limon. Unas gotas de limón

1 / 8 Unas gotas de limón

Una merluza a la plancha o un filete de bacalao con unas gotitas de limón no necesitan mucho más para estar deliciosos. Puedes acompañar el pescado con unas tiernas judías verdes, y así completar tu cena con su aporte extra de fibra y minerales.

  • El limón no solo te hará olvidar la falta de sal, también aportará una buena dosis de vitamina C a tus recetas.
curry. Una pizca de curry

2 / 8 Una pizca de curry

Aderezar un estofado de carne con una pizca de curry es una magnífica opción para no echar de menos la sal en tu plato. El sabor de esta especia es lo bastante singular como para que así sea.

  • Entre los beneficios nutricionales del curry destaca que favorece la reducción de problemas digestivos como los cólicos o el mal aliento.
menta. Unas hojitas de menta

3 / 8 Unas hojitas de menta

Puedes añadir unas hojitas de menta a una crema, un caldo o una sopa. También le va muy bien al risotto con guisantes. Le dará un toque de sabor y frescura muy original.

  • Aprovecha las bondades nutricionales de la menta, como su poder analgésico, al mismo tiempo que te libras de los efectos dañinos de la sal en tu dieta.
nuez moscada. Añade nuez moscada

4 / 8 Añade nuez moscada

Esta especia es una de las más utilizadas en la cocina. Puede encajar tanto en recetas dulces como saladas. Eso sí, lo recomendable es rallarla al momento y añadirla casi al final, para evitar que pierda parte de sus propiedades, incluidos su aroma y su sabor.

  • Entre las cualidades de esta especie algunas de las más valiosas son su capacidad para controlar el nivel de colesterol en sangre y de fortalecer el sistema inmunológico.
ajo perejil. Perejil y ajo picado

5 / 8 Perejil y ajo picado

Suma las propiedades del perejil y el ajo, al mismo tiempo que restas los efectos nocivos de la sal para tu salud cardiovascular. La combinación de perejil y ajo picado se adecúa tanto a carnes como a pescado.

  • El perejil destaca por sus propiedades diuréticas, mientras que el ajo contribuye a eliminar las bacterias nocivas del intestino y ayuda a que la sangre fluya mejor por las arterias.
oregano romero tomillo. Orégano, tomillo y romero

6 / 8 Orégano, tomillo y romero

Si algo no le va a faltar a tus recetas gracias a estas hierbas aromáticas es sabor. Puedes espolvorear una mezcla de las tres sobre un guiso de carne, unos champiñones o un revuelto de cardo.

  • Añade las propiedades antisépticas del orégano, a las carminativas del romero y antioxidantes del tomillo.
pimenton. Pimentón al gusto

7 / 8 Pimentón al gusto

Ya puedes deshacerte del salero y hacerle un hueco al botecito de pimentón. Su color y el gusto intenso que aporta a cualquier receta son la alternativa perfecta a la pizca de sal.

  • Además, cada vez que aderezas la carne, la menestra de verduras o el hummus de garbanzos con pimentón, también estás cuidando de tu piel, de tus huesos y de tus dientes, gracias a su contenido en vitamina C.
vinagreta naranja. Vinagreta agridulce con naranja

8 / 8 Vinagreta agridulce con naranja

No necesita ni una pizca de sal. Además, esta vinagreta es muy sencilla de preparar. Basta con mezclar zumo de naranja, de limón, una cucharadita de miel, una cucharada de vinagre de vino y dos de aceite de oliva virgen extra.

  • Es el aderezo perfecto para cócteles de marisco, ensalada de mango o una ensalada verde.

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vinagreta naranja

¿Por qué reducir la sal de nuestra dieta?

Lo cierto, es que motivos no nos faltan. Tanto es así, que la Organización Mundial de la Salud hizo pública en 2016 la recomendación de no superar los 5 g de sal al día, con el fin de no poner en riesgo nuestra salud.

  • Un consejo, que a simple vista, no parece difícil de seguir, pero los españoles superamos con creces esa cantidad.

De hecho, casi la doblamos, ya que según la Fundación Española del Corazón, ingerimos 9,8 g de sal al día. Lo más preocupante es que se estima que el 80% de la cantidad de sal ingerida procede de los alimentos y productos procesados y ultraprocesados.

  • Esta sal "oculta" es difícil de controlar, sobre todo si no leemos las etiquetas. Sin embargo, la que añadimos nosotros, la que procede del salero, esa, sí la podemos dosificar.
  • En nuestra mano está reducir este condimento de nuestras recetas y sustituirlo por otras opciones con las que poder contrarrestar la sosez que ha ganado el plato con nuevos gustos y mejores cualidades nutricionales.

En esta galería hemos seleccionado 8 alimentos para una dieta sabrosa y sin sal añadida. Desde unas gotitas de limón, hasta una vinagreta de naranja, puedes comer más sano sin perder sabor, al mismo tiempo que cuidas de tu salud.

Beneficios de una dieta sin sal

Reducir el número de veces que echamos mano del salero está recompensado con creces en forma de beneficios para la salud.

Algunos de los efectos más relevantes de este comportamiento son:

  • Se reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Mejora la salud renal.
  • Previene los ataques de asma.
  • Disminuye la retención de líquidos.

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