Los efectos de una dieta rica en soja para las mujeres a partir de los 50

Las isoflavonas de la soja son un grupo de polifenoles que se comportan de forma similar a los estrógenos femeninos (por eso se les conoce como fitoestrógenos) por lo que pueden ayudar a contrarrestar los síntomas que provoca el descenso de hormonas en la menopausia.

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Maria T Lopez nutricionista
María T. López

Farmacéutica. Técnica en Nutrición y Dietética

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Los efectos de una dieta rica en soja para mujeres a partir de los 50
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Las isoflavonas de la soja son fitoestrógenos que contrarrestan los síntomas que provoca el descenso de hormonas en la menopausia.

La soja es uno de los grandes aliados de la mujer al llegar a la menopausia. Hay evidencia científica de que contribuye a reducir el riesgo de osteoporosis y de obesidad en esta etapa de la vida de la mujer.

También es un aliado para lidiar contra los molestos sofocos gracias a su contenido en fitoestrógenos. Pero precisamente su contenido en fitoestrógenos ha generado controversia durante mucho tiempo ya que se ha considerado que no era recomendable en pacientes con cáncer de mama. Analicemos que hay de cierto en todo ello.

Combate la obesidad en la menopausia

La menopausia llega cuando se agota la reserva ovárica de la mujer y decae la producción de estrógenos por parte de los ovarios.

Es un proceso gradual pero marca un antes y un después en el organismo de la mujer ya que los estrógenos intervienen en múltiples funciones orgánicas. Cabe señalar que con un estilo de vida saludable se pueden revertir muchos de esos cambios negativos.

Una de las funciones de los estrógenos es aumentar la oxidación de la grasa en el músculo esquelético y frenar la formación de grasa en el hígado. Sin embargo, en la menopausia, al cesar la actividad ovárica y descender la producción de estrógenos, hay mayor riesgo de un incremento de peso y un cambio en la distribución de la grasa corporal, habiendo mayor tendencia a que esta se acumule en la zona visceral.

Varios estudios sugieren que la proteína de la soja, al ser baja en grasas saturadas y sin colesterol, puede mejorar el perfil dietético de las personas que tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.

Previene la osteoporosis

El hueso es un tejido vivo que está en constante renovación. Los estrógenos participan en ese proceso favoreciendo la creación de masa ósea, pero al caer en picado esta hormona en la menopausia la reabsorción de los hueso (destrucción) va mucho más rápido que la construcción de hueso nuevo.

Por eso la osteoporosis (pérdida de masa ósea que aumenta el riesgo de fracturas) afecta un 30% más a las mujeres a partir de los 50, lo que dispara el riesgo de fracturas.

Un estudio de la universidad británica de Hull reveló que un suplemento diario de proteínas de soja con 66 miligramos de isoflavonas ralentiza la pérdida de hueso y previene la osteoporosis.

Las isoflavonas son el tipo de fitoestrógenos más conocidos, moléculas vegetales que imitan el comportamiento de los estrógenos. Se encuentran en muchos alimentos –la mayoría de legumbres, cereales, verduras y fruta– pero la soja es el que aporta más isoflavonas.

Alivia los sofocos y mejora la sequedad vaginal

Nuevamente las isoflavonas de la soja son las responsables de este beneficio. Estas sustancias de origen vegetal son similares, desde el punto de vista estructural y funcional, al estradiol, la hormona sexual femenina que produce principalmente en los ovarios.

Debido a su semejanza, las isoflavonas pueden suplir, en parte y de forma mucho más débil, el papel de los estrógenos.

Este efecto es importante durante la menopausia, cuando los niveles de estrógenos y progesterona van disminuyendo.

Una revisión de estudios publicada en Journal of the American Medical Association (JAMA) sugiere que tomar isoflavonas ayuda a reducir la frecuencia de los sofocos diarios, así como la sequedad vaginal.

Soja y riesgo de cáncer

Las isoflavonas de la soja son eficaces para aliviar los síntomas o efectos secundarios de la menopausia. Sin embargo, se ha especulado sobre su capacidad cancerígena.

Algunos tipos de cáncer de mama son hormonodependientes, es decir, utilizan receptores de estrógenos para crecer y diseminarse. Por eso se ha pensado que los fitoestrógenos de la soja aumentaban el riesgo de estos tipos de cáncer. De hecho, las isoflavonas se clasificaban como disruptores endocrinos (sustancias que interaccionan con nuestras hormonas), pero autoridades como la Agencia Europea de Alimentaria no las consideran disruptores y así lo corrobora una amplia revisión de estudios.

También ha existido la creencia de que las isoflavonas podrían interactuar con el fármaco tamoxifeno en pacientes que están en tratamiento de cáncer de mama. Los estudios realizados sobre si las isoflavonas pueden aumentar el crecimiento de las células cancerígenas ofrecen resultados contradictorios. Algunas investigaciones sugieren que 10 mg de isoflavonas al día reducen el riesgo de recurrencia del cáncer.

Dosis de soja diaria recomendada

Una dieta rica en soja antes de llegar a la menopausia podría ayudar a aliviar los síntomas provocados por el descenso de estrógenos.

De hecho, se cree que las mujeres japonesas experimentan menos síntomas menopáusicos porque la soja forma parte de su alimentación desde la infancia.

Pero si los síntomas son intensos, no bastará con incrementar el consumo de soja para obtener la cantidad suficiente de estos fitoestrógenos.

Será necesario tomar suplementos para conseguir las dosis adecuadas de isoflavonas, que estarían entre 40 y 80 mg al día.

Es importante consultarlo con el médico porque no todas las isoflavonas son iguales. Existen más de 100 productos que indican que contienen isoflavonas, pero únicamente el 10% han sido aprobados como medicamentos.