Asesorado por

Dra. Ascensión Marcos

expresidenta y vocal de la Federación Española de Sociedades de Nutrición Alimentación y Dietética (FESNAD)

Por

Pablo Cubí del Amo

periodista

¿Por qué despierta críticas el semáforo nutricional Nutriscore en España?
iStock by Getty Images

El debate sobre qué información deben dar el etiquetado de los alimentos, sobre todo de los productos precocinados o muy elaborados, viene de lejos y no exento de polémica.

La legislación en este aspecto depende de la Unión Europea y ha sido muy difícil llegar a acuerdos.

En 2009 ya la ley europea exigía que se etiquetara claramente. Por ejemplo, que no apareciera un producto como “rico en vitaminas y minerales” cuando prácticamente la mitad son grasas, como sigue pasando con algunas galletas infantiles.

Nos hemos pasado doce años en que las empresas han podido hacer mensajes nutricionales engañosos”, sentencia Antoni García Gabarra, consultor en regulación alimentaria.

Varios países han apostado por avisar en la etiqueta con algunos símbolos (cerraduras, números) sobre la idoneidad o no de un producto. Pero la UE no ha conseguido ponerse de acuerdo con una simbología común.

EL GOBIERNO IMPULSA NUTRISCORE

En España se ha optado por un sistema de semáforo nutricional conocido como Nutriscore. El sistema se ha copiado de Francia, donde ya llevaba varios años.

Alemania también lo usa y se plantean introducirlo de manera generalizada. Y otros países le siguen para conseguir un etiquetaje común. Entre ellos, el Gobierno español, que quiere adoptarlo por ley este 2021.

España quiere obligar por ley a etiquetar con este semáforo nutricional

El semáforo es el resultado de una operación por puntos:

  • Las grasas, la sal, el azúcar y las calorías puntúan al rojo.
  • Las vitaminas, fibras, proteínas o porcentaje de fruta puntúan hacia el verde.

El resultado va del verde fuerte al rojo (con letras de la A a la D para que lo vean los daltónicos).

Ahora es voluntario y las empresas son las que libremente lo ponen o no. El Gobierno quiere que pase a ser obligado.

etiqueta nutriscore

¿saldrán EL ACEITE DE OLIVA Y EL JAMÓN IBÉRICO?

A la espera de la legislación definitiva, ya ha habido varias empresas y asociaciones que han exigido cambios. Las marcas de aceite de oliva han sido las primeras en ser oídas.

  • El aceite de oliva va a quedar exento, ya que su nivel de grasas les situaría en el rojo, pese al consenso médico de que es una grasa saludable.

En Francia se presionó para que también se libre del semáforo el aceite de colza y el aceite de nuez, menos populares aquí pero sí muy utilizados en el país vecino.

El de colza es un aceite con bastante omega 3 y puede tener sentido no incluirlo. Más problemático es la excepción en el caso del aceite de nuez”, apunta Antoni García.

En España, los productores de jamón ibérico también han pedido ser excluidos. Sus niveles de sal y grasa les sitúa en el rojo, pese a que muchos nutricionistas valoran sus cualidades tomado en moderación.

Ante tanta polémica, desde el Ministerio de Agricultura y Alimentación han admitido que el Nutriscore se adoptará si los alimentos de la Dieta Mediterránea salen bien valorados.

MÁS EXCEPCIONES PARA LA POLÉMICA

Las discusiones entre países para defender algunos de sus productos de bandera siguen.

  • El queso es otra excepción impuesta por Francia, con la excusa de que pese a ser graso y salado tiene mucho calcio.
  • Otros productos que nadie consideraría saludables, como las bebidas gaseosas edulcoradas, salen con un verde.
  • El anacardo natural y el frito tienen la misma nota, una C. La almendra frita consigue una B pese a tener mucha más sal que la almendra natural”, apunta la doctora Ascensión Marcos, vocal de la Federación Española de Sociedades de Nutrición.
  • Al calificar los yogures considera mejor el desnatado, pero la grasa láctea es muy interesante y saludable”, critica la doctora.

DEFENSA DE LOS CREADORES DE NUTRISCORE

Los creadores del algoritmo de Nutriscore, unos investigadores del Centro de Bioestadística Sorbonne, han defendido su modelo y achacan las críticas a grandes multinacionales de alimentación que salen malparadas.

Los creadores de Nutriscore ven tras las críticas a las grandes multinacionales

La simplicidad siempre perjudica. Pero es necesario que el sistema sea sencillo y muy visible para tener aceptación.

Los nutricionistas están de acuerdo. No se discute que hay que buscar un sistema para informar a los consumidores y mejorar la dieta.

Estamos teniendo una dieta desequilibrada. El número de niños obesos se ha multiplicado por diez en 40 años en el mundo”, explica la doctora Marcos.

El debate es si ha de ser un sistema que ya nace envuelto en tantas polémicas.

LAS PRINCIPALES CRÍTICAS AL NUTRISCORE

El hecho de que se quiera quitar el jamón serrano demuestra que no funciona bien como sistema de evaluación”, apunta la doctora Marcos.

Para esta nutricionista algunos de los elementos que juegan en contra de este sistema son:

  • No es claro, porque no se adapta a la dieta mediterránea.
  • El algoritmo no es ponderado, porque perjudica a los productos de un solo ingrediente, como la leche o la miel.
  • No considera el grado de procesamiento de los alimentos.
  • No se puede comparar bebidas con alimentos. No es lo mismo 100 ml que 100 gramos.
  • No distingue la calidad y procedencia de la proteína o de la grasa. No tiene en cuenta que pueden ser aceites grasos poliisaturados o monoinsaturados.
  • No valora la cantidad de nutrientes en su conjunto.

¿CUÁL SERÍA LA ALTERNATIVA?

Aun no siendo perfecto, ¿no es mejor tener el sistema Nutriscore que seguir sin nada? La opinión de los dos expertos contactados es que no.

Los errores son más difíciles de tirar atrás. Un etiquetaje equivocado es empezar por el tejado”, dice el consultor Antoni García.

"Hay que invertir en campañas de educación en nutrición"

No se puede hacer que cada país haga lo que le dé la gana. Eso es autarquía. Es mejor esperar un par de años y coordinar un mismo sistema”, añade.

La doctora Marcos apunta además la importancia de no fiarlo todo al etiquetado. “Lo que habría que hacer es invertir en unas buenas campañas de educación al consumidor.