Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Los probióticos y prebióticos ayudan a frenar la adicción al alcohol
iStock by Getty Images

El consumo adictivo de alcohol tiene efectos nefastos en el organismo y es más habitual de lo que creemos.

Es una droga legal cuyo consumo está excesivamente normalizado, por lo que las conductas adictivas no hacen saltar las señales de alarma como ocurre con otras drogas.

Ahora, un estudio del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas y del CIBEROBN, publicado en Frontiers in Nutrition, sugiere que una dieta rica en probióticos y prebióticos puede ayudar a frenar el consumo adictivo de alcohol y, en consecuencia, sus efectos perjudiciales para la salud.

Parece ser que una microbiota sana provoca cambios en determinados neurotransmisores del cerebro que previenen ese consumo peligroso de alcohol.

Experimento en ratones

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron en ratones la relación entre la ingesta de alcohol y la microbiota intestinal.

La microbiota, que está considerada como un órgano más del cuerpo, es el conjunto de organismos microscópicos que habitan el intestino y nos protegen de patógenos, contribuyen a regular el sistema inmune y ayudan en la digestión o a sintetizar vitaminas.

  • Un grupo de animales recibió durante semanas una suplementación con una mezcla de prebióticos y probióticos, un simbiótico, para estimular el crecimiento de bacterias beneficiosas en su intestino.

Los probióticos son microoganismos vivos beneficiosos para la flora intestinal, mientras que los prebióticos sirven de alimento a estos microorganismos.

  • El grupo de control recibió una alimentación convencional.
  • Después se sometió a todos los animales a una exposición intermitente al alcohol durante veinte días, alternando el consumo de alcohol con el de simbiótico, o con agua en el caso del grupo control.
  • Al acabar este periodo, se interrumpió el suministro de alcohol durante siete días, para ofrecérselo de nuevo y analizar si había recaída en el consumo.

Bacterias protectoras

Los resultados de las pruebas demuestran que los animales que habían recibido con su alimentación prebióticos y probióticos presentaban una escalada menor en el consumo de alcohol.

Además, la recaída después de la interrupción de la ingesta de alcohol también era menor.

Esto demuestra, según la Dra. Patricia Robledo, investigadora del IMIM-Hospital del Mar y autora principal del trabajo, que "la implementación de una dieta rica en simbióticos puede prevenir una conducta adictiva relacionada con el consumo crónico de alcohol, ya que su ingesta produce cambios en la microbiota intestinal y en determinados neurotransmisores del cerebro".

Así pues, el estudio ha demostrado que "la modulación del eje intestino-cerebro (el sistema de comunicación bidireccional entre la microbiota intestinal y el cerebro) puede prevenir los trastornos relacionados con el consumo de alcohol", subraya.

Frenar la adicción

Los investigadores comprobaron que los animales que habían reforzado su microbiota intestinal sufrían menos depresión, ansiedad y alteraciones en la memoria, que son conductas asociadas a la adicción al alcohol.

Finalmente, se midieron neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina en el cerebro de los animales, comprobando cómo en la corteza prefrontal y en el hipocampo (áreas relacionadas con las conductas adictivas, la depresión, la ansiedad y la memoria), sus niveles se ven afectados de forma diferente en función del estado de la microbiota intestinal.

Por lo tanto, se demostró que "modulando la microbiota intestinal, se puede incidir sobre la conducta adictiva", apunta la Dra. Neus Pizarro, firmante del trabajo y también investigadora del IMIM-Hospital del Mar.

"Lo que hemos conseguido con el simbiótico es reducir los efectos adversos del alcohol sobre la composición de la microbiota intestinal y así evitar su repercusión al cerebro", concluye.

El simbiótico no es una pastilla mágica

"Una dieta rica en prebióticos y probióticos no es una pastilla mágica contra la posibilidad de sufrir una conducta adictiva", señala el Dr. Rafael de la Torre, coordinador del Grupo de investigación en Farmacología integrada y neurociencias de sistemas del IMIM-Hospital del Mar e investigador del CIBEROBN.

De hecho, el consumo de alcohol provoca un desequilibrio en los microorganismos que habitan en el intestino.

Por lo tanto, "si modulamos la microbiota intestinal, los cambios se pueden ver reflejados a nivel cerebral a medio y largo plazo. Pero en ningún caso se puede considerar el simbiótico una especie de pastilla del día después para conductas adictivas", concluye.

Cabe recordar, si hablamos de órganos como el cerebro, que no hay un consumo seguro de alcohol.

Un estudio de la Universidad de Oxford revela que el alcohol, por poco que sea, afecta a la materia gris y a la sustancia blanca del cerebro. El estudio concluye que cuanto más alcohol se consume, menor es el volumen del cerebro.