Insectos comestibles: ¿el futuro de la alimentación es comer bichos?

Los insectos comestibles son una fuente nutritiva sostenible y respetuosa con el medioambiente. Actualmente, ya son tres los insectos autorizados en la Unión Europea: el gusano de la harina, la langosta migratoria y el grillo doméstico. Y pronto se les unirán las larvas de escarabajo.

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Isabel Osuna
Isabel Osuna

Periodista

Insectos comestibles, el alimento del futuro que ya está aquí
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En España se han autorizado como insectos comestibles el gusano de la harina, la langosta migratoria y el grillo doméstico.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se consumen más de 1900 especies de insectos comestibles en todo el mundo.

De hecho, los insectos forman parte de la dieta en muchos países, en los que gastronómicamente se consideran auténticos manjares. Aunque en Europa aún se ven como algo exótico, son muy nutritivos y su cría es más respetuosa con el medioambiente. ¿Te animas a probarlos?

¿Cuáles son los insectos comestibles autorizados en España?

Desde que a principios de 2021 la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Comité Permanente de Vegetales, Animales, Alimentos y Piensos de la Unión Europea avalara el consumo del gusano de la harina, dos más se han sumado a la lista de insectos autorizados: la langosta migratoria y el grillo doméstico.

La EFSA también ha avalado el consumo de las larvas de escarabajo (Alphitobius diaperinus), pero para su comercialización todavía falta la aprobación por parte de la Comisión Europea.

¿es bueno comer insectos?

La FAO lleva tiempo alabando las propiedades nutricionales de los insectos comestibles y apostando por su potencial como fuente nutritiva sostenible y respetuosa con el medioambiente. De acuerdo con esta organización, los insectos comestibles “ofrecen energía, grasa, proteínas y fibra y, según el insecto, pueden ser una buena fuente de micronutrientes, como zinc, calcio y hierro”, aseguran.

De acuerdo con Natalia Hernández, farmacéutica y dietista-nutricionista, "el valor nutricional que podemos destacar de los insectos es el aporte de proteína que contienen".

  • También proporcionan ácidos grasos poliinsaturados, "sobre todo en estado de larva", señala Hernández.

Aportan también minerales y vitaminas del grupo B, y carecen de grasas saturadas. Entre los pros de este “nuevo” alimento, la experta destaca que "en países no desarrollados, donde la desnutrición es importante, los insectos pueden ser una fuente proteica fundamental. Y en países desarrollados, una alternativa proteica ausente de grasas saturadas".

  • Al comparar el gusano de la harina con la carne de vacuna, se vio que mientras que el contenido de aminoácidos y materia grasa de la carne era mayor, el de minerales era comparable entre ambos y el de vitaminas era mayor en los gusanos.

También puede ser un medio más sostenible para alimentar a animales destinados a consumo humano, así como a una población cada vez mayor.

La nutricionista advierte de que "aunque los insectos se van haciendo un hueco dentro de la alimentación humana, no debemos caer en el error de consumirlos como una alternativa que deje de lado alimentos como el aceite de oliva, el aguacate o el pescado azul, ricos en ácidos grasos saludables".

Es decir, que si los queremos consumir debe ser "dentro de una alimentación variada y equilibrada, de forma que podamos aprovechar sus propiedades".

¿Los insectos comestibles pueden causar alergia?

En cuanto a los posibles contras de los insectos comestibles está el hecho de que su consumo pueda generar alergias. En la valoración previa a la aprobación de los insectos comestibles, la EFSA indica que en algunos casos pueden provocar reacciones alérgicas. En el caso de los gusanos de la harina, por ejemplo, especifica que estas reacciones pueden ocurrir especialmente en personas con alergias preexistentes a los crustáceos y los ácaros del polvo.

El etiquetado de los productos que contienen alimentos que pueden generar alergias debe incluir alertas, de acuerdo con la normativa de la UE.

¿Cuál es el bicho que más se come?

"Entre los más habituales, están las orugas, abejas, avispas, escarabajos, saltamontes, grillos y hormigas. Por eso, cuando pensamos en alguien comiendo insectos nos imaginamos casi siempre un grillo o una oruga", explica Hernández.

Asia y México son las zonas en las que más se consumen insectos y donde forman parte de la cultura gastronómica, aunque es una práctica cada vez más extendida.

¿De qué forma se pueden comer los insectos comestibles?

En los países en los que los insectos forman parte de la dieta habitual, los utilizan como un ingrediente más en infinidad de recetas y los consumen de mil formas diferentes (fritos, tostados, rebozados, enteros o molidos, en sopas, guisos, salsas, bebidas...). Los que los han probado dicen que son crujientes y, en contra de lo que se puede pensar, no tienen una textura ni un sabor desagradables.

Sin embargo, en nuestro entorno, donde no estamos acostumbrados a ellos, es fácil que nos asalten las dudas: ¿Y qué hacemos? ¿Cómo los cocinamos?

Este tema ya ha sido abordado por la industria alimentaria y la mejor opción parece consistir en evitar que se vean. Es decir, en comercializarlas en forma de barritas que contengan harina de insectos o productos similares.