El azúcar estropea la flora intestinal y te deja sin protección frente a algunas enfermedades

Un estudio revela que los azúcares alteran la microbiota, destruyendo las bacterias intestinales que ayudan a proteger al organismo de la diabetes o la obesidad. Los probiótiocos para reponer esas bacterias protectoras serían útiles para prevenir las enfermedades metabólicas.

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Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Comer azúcar hace que tu cuerpo no pueda luchar contra la diabetes y la obesidad
iStock by Getty Images

El azúcar altera la flora intestinal, dando lugar a una serie de procesos que conducen a enfermedades metabólicas, prediabetes y aumento de peso.

Una dieta rica en azúcares puede acabar provocando diabetes y obesidad, pero hasta ahora se desconocía qué cambios desencadena en el cuerpo para acabar provocando estas enfermedades.

Investigadores de la Universidad de Columbia han demostrado en experimentos realizados en ratones que el azúcar altera la flora intestinal, dando lugar a una serie de procesos que conducen a enfermedades metabólicas, prediabetes y aumento de peso. Los resultados del estudio sugieren que para prevenir la diabetes y la obesidad es igual de importante la dieta como la microbiota.

Cómo altera la dieta occidental la flora intestinal

Los investigadores alimentaron durante 4 semanas a ratones con una dieta occidental rica en azúcares y grasas para comprobar sus efectos. Transcurrido ese tiempo, los animales mostraron señales típicas de síndrome metabólico como aumento de peso, resistencia a la insulina e intolerancia a la glucosa.

Además, su microbiota intestinal había cambiado drásticamente, aumentando el número de bacterias dañinas y reduciéndose drásticamente la cantidad de bacterias protectoras.

Una flora intestinal alterada destruye la protección frente a la diabetes y la obesidad

Los investigadores observaron que la reducción de esas bacterias protectoras típicas de la flora intestinal de los ratones (bacterias filamentosas) había provocado una disminución de un tipo de células inmunitarias del intestino: las Th17.

Recordemos que en el intestino se producen una gran cantidad de células inmunitarias y concretamente las células Th17 son necesarias para prevenir enfermedades metabólicas, diabetes y aumento de peso.

"Estas células inmunitarias producen moléculas que ralentizan la absorción de los lípidos 'malos' de los intestinos y reducen la inflamación intestinal. En otras palabras, mantienen el intestino sano y protegen al cuerpo de la absorción de lípidos patógenos", explica Ivalyo Ivanov, autor del estudio.

El azúcar es lo que daña la flora intestinal, no las grasas

La dieta occidental es rica en grasas y azúcares pero, ¿qué componente daña más la flora intestinal? Los investigadores comprobaron que el azúcar elimina directamente las bacterias filamentosas de los ratones y, como consecuencia, las células protectoras Th17 desaparecen.

"Cuando alimentamos a los ratones con una dieta alta en grasas y sin azúcar, retuvieron las células Th17 intestinales y estaban completamente protegidos contra el desarrollo de obesidad y prediabetes, a pesar de que consumían la misma cantidad de calorías", explica el investigador.

"Pero eliminar el azúcar no ayudó a todos los ratones. Para empezar, entre los que carecían de bacterias filamentosas, la eliminación del azúcar no tuvo un efecto beneficioso y los animales se volvieron obesos y desarrollaron diabetes. Esto sugiere que algunas intervenciones dietéticas populares, como minimizar los azúcares, solo pueden funcionar en personas que tienen ciertas poblaciones bacterianas dentro de su microbiota", añade Ivanov.

Probióticos para reparar la flora y prevenir la diabetes y la obesidad

Los investigadores comprobaron que los probióticos podían ser útiles. Administraron a los ratones suplementos de bacterias filamentosas y recuperaron las células Th17, con lo nuevamente estuvieron protegidos frente al síndrome metabólico, a pesar del consumo de una dieta alta en grasas.

Es cierto que las personas no tienen las mismas bacterias filamentosas que los ratones, pero Ivanov sugiere que hay otras bacterias en los humanos que pueden tener los mismos efectos protectores.

Por tanto, no basta con corregir la dieta. Cuidar la microbiota es clave para prevenir la obesidad y la diabetes, y "la verdadera protección proviene de las células Th17 inducidas por las bacterias intestinales beneficiosas", concluye.