Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Dieta MIND, la alimentación que protege del alzhéimer
iStock by Getty Images

Con los años, no hay rincón alguno del cuerpo que se libre del envejecimiento.

En la piel aparecen arrugas, las arterias pierden la elasticidad de la juventud, y en el cerebro pueden acumularse depósitos de proteína beta-amiloide y tau.

Esta acumulación anormal de proteínas tóxicas para el cerebro es un signo distintivo de la enfermedad de alzhéimer.

Sin embargo, han habido casos de personas con suficientes placas de beta-amiloide y ovillos tau como para diagnosticar alzhéimer (se ha visto tras realizar una autopsia tras su muerte), pero nunca llegaron a desarrollar esta demencia.

¿Qué protege su cerebro? Un estudio de la Universidad de Rush sugiere que la clave podría estar en una dieta bautizada como MIND que, en realidad, es una mezcla de dieta Mediterránea y dieta DASH (una series de enfoques dietéticos concretos para detener la hipertensión).

Proteína dañinas para el cerebro

La proteína beta-amiloide y la tau son necesarias para un correcto funcionamiento del cerebro, pero si no se eliminan correctamente son como un veneno para este órgano.

  • Se forman placas de beta-amiloide y ovillos tau que van matando las neuronas, lo que interfiere en la memoria y en la capacidad para resolver problemas.

El estudio al que nos referimos revela que, a pesar de esta nefasta acumulación de proteínas tóxicas, las personas mayores que siguen la dieta MIND tienen mejores funciones cognitivas, independientemente de su riesgo potencial de alzhéimer.

La dieta MIND fue desarrollada por el equipo de la dra. Martha Clare Morris, epidemióloga nutricional de la Universidad de Rush.

Estudios anteriores ya han demostrado que este híbrido de la dieta mediterránea y DASH puede reducir el riesgo de que una persona desarrolle alzhéimer.

Aunque puede haber una predisposición genética, no hay que olvidar que el alzhéimer es una enfermedad multifactorial y en la aparición de los síntomas influyen en gran medida los hábitos de vida.

  • Ahora, este nuevo estudio demuestra que la alimentación, en concreto la dieta MIND, se asocia con una mejor función cognitiva aunque ya existan depósitos de beta-amiloide y tau en el cerebro.

Cabe recordar que, en el alzhéimer, el cerebro puede sufrir cambios hasta 15 años antes de que se manifiesten los primeros síntomas de demencia.

Cómo se ha hecho el estudio

Los investigadores siguieron a 569 participantes para analizar –desde el inicio del estudio en 1997 hasta su muerte– las asociaciones entre la dieta, las patologías cerebrales y el funcionamiento cognitivo en adultos mayores.

  • No tenían demencia conocida y todos acordaron someterse a evaluaciones clínicas anuales mientras estaban vivos y a una autopsia cerebral después de su muerte.
  • Cada año se sometieron a pruebas cognitivas para ver si habían desarrollado problemas de memoria y pensamiento.
  • A partir de 2004, los participantes contestaron también un cuestionario anual para comprobar la frecuencia con la que comieron 144 alimentos el año anterior.

Usando las respuestas del cuestionario, los investigadores le dieron a cada participante una puntuación de dieta MIND basada en la frecuencia con la que los participantes comían alimentos específicos.

En qué consiste la dieta MIND

Para hacernos una idea rápida, la dieta MIND establece 15 grupos dietéticos:

  • 10 grupos de alimentos saludables para el cerebro. Verduras de hoja verde, otras verduras, frutos secos, arándanos, legumbres, cereales integrales, pescado, pollo, aceite de oliva, vino (una copa al día).
  • 5 grupos no saludables. Carnes rojas, mantequilla y margarina en barra, queso, pasteles y dulces, y fritos y comida rápida.

Para cumplir con la dieta MIND, una persona necesitaría comer:

  • Cada día tres porciones de granos integrales, una de verdura de hoja verde, otra de verdura y una copa de vino.
  • Merienda la mayoría de los días con nueces.
  • Legumbres cada dos días.
  • Aves y frutos rojos al menos dos veces por semana.
  • Pescado al menos una vez a la semana.

También hay que limitar la ingesta de los alimentos designados como no saludables:

  • Tomar menos de una cucharadita al día de mantequilla.
  • Comer menos de una porción a la semana de dulces y pasteles, quesos grasos, fritos o comida rápida.

una dieta con función protectora

Con los resultados de los cuestionarios sobre frecuencia de alimentos, los investigadores calcularon la puntuación de la dieta MIND para cada participante.

Y comprobaron que los que tenían una puntuación más alta en el seguimiento de esta dieta tenían mejor memoria y habilidades de pensamiento.

  • Y todo ello independientemente de las señalas de alzhéimer observadas en las autopsias tras la muerte o de otras patologías cerebrales relacionadas con la edad.

Así pues, la dieta tendría una función protectora que afecta al funcionamiento cognitivo y reduciría el riesgo de demencia, señalan los autores.

Ahora bien, esto puede ocurrir para bien o para mal. La dieta MIND protegería del alzhéimer, pero una dieta rica en procesados podría favorecerlo.

"Hay cambios bastante simples en la dieta y el estilo de vida que pueden ayudar a retrasar el deterioro cognitivo y contribuir a la salud del cerebro", concluyen los autores del estudio.