efecto rebote dieta

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efecto rebote dieta

No existe la dieta milagro. El milagro es que no acabes con más kilos, menos energía y peor salud si sigues alguna de las muchas opciones de dudosa efectividad que van apareciendo como modas.

El efecto rebote o yoyó, que te hace subir el peso perdido es la mayor certeza de las dietas que se siguen sin control profesional.

Por supuesto que se puede adelgazar y muchas personas lo consiguen, siempre que no sea a base de impaciencia, sino de entender cómo funciona tu cuerpo.

¿POR QUÉ HAY EFECTO REBOTE?

Tenemos un cuerpo asombroso que sabe mantener nuestro peso en unos parámetros que varían entre 2 y 5 kilos cuando no haces dieta”, según explica la nutricionista Rebecca Scritchfield, autora del libro “Mímate, ama tu cuerpo”.

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Aunque comas mucho puntualmente en una fiesta o banquete, tu cuerpo querrá hacer la digestión durante varias horas y no tendrás hambre. Esta es la manera en la que el cuerpo mantiene su peso estable.

El cuerpo no engorda por un atracón: mantiene su peso con una variación de 2 a 5 kilos

Si haces dieta (desequilibrada y sin control) al organismo le faltan nutrientes y energía. Perderás peso, pero solo temporalmente, “porque tu cerebro te hará comer lo suficiente para volver a recuperar el peso perdido”, añade la nutricionista.

En esos casos, correrás a por alimentos nutritivos de rápida absorción: mucho azúcar.

TU METABOLISMO SE HACE MÁS LENTO

Algunas personas, además, tienen un metabolismo que se ralentiza cuando hacen dieta. El organismo se adapta a la escasez gastando menos energía con el objetivo de no quedarse sin reservas.

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Eso provoca que aproveche todo lo que le entra. Lo hace especialmente las grasas, ante el miedo de que pueda venir otro periodo de escasez de comida.

Así incluso hay quien acaba ganando más peso del que tenían antes de empezar la dieta y no entiende por qué.

Un problema que va a peor

Otra complicación adicional es que a medida que vamos haciendo dietas y que, a su vez, vamos volviendo a ganar el peso perdido, nuestro cuerpo se hace más resistente a estos cambios.

Si sigues muchas dietas el cuerpo se "vuelve" resistente y todavía le cuesta más perder kilos

Se pierde la capacidad de perder peso y es más difícil adelgazar. Entonces el peligro es recurrir a una dieta más estricta, más “milagrosa” que la anterior. Entramos en un círculo vicioso del que es difícil salir.

Afecta a todo el organismo

Prácticamente todos los órganos sufren con las oscilaciones de peso bruscas. A corto, medio o largo plazo, podemos encontrarnos, por ejemplo:

  • Problemas de corazón.
  • Debilidad muscular.
  • Daños en los riñones.
  • Deshidratación.
  • Alteraciones del ritmo digestivo (estreñimiento).
  • Molestias de las articulaciones.

NO HAY DIETAS EXCEPCIONALES

Todas las dietas pueden provocar el efecto rebote en mayor o menor medida. Porque la base de todas es la misma. Consumir menos energía de la que necesitas para que tu cuerpo recurra a la grasa de reserva.

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Cuánto más drástica es la pérdida de peso que promete la dieta y en menos tiempo, más probable es que recuperes los kilos con la misma rapidez.

OLVÍDATE DE LAS CALORÍAS

Un nutricionista será quien pueda establecer un plan equilibrado y con una visión a largo plazo para que la dieta no sea un problema. Así reduces el riesgo de que la dejes antes de tiempo y no haya servido de nada.

  • Muchas dietistas, como Scritchfield, incluso desaconsejan que te obsesiones por las calorías. No creo en contar calorías porque no somos especialistas en calcularlas y, además, es una pérdida de tiempo”.

No sabemos calcular las calorías y es una pérdida de tiempo

La principal recomendación es que conviertas las comidas equilibradas en un hábito. Por ejemplo, incluyendo frutas y vegetales, bebiendo mucha agua e intentando evitar las grasas saturadas y el alcohol.

Si sigues esta simple regla a diario, puedes ser más flexible el fin de semana y no estar obsesionado en lo que comes o dejas de comer.

LA MENTE TE AYUDA A PERDER PESO

Las dietas no funcionan, porque la salud no puede medirse únicamente en una báscula, sino que se debe tener en cuenta el bienestar emocional.

Es difícil no obsesionarse en perder peso si no estás contento con tu cuerpo. Sin embargo, esa es la recomendación fundamental. El sobrepeso es relevante solo cuando es un problema serio de salud.

La gente deja de comer sano y de hacer ejercicio precisamente porque se cansan de todas las reglas que imponen los planes dietéticos. “Los hábitos saludables son para un viaje de toda la vida y que no quieres dejar”, recuerda Scritchfield.

Si comes sano es un gran avance, no te obsesiones con el peso

Lo ideal es que los hábitos sanos a la hora de comer y cuidarte forman parte de tu día a dí, que no sean algo puntual por que entonces es cuando se corre el riesgo de "cansarse".

  • Si cuando decides cambiar de hábitos y optas por una vida más sana vas perdiendo algo de peso porque tu cuerpo lo necesita y se siente mejor, será perfecto, pero si tu menú diario (siendo equilibrado) no te hace perder lo que esperas, al menos siéntete contento con lo saludable que es.

¿Sabes si tu dieta es equilibrada?

Cómo te hemos recomendado, los consejos de un nutricionista será tu mejor garantía de que lo haces bien pero además, fíjate:

  • Escucha a tu cuerpo y come pausado. El cuerpo nos dice que ya está lleno con la sensación de saciedad. Si comes muy rápido, antes de que te llegue la señal, ya has devorado más de lo que necesitabas.
  • Empieza cada comida con verdura, luego un alimento con proteínas (carnes, legumbres).
  • No conviertas el aburrimiento en una excusa para picar.
  • La bebida habitual es agua, no refrescos.
  • Ojo con las excepciones. Se hacen más de lo que se cree. Ese pastelito de domingo, por ejemplo, se convierte en varios helados por semana. O una copa esporádica en un gintónic fijo.
  • Muévete al menos media hora diaria. Sé tan activo como puedas, sin algo de ejercicio seguro que no funciona.
  • Duerme de 7 a 8 horas. Te devolverá energía y buen estado de ánimo. Imprescindibles para comer bien.

Y lo más importante de todo, quiérete. Acepta tu cuerpo, aunque preferirías pesar menos. Como recuerda la nutricionista: “Solo vives una vez y va a ser en ese cuerpo. Cuídalo como se cuida de un buen amigo”.