Por Diana Llorens

mantener dieta confinamiento

El confinamiento ha modificado nuestras rutinas. A aquellas personas que habían empezado una dieta antes del que la crisis del coronavirus llegara a nuestras vidas, esta nueva situación puede hacer que se replanteen la conveniencia de seguir intentando bajar de peso.

Tantas horas en casa, poca actividad física, compras más complicadas en el súper, despensas quizá menos equilibradas de lo habitual...

  • ¿Cómo conseguimos que todo esto no acabe haciéndonos salir de la cuarentena con unos kilos de más?

¿Cómo afecta el confinamiento a la dieta?

Este no es un buen momento para iniciar una dieta de adelgazamiento porque la ansiedad provocada por el miedo a la COVID-19, sumada al confinamiento que conlleva que no podamos realizar actividad física, hace que las condiciones no sean propicias para adelgazar.

Lo más fácil es que las circunstancias te desborden por la ansiedad, por el cambio de rutinas, porque a lo mejor no tienes acceso a los alimentos que formaban parte de tu dieta habitual”, comenta la Dra. Miriam Ruiz, médico internista y dietista-nutricionista.

Sin embargo, ¿qué sucede si ya estábamos haciendo dieta antes de que todo esto empezara?, ¿debemos echar a perder todo lo que habíamos conseguido?

  • Plantearnos estar a dieta en esta situación nos puede producir frustración, ya que ahora no tenemos muchas cosas al alcance que nos proporcionen satisfacción, y nos podría incluso llevar a ingestas compulsivas.
  • Además, la alimentación es importante para perder peso, pero existen otros factores como la actividad y el ejercicio físico que también son fundamentales y que en esta situación son más difíciles de realizar.

Por lo tanto, la Dra. Ruiz considera que lo más apropiado es plantearnos una dieta de mantenimiento. “Lo que tenemos que intentar ahora con la alimentación es amortiguar el sedentarismo que hemos incorporado a nuestra vida”, comenta la doctora.

ASÍ es una dieta de mantenimiento

  • Optar por la comida real. Esto implica, como comenta la Dra. Ruiz, “llevar una alimentación saludable, pero también satisfactoria”. Podemos aprovechar el confinamiento para meternos en la cocina y preparar aquellos platos que habitualmente no tenemos tanto tiempo para cocinar. “Es el momento ideal para aprender a disfrutar con la comida de verdad, preparándola nosotros, buscando recetas saludables”, comenta la Dra. Ruiz. La clave está en preparar recetas saludables y que nos llenen, de manera que no tengamos que picotear entre comidas. Por ejemplo, podemos experimentar con platos al horno o con la olla rápida. ¿Por qué no prepara un guiso de pollo con verduras o unos calamares con arroz?
  • Salir de la monotonía. Podemos innovar con recetas nuevas elaboradas con alimentos saludables, como por ejemplo las legumbres. “Hay que ir dándole la vuelta a los alimentos tradicionales, buscando la forma de que nos produzcan satisfacción”, comenta la Dra. Ruiz. Un salteado de setas con garbanzos, una ensalada de lentejas, una vinagreta de alubias blancas… ¡Hay infinidad de posibilidades!
  • Buscar alternativas saludables. En lugar de un bizcocho tradicional, por qué no crear postres sin azúcar con frutas. Se trata de versionar los alimentos que tienen más azúcar o más calorías para que te puedas dar un capricho durante el confinamiento de forma saludable.
  • Vigilar los snacks. Debemos procurar no tener al alcance alimentos como bollería, galletas, chocolate o cualquier tipo de snacks calóricos. “El picoteo es lo que más puede perjudicarnos en estos momentos”, comenta la Dra. Ruiz. Lo ideal es no comer nada entre horas, pero si lo necesitamos, lo mejor es una pieza de fruta y un puñadito de frutos secos.
  • Escuchar nuestro cuerpo. “Entre el estrés, los nervios y la falta de actividad que hace que nuestro gasto energético sea menor, es posible que el hambre se autorregule”, comenta la doctora. Escuchando las señales de nuestro cuerpo podemos bajar la ingesta de alimentos. Sin embargo, esto no es así para todas las personas, a muchas el estrés los lleva a comer o picotear más.
  • Cuidar nuestra salud psicológica. “Tanto para la salud general como para el peso, la salud psicológica es muy importante”, indica la Dra. Ruiz. Por ello, en este momento es primordial priorizar la salud psicológica, aunque esto no significa renunciar completamente a la dieta que estamos haciendo, sino adaptarla a esta nueva situación.
  • Vigilar la cesta de la compra. La mejor forma de evitar la tentación es no comprarla. “Lo que entre en el carro de la compra y por la puerta de casa es lo que determinará como saldremos de la cuarentena”, comenta la Dra. Ruiz. Podemos comprar los ingredientes para preparar nosotros mismos un capricho saludable si queremos (por ejemplo, unas galletas de avena y plátano o un bizcochito a base de copos de avena), pero evitar que sea tan accesible como tener bollería o snacks al abasto. El simple hecho de tener que prepararlo tu mismo ya calmará el impulso del antojo.
  • Hacer ejercicio en casa. Estar en casa tiene un gran impacto en nuestra actividad física, pero podemos amortiguarlo buscando ejercicios en Youtube, bailando o adoptando medidas sencillas como andar mientras hablamos por teléfono o ejercitar las piernas mientras estamos sentados en el sofá…
  • Cenar pronto. Debemos evitar comer poco antes de ir a dormir o hacer un snack entrada la noche. “Comer por la noche es una de las peores costumbres que hay y que más afecta incluso a la ganancia de peso”, comenta la Dr. Ruiz. Además, cenar temprano favorecerá la conciliación del sueño.
  • Báscula sí, pero sin obsesionarnos. “Aunque siguiéramos perfectamente la misma dieta que seguíamos antes del confinamiento, el simple hecho de reducir y cambiar nuestra actividad física tendrá efectos”, comenta la Dra. Ruiz. Por ello, no debemos obsesionarnos con la báscula, pero la podemos utilizar para comprobar que no ganamos el peso que ya habíamos perdido.

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