Por Diana Llorens

El gusano de harina, el primer insecto comestible aprobado en Europa
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Hace tiempo que los expertos dicen que los insectos pueden ser el alimento del futuro, puesto que su cría tiene un menor impacto en el medioambiente que la de otros animales y son una buena fuente de proteínas.

De hecho, son muchos los países en los que forman parte habitual de la dieta. Sin embargo, en Europa aun se ven como algo exótico.

Esto podría cambiar porque se ha aprobado por primera vez el consumo de un insecto para consumo humano en territorio europeo: el gusano de la harina.

Tras el informe positivo sobre el consumo de este insecto emitido por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) a principios de 2021, los expertos de los Estados miembros de la UE que forman parte del Comité Permanente de Vegetales, Animales, Alimentos y Piensos han avalado el consumo tanto del gusano completo seco como en forma de polvo para elaborar otras preparaciones.

Consumo de insectos en Europa

El consumo de insectos se encontraba en una especie de limbo en Europa desde hace años a espera que la UE tomara una decisión sobre su comercialización y consumo.

El 2015, la EFSA publicó un estudio sobre la seguridad del consumo de insectos en el que indicaba que para saber el riesgo que comporta hacía falta conocer en qué condiciones se criaban (en qué lugar, cuál era su alimentación, etc.), así como más datos sobre su consumo por parte de las personas.

En 2018, entró en vigor en la Unión Europea el reglamento sobre “nuevos alimentos”, es decir, aquellos que no tienen una tradición en los países miembros de Europa. Los insectos se incluían en esta categoría.

De acuerdo con este reglamento, los insectos no se pueden comercializar en territorio europeo hasta que la UE los incluyera en una lista de productos autorizados. Sin embargo, las empresas que cumplan unos determinados requisitos se pueden acoger a un periodo transitorio para comercializar insectos importados.

Para crear la lista, hacía falta la valoración insecto por insecto de la EFSA, que en enero de 2021 por fin publico su primer informe positivo acerca del gusano de la harina.

Ahora, los estados miembros de la UE han votado a favor del consumo de este gusano y se espera la autorización definitiva para su comercialización en los próximos meses.

gusano Rico en proteínas

El gusano de la harina (larva Tenebrio molitor) se podrá consumir en seco como aperitivo o en polvo como ingrediente para la preparación de una serie de alimentos como productos proteicos, galletas o productos de pasta.

De acuerdo con la EFSA, “los principales componentes de este “nuevo alimento” son proteínas, grasas y fibra (quitina)”.

A pesar de que el contenido en proteínas es alto (como todos los insectos), desde este organismo advierten que suele sobreestimarse.

Las formulaciones de insectos pueden tener un alto contenido de proteínas, aunque los niveles reales de proteínas pueden sobreestimarse cuando está presente la sustancia quitina, un componente principal del exoesqueleto de los insectos”, explica Ermolaos Ververis, químico y científico de alimentos que coordinó el informe de la EFSA.

  • Esto es debido a que para calcular el nivel de proteínas de un alimento se suele usar el factor de conversión de nitrógeno a proteína, pero este se puede alterar debido a la presencia de nitrógeno no proteico de la quitina.

¿Tiene contaminantes?

Respecto a la seguridad del consumo de los gusanos de la harina, los expertos indican que el nivel de contaminantes que contengan “depende de los niveles de presencia de estas sustancias en el alimento para insectos”.

Respecto al estabilidad del alimento, aclaran que no hay riesgos de seguridad si se siguen una serie requisitos durante toda su vida útil.

Riesgo de alergia

En su valoración, la EFSA indica que el gusano de la harina puede provocar reacciones alérgicas, especialmente en personas con alergias preexistentes a los crustáceos y los ácaros del polvo. Además, los alérgenos del alimento (por ejemplo, el gluten) pueden terminar en el insecto que se consume.

Muchas alergias alimentarias están relacionadas con las proteínas, por lo que evaluamos si el consumo de insectos podría desencadenar alguna reacción alérgica. Estos pueden ser causados ​​por la sensibilidad de un individuo a las proteínas de los insectos, la reactividad cruzada con otros alérgenos o los alérgenos residuales de los alimentos para insectos, p. ej., el gluten”, indica Ververis.

Es por ello que se prevé que el etiquetado de estos productos incluya alertas sobre las posibles reacciones alérgicas.