¿Por qué hay ahora más alergias e intolerancias alimentarias?

Las alergias y las intolerancias alimentarias no han dejado de crecer en los últimos años. Las mejoras en el diagnóstico permiten detectarlas mejor pero hay otras causas que justifican ese aumento, desde una flora intestinal pobre a la contaminación.

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Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

¿Por qué hay ahora más alergias e intolerancias alimentarias?
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Una flora intestinal desequilibrada, la contaminación o una excesiva higiene podrían explicar el aumento de las alergias y las intolerancias alimentarias.

Las alergias y las intolerancias alimentarias parecen aumentar día a día. Según datos de la Fundación Seguridad Alimentaria y Prevención de Alergias, cerca de 520 millones de personas pueden estar sufriendo una alergia a los alimentos. De hecho, ningún país ha reducido los casos en los últimos 10 años sino todo lo contrario, aunque las mejoras en el diagnóstico también pueden haber contribuido al aumento de casos. Donde se ha producido un aumento más fuerte es en niños y jóvenes.

En cuanto a las intolerancias alimentarias, se estima que 1 de cada 3 personas podría tener síntomas relacionados con esta afección.

La doctora Ana Bellón, en su libro “Intolerancias alimentarias” (Ed. RBA), explica que según los datos de varios estudios parece ser que no es simplemente una moda. Que, efectivamente, el número de afectados por alergias e intolerancias alimentarias está creciendo, y que las previsiones es que aumenten aún más.

Causas del aumento de las alergias e intolerancia alimentarias

“Existen numerosos estudios que tratan sobre este tema, aunque lo cierto es que ninguno es todavía plenamente concluyente, en el sentido de que no apuntan inequívocamente a una única causa”, apunta la experta.

Lo que sí se sospecha es que este aumento de la incidencia de las alergias y las intolerancias se debe a varios aspectos que, combinados entre sí, pueden afectar a nuestro sistema inmune. En su libro, la doctora Bellón apunta los siguientes:

1. Una microbiota pobre

Se estima que la microbiota intestinal está formada por unos cien billones de bacterias que pueden ser de entre unas quinientas o mil especies distintas.

Buena parte de ellas permanecen siempre en el intestino, pero hay otras, que llamamos microorganismos en tránsito, que son ingeridas a través de alimentos y bebidas y que, por tanto, “viven” en el intestino temporalmente.

Una dieta inadecuada, y también el abuso de antibióticos, pueden hacer que nuestra microbiota se desequilibre y se altere. Y esto favorece la aparición de alergias e intolerancias alimentarias.

Lo hace, por ejemplo, favoreciendo que el intestino se vuelva más permeable. Y cuando una persona posee una permeabilidad intestinal anormalmente incrementada, la mucosa del tubo intestinal permite que determinadas proteínas la atraviesen, lo que provoca de inmediato que el sistema inmunológico, siempre vigilante, las reconozca como extrañas y nocivas y entre al instante en batalla contra ellas.

2. Excesiva higiene

Según sus premisas, la mejora de las condiciones higiénicas de la sociedad hoy en día la hace más limpia que antaño, pero también ha alterado el sistema inmunológico de las personas y, en algunos casos, hace que este reaccione tomando como elementos nocivos algunas sustancias que no lo son.

Numerosos especialistas sostienen que esta limpieza a veces extrema, esta “esterilidad”, nos aleja hasta tal punto de cualquier organismo nocivo que lleva a que nuestro sistema inmunológico no aprenda bien, por así decirlo, a distinguir al enemigo. Cuando esto ocurre es cuando se da una reacción alérgica.

3. La contaminación

Vivir en núcleos urbanos resulta mucho más nocivo que hacerlo en el campo. Y esto es causado, en buena medida, por la polución y la contaminación.

En las ciudades es, por lo general, donde más enfermedades alérgicas se dan, y también donde más crisis asmáticas, infecciones y trastornos respiratorios se sufren.

El hecho de que la contaminación afecte a personas aquejadas de alergias de tipo respiratorio puede acabar influyendo en la aparición de intolerancias o alergias alimentarias en ellas.

4. Los aditivos

Hoy en día existe una tendencia peligrosamente extendida a abusar de la comida rápida, de los platos preparados y de los alimentos procesados. El ritmo de vida actual no nos permite detenernos no ya a cocinar, sino incluso a recolectar, por lo que se acelera el ritmo de producción de lo que comemos.

Todo esto interviene de manera directa en nuestro organismo, al que se le están proporcionando, a través de la comida, infinidad de nuevos aditivos y de componentes químicos que, durante milenios, no han formado parte de la dieta del ser humano. Y cientos, incluso miles de estas sustancias, pueden producir reacciones adversas en nuestro organismo.

cada vez se detctan y se tratan más las alergias

Frente a estos problemas inherentes en cierta manera al avance de los tiempos, la doctora Bellón sostiene que, afortunadamente, hay una mayor conciencia tanto social como médica.

  • “Se piensa en estas patologías más que antes, se tienen más presentes y existen más herramientas para diagnosticarlas y, de la misma manera, las personas afectadas disponen de mucha información, más clara, precisa y accesible, concluye.

Más información:

Podrás encontrar muchos más datos sobre cómo detectar y controlar este tipo de trastornos en Intolerancias alimentarias, un libro escrito por la doctora Ana Bellón y editado por RBA Integral.