Diana Llorens

Periodista

Las grasas vegetales reducen el riesgo de ictus y las animales lo aumentan
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El tipo de grasa que consumimos puede ser más importante que la cantidad en lo que respecta a la salud cardiovascular.

Así lo asegura un reciente estudio que sugiere que las grasas de origen vegetal podrían reducir el riesgo de ictus, mientras que un mayor consumo de grasas animales lo aumentaría.

Cómo se hizo el estudio

El estudio, presentado en las Sesiones Científicas de la Asociación Americana del Corazón (AHA), se ha llevado a cabo en más de 117.000 profesionales de la salud a lo largo de 27 años y es el primero en analizar exhaustivamente el impacto de la grasa de diferentes fuentes (animales, vegetales, lácteas y no lácteas) en el riesgo de ictus.

  • Los participantes tenían 50 años de media, el 63% eran mujeres, el 97% de raza blanca y no tenían enfermedades cardíacas ni cáncer al inicio del estudio.

Al principio del estudio y cada 4 años, todos ellos rellenaron cuestionarios sobre su alimentación que se utilizaron para calcular la cantidad, la fuente y los tipos de grasa en su dieta.

A lo largo de las casi tres décadas que abarca la investigación, 6.189 personas sufrieron un ictus (incluidos 2.967 ictus isquémicos y 814 hemorrágicos). El análisis de su alimentación muestra que:

  • Las personas que comían más grasas animales no lácteas tenían un 16% más de probabilidades de sufrir un ictus que los que comían menos.
  • La grasa láctea de productos como el queso, la mantequilla, la leche, los helados y la nata no se asoció con un mayor riesgo de ictus.
  • Las personas que comían más grasa vegetal y grasa poliinsaturada (en aceites vegetales, algunas nueces y semillas) tuvieron un 12% menos de probabilidades de tener un ictus que las que comieron menos.
  • Los que consumían más de carne roja (carne de vacuno, cerdo o cordero como plato principal, en sándwiches o platos combinados) todos los días tenían un 8% más de riesgo de ictus, mientras que aquellos que consumían más de carne roja procesada (beicon, salchichas, mortadela, etc.) tenían un 12% más de riesgo.

"Nuestros hallazgos indican que el tipo y las diferentes fuentes alimenticias de grasa son más importantes que la cantidad total de grasa dietética en la prevención de enfermedades cardiovasculares, incluido el ictus", indica Fenglei Wang, autor principal del estudio.

tipos y síntomas de ictus

El ictus o accidente cerebrovascular se produce cuando hay una pérdida repentina del flujo de sangre a una parte del cerebro y daña sus tejidos.

  • Los ictus isquémicos están causados ​​por un coágulo que corta el flujo sanguíneo a una parte del cerebro y suponen el 85% de los casos de ictus.
  • Los ictus hemorrágicos (hemorragia cerebral) están causados ​​por la rotura de una arteria o vena cerebral que provoca sangrado y el 15% de los ictus son de este tipo.

En España, el ictus es la primera causa de mortalidad en las mujeres. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), unas 110.000 personas sufren un ictus en España cada año.

  • Al menos un 15% fallecerán y aproximadamente el 30% de los que sobrevivan quedarán en situación de dependencia funcional.

Los principales síntomas son el mareo, el adormecimiento, la debilidad en un lado del cuerpo y problemas para hablar, escribir o comprender lo que nos dicen.

Hay diversos factores que pueden aumentar el riesgo de ictus como la hipertensión, la edad, el tabaquismo, la diabetes, el colesterol alto, las enfermedades cardíacas, la aterosclerosis, los antecedentes familiares o, como indica este nuevo estudio, el tipo de grasas que comemos.

Cómo reducir el riesgo de ictus

A la vista de los resultados, para reducir el riesgo de ictus los investigadores recomiendan:

  • Reducir la ingesta de carne roja y procesada. Esto es algo que organismos como la Organización Mundial de la Salud ya aconsejan desde hace tiempo, puesto que un consumo elevado se ha vinculado con el aumento de riesgo de cáncer.
  • Eliminar la grasa de la carne cuando se consuma.
  • Cocinar con aceites vegetales no tropicales (es decir, con aceite de oliva, aceites de maíz o soja, entre otros) en lugar de con manteca de cerdo o sebo (grasa de vacuno). Esto es algo a lo que estamos muy habituados en España, pero no tanto en otras partes del mundo no.

Los autores explican que son necesarios más estudios para comprender mejor la asociación entre la ingesta de grasas y el riesgo de ictus. En concreto, hay que analizar el efecto de los diferentes subtipos de grasa y separar las grasas saturadas de las fuentes vegetales, lácteas o animales no lácteas.

Muchas carnes procesadas tienen un alto contenido de sal y grasas saturadas y un bajo contenido de grasas vegetales. La investigación muestra que reemplazar la carne procesada por otras fuentes de proteínas, particularmente fuentes vegetales, se asocia con tasas de mortalidad más bajas”, indica la profesora Alice H. Lichtenstein, autora principal de las “Recomendaciones dietéticas para mejorar la salud cardiovascular de la AHA 2021”.

De acuerdo con esta reputada investigadora experta en el efecto de la nutrición en el riesgo de enfermedades cardiovasculares, las características clave de una dieta saludable para el corazón consisten en:

  • Equilibrar la ingesta de calorías con las necesidades calóricas para lograr y mantener un peso saludable.
  • Elegir cereales integrales, proteínas magras y de origen vegetal y frutas y verduras variadas.
  • Limitar la sal, el azúcar, la grasa animal, los alimentos procesados ​​y el alcohol.
  • Seguir estas recomendaciones independientemente de dónde se preparen o consuman los alimentos.