Por Soledad López, periodista especializada en salud

Por qué hay zonas que cuesta más perder grasa?
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¿Te has preguntado por qué cuesta tanto perder grasa abdominal cuando haces dieta? Investigadores australianos pueden haber dado con la explicación.

Y sí, es eficaz para adelgazar, para mantener una microbiota equilibrada e incluso para frenar el envejecimiento en mujeres menopáusicas, pero un estudio de la Universidad de Sydney publicado en la revista Cell Reports ​plantea dudas sobre la eficacia de esta fórmula para perder barriga. Veamos el porqué.

La grasa abdominal, más resistente

El equipo de investigadores dirigido por el Dr. Mark Larance examinó los efectos del ayuno cada dos días (no se consumen alimentos en días alternos) en diferentes tejidos grasos en ratones.

Para su asombro, los científicos descubrieron que durante el ayuno la grasa visceral (la grasa abdominal que rodea los órganos y es la responsable de tu perímetro de cintura) entró literalmente en "modo conservación" y se adaptó enseguida al ayuno para ser más resistente a la pérdida de peso.

Larance reconoce que el hallazgo fue "inesperado y muestra que las dietas no afectan por igual a toda las grasas del cuerpo".

grasa visceral y grasa subcutánea

No toda la grasa es igual. En líneas generales, pueden establecerse dos grandes divisiones: grasa subcutánea y grasa visceral.

  • La grasa visceral se concentra alrededor de los órganos del abdomen y está asociada a enfermedades cardiovasculares y diabetes porque favorece la circulación de sustancias inflamatorias en el organismo. Este tipo de grasa es más habitual en los hombres.
  • La grasa subcutánea se encuentra justo por debajo de la piel del cuerpo. Proporciona aislamiento y en niveles moderados es saludable. Dentro de este tipo de grasa se encuentra la grasa marrón, que se acumula en el cuello o los hombros y es la encargada de mantener la temperatura corporal. La grasa marrón consume glucosa y triglicéridos, por lo que potenciarla puede ser una buena herramienta contra la diabetes y la obesidad.

Por qué se resiste tanto la grasa visceral

Cuando ayunas, el tejido graso proporciona energía al resto del cuerpo mediante la liberación de ácidos grasos. Es un proceso llamado lipólisis y es justamente el que permite perder grasa (y peso) cuando estás a dieta.

Sin embargo, durante las dos semanas de ayuno intermitente a los que se sometió a los ratones, los investigadores vieron que justamente la grasa visceral se volvió resistente a esta liberación de ácidos grasos, es decir, a la lipólisis.

La grasa visceral no se descomponía a pesar del ayuno. Larance va más allá y asegura que realizar ayunos de forma repetida podría desencadenar una vía de señalización, como un chivato, para proteger esta grasa.

  • Cuanto más acostumbres al cuerpo a ayunar, menos sensible es la grasa de la barriga a la pérdida de peso y, además, antes recupera la grasa perdida.

Los investigadores afirman que el ayuno intermitente sí favorece la pérdida de peso, pero normalmente se pierde más grasa subcutánea.

Un mapa de cómo funcionan los depósitos de grasa

El equipo de investigación examinó más de 8.500 proteínas ubicadas en los depósitos de grasa y crearon todo un catálogo de cambios que ocurrieron durante el ayuno intermitente, utilizando una técnica llamada proteómica.

  • La proteómica (el estudio de todas las proteínas) es un área de investigación relativamente nueva que toma su nombre de la genómica (el estudio de todos los genes).
  • Monitorea cómo reaccionan las proteínas bajo ciertas condiciones, que en este caso es el ayuno intermitente.
  • Los resultados proporcionan una gran fuente de datos que ayudan a dibujar una imagen más completa del funcionamiento interno del tejido graso.

Fue a través de la proteómica que el equipo de investigación observó los principales cambios celulares causados ​​por el ayuno intermitente y, después de un análisis más detallado, se percató del mecanismo de conservación de la grasa visceral cuando se la somete a esta dieta.

Qué pasa con otras dietas

Los investigadores advierten que el estudio solo se ha hecho con el ayuno intermitente, pero apuntan que la grasa visceral podría tener el mismo comportamiento en dos dietas típicas:

  • La restricción calórica crónica, es decir, seguir una dieta hipocalórica toda la vida.
  • La dieta cetogénica, que aumenta el consumo de proteínas.

De todas formas, los autores alertan que aunque el ayuno intermitente no sea especialmente eficaz en la grasa visceral, sí está demostrado que, más allá de la pérdida de peso, sí mejora la respuesta a la insulina y la glucosa.

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