarte el desayuno. Toma una pieza de fruta y un café con leche desnatada; una tostada pequeña y una infusión... Y evita la bollería industrial; pero desayuna
  • Entre horas, vitaminas líquidas. Estos días es conveniente beber suficiente. Entre horas, los batidos recién hechos (puedes mezclar fruta y verduras) son una estupenda manera de hidratarte casi sin añadir calorías.

Aunque ese día vayas a comer más, no te saltes el desayuno. Y entre horas, puedes recurrir a batidos de frutas y verduras

  • La comida, a una hora prudente. Esperar a las tres o tres y media de la tarde es un error porque, hasta entonces, es muy probable que vayas picando. Otra de las consecuencias es que no habrán pasado suficientes horas hasta la cena como para que tu estómago haya digerido todo lo consumido.

El menú ideal para tus comidas de fiesta

La imaginación para combinar alimentos y presentarlos de una manera atractiva y apetitosa ayudará a que tus invitados queden satisfechos.

Además, el riesgo de excedernos en las calorías que podemos digerir sin problemas está muchas veces, más en las cantidades y en el acompañamiento que en el plato presentado.

Aperitivos y entrantes suaves y ligeros

Todo lo que está en la mesa cuenta, también si haces aperitivo. Lo idóneo es que sean suaves y que se tomen media hora antes que los entrantes: a los 20 minutos de empezar a comer el cerebro ya envía señales de saciedad.

Y para comenzar tus comidas y cenas navideñas, puedes servir cremas o purés como entrante. Lograrás, con ese primer gesto, que las calorías totales no se disparen tan fácilmente. Las hay súper sabrosas como estas que te proponemos: sopa de tomate con pimienta, crema de alcachofa con huevo poché o puré de calabaza al curry.

Como entrantes puedes ofrecer cremas, purés o ensaladas multicolor

Otra opción son las ensaladas. Procura que sean multicolor y añádeles germinados. Ya es fácil encontrar algunos tan sugerentes como rabanitos, lentejas, puerros o cebolla. Además de aportar sabores nuevos, lograrán que tus digestiones sean mejores.

Primeros platos para saborear sin culpa

El gran truco para vivir la Navidad sin que haga estragos en nuestro organismo es echar mano de los alimentos menos calóricos y más saludables para este primer plato.

Al contrario de lo que muchos piensan, para preparar algo sugerente no es preciso pasarse horas y horas en la cocina. Hay propuestas que implican poco tiempo de elaboración y cumplen un gran objetivo: mantener las propiedades de los alimentos (algo que no ocurre con cocciones largas).

Y haz pausas entre platos. Es otra buena solución para no comer “en modo automático”. Con unos minutos sin masticar, a tu estómago le costará menos poner freno.

Segundos para que no se disparen las calorías

Es habitual que un segundo plato de un menú navideño se acerque a las 500 kcal por ración. Aunque en muchos hogares ya se sigue el saludable consejo de que “menos es más” (menos cantidad, más salud y mejor digestión), en otros persiste la intención de colmar como nunca a los comensales.

Pero eso, en muchos casos, puede pasar factura, en especial a quienes tienen problemas digestivos, alguna dolencia cardiaca, diabetes y otros trastornos crónicos.

Debemos seguir el saludable consejo “menos es más”: menos cantidad, más salud y mejor digestión

  • Entre plato y plato, un chupito verde. Dicen los entendidos que, para saborear bien cada plato, hay que “borrar” del paladar el anterior. Con ese principio te proponemos que, entre uno y otro, sirvas minidosis de cremas vegetales, como un gazpacho verde (con pepino y pimientos) a la hierbabuena.
  • Sirve raciones moderadas. Unas veces porque de pequeños nos enseñaron que no hay que dejar nada y otras porque deseamos contentar a los anfitriones, comemos ya sin hambre.
  • Evita repetir sin pensarlo. Aunque te encante ese plato, aún queda el postre y los dulces de Navidad.

3 trucos curiosos para que todo sepa mejor

  1. Usa un plato redondo blanco o uno cuadrado negro. Estudios sobre la percepción del sabor aseguran que esas vajillas ayudan, curiosamente, a que el comensal tenga un mejor recuerdo del plato consumido.
  2. Olor a fresas. A la hora del postre coloca, como parte de la decoración de la mesa navideña, unas fresas recién compradas. El olor que desprenden hará que tu preparación se perciba como más dulce, aunque te hayas moderado al añadirle azúcar.
  3. Otro truco para presentar el postre es darle forma redondeada cuando lo emplatas. También así se percibe más dulce, según indican las investigaciones.

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