Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Una dieta basada en vegetales te protege del infarto
iStock by Getty Images

Cada vez son más los estudios y expertos que sugieren que una dieta sostenible basada en vegetales sería lo mejor para el medio ambiente.

Pero no hay tantas investigaciones que hayan analizado los beneficios de una dieta basada en vegetales para la salud, en especial la cardiovascular.

Ante esa falta de evidencia científica, un reciente estudio de la Universidad de Minnesota sugiere que comer más vegetales no solo es bueno para el planeta. También aleja problemas cardíacos, especialmente el infarto.

Vegetales y protección cardiovascular

Hace años que las recomendaciones dietéticas para cuidar la salud cardiovascular vienen siendo las mismas.

La American Heart Association, un referente científico en cardiología para Estados Unidos y el resto del mundo, recomienda una dieta basada en frutas, verduras, granos integrales, productos lácteos bajos en grasas, aves y pescados sin piel, nueces, legumbres y aceites como el oliva.

También aconseja un consumo limitado de grasas saturadas y trans, sal, carnes rojas, dulces y bebidas azucaradas.

Pero, ¿tiene el mismo efecto cardioprotector una dieta basada en vegetales?

"Hay pocos datos sobre una dieta centrada en las plantas y el riesgo a largo plazo de enfermedad cardiovascular", señala Yuni Choi, autor principal de este estudio de la Universidad de Minnesota que ha evaluado si una dieta centrada en plantas a partir de la juventud se asocia con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en la mediana edad.

Un estudio de tres décadas

Para analizar la acción cardioprotectora de comer más vegetales, el equipo de investigadores examinó la dieta y la aparición de enfermedades cardíacas en 4.946 adultos.

  • Los participantes tenían entre 18 y 30 años en el inicio del estudio (1985-1986) y en ese momento no sufrían ninguna enfermedad cardiovascular.
  • Entre 1987 y 2015-2016, se sometieron a ocho exámenes de seguimiento que incluyeron pruebas de laboratorio, mediciones físicas, historiales médicos y evaluación de factores de estilo de vida.
  • A diferencia de otros ensayos controlados, no se les indicó que comieran ciertas cosas, por lo que los investigadores pudieron recopilar datos no sesgados de la dieta habitual a largo plazo.

La dieta de los participantes

Los investigadores realizaron entrevistas detalladas de lo que comían los participantes y para evaluar la calidad de su dieta se clasificaron los alimentos según su asociación conocida con enfermedades cardiovasculares:

  • Alimentos beneficiosos: frutas, verduras, legumbres, nueces y cereales integrales.
  • Alimentos adversos: patatas fritas, carnes rojas con alto contenido de grasa, bocadillos salados, pasteles y refrescos.
  • Alimentos neutros: patatas, cereales refinados, carnes magras y mariscos.

Los participantes que comieron una variedad de alimentos beneficiosos recibieron puntuaciones más altas, mientras que las personas que comieron más alimentos adversos tuvieron puntuaciones más bajas.

En general, las puntuaciones más altas correspondieron a una dieta centrada en plantas y rica en nutrientes.

Los resultados del estudio

Durante los 32 años de seguimiento que duró el estudio, 289 de los participantes desarrollaron enfermedades cardiovasculares:

  • Infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, dolor en el pecho relacionado con el corazón o arterias obstruidas en cualquier parte del cuerpo.

Analizando todo los datos, los investigadores llegaron a las siguientes conclusiones:

  • Las personas que obtuvieron puntuaciones más altas en su dieta, lo que significa que comieron más alimentos vegetales ricos en nutrientes y menos productos de origen animal evaluados negativamente, tenían un 52% menos riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
  • Y todo ello después de tener en cuenta factores como la edad, el sexo, la ingesta promedio de calorías, los antecedentes de enfermedad cardíaca de los padres, el tabaco o la actividad física. Así pues, una dieta basada en vegetales actuaría como escudo protector frente a estos factores de riesgo.

Además, entre los años 7 y 20 del estudio, cuando las edades de los participantes oscilaban entre los 25 y los 50 años, aquellos que mejoraron más la calidad de su dieta (consumiendo más alimentos vegetales beneficiosos y menos productos animales evaluados negativamente) tenían:

  • Un 61% menos de probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares posteriores en comparación con los participantes que empeoraron la calidad de su dieta durante ese tiempo.

Priorizar los vegetales

Cuando hablamos de una dieta basada en vegetales no nos referimos a una dieta vegetariana.

De hecho, el estudio no ha evaluado los efectos de una dieta vegetariana estricta porque había pocos vegetarianos entre los participantes.

De lo que se trata es de priorizar los vegetales por delante de los alimentos de origen animal.

"Una dieta nutricionalmente rica y centrada en vegetales es beneficiosa para la salud cardiovascular, pero una dieta centrada en vegetales no es necesariamente vegetariana".

Lo ideal es "elegir alimentos vegetales lo más naturales posible, no altamente procesados. Se pueden incluir productos de origen animal con moderación de vez en cuando, como aves de corral no fritas, pescado no frito, huevos y lácteos no grasos", concluye el principal autor del estudio.