restaurante saludable

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restaurante saludable

Desecha la idea de que comiendo fuera de casa es imposible cuidar tu peso. Escoger con buen criterio los platos y moderarse en las cantidades son dos puntos básicos para pedir en un restaurante y luego no tener remordimientos.

El 68% de los españoles come fuera de casa al menos una vez al mes

Ser consciente de las calorías que aporta lo que estás comiendo es un paso fundamental. Lo han demostrado científicos australianos en un estudio en el que han evaluado, precisamente, la influencia de conocer este dato.

restaurantes que informan de las calorías

Las personas que van a restaurantes que proporcionan información sobre las calorías de sus menús reducen, de media, 15 kcal por plato.

  • El efecto es aún mayor en las mujeres, que toman hasta 60 kcal menos por menú, y entre quienes tienen sobrepeso, que eligen propuestas con un total de 83 kcal menos.

“Aunque la reducción calórica no es demasiado grande si comes fuera de casa una vez al año, para quienes lo hacen regularmente estas cifras pueden acabar marcando la diferencia”, afirma Natalina Zlatevska, la autora principal del estudio.


ASÍ TIENES QUE PEDIR

Aunque ya hay restaurantes en España que ofrecen información calórica de sus platos, no es una tendencia demasiado extendida. Pero aunque desconozcas con exactitud las calorías que te proporciona lo que vas a comer, puedes hacer mucho para que tu elección no las dispare.

1. Toma un tentempié ligero antes

No cometas el error de llegar al restaurante con un hambre voraz. Es mucho mejor comer algo antes: una pieza de fruta, un yogur desnatado… rebajará tus ansias por la comida y te ayudará a ingerir una cantidad adecuada.

2. Para beber… primero agua

Si llegas con sed y pides vino o una cerveza es mucho más probable que acabes bebiendo más de la cuenta. Y no olvides que el alcohol aporta muchas calorías “vacías”. Y provoca, además, dos curiosas situaciones: relaja tu voluntad "de hacerlo bien" y te lleva a comer más.

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3. Cuidado con los aperitivos “de cortesía”

Si mientras esperas os ofrecen una tostadita con paté o cualquier otro aperitivo individual… recházalo con amabilidad. Porque si lo tienes sobre la mesa, te costará evitar la tentación.

Y si os obsequian con algo de pica-pica para compartir, como por ejemplo unas patatas chips, te será mucho más fácil no picar si has seguido los dos consejos anteriores.

4. Pan… solo un trocito

Puedes comerlo, claro, siempre y cuando no sobrepases los tres o cuatro dedos. Si en el restaurante disponen de panecillos individuales de varios tipos, mejor elige la opción integral, más saciante y nutritiva.

5. ¿El menú es muy pesado? Pide dos primeros

Las opciones de primer plato normalmente son más ligeras que las de segundo. Si el menú no te acaba de convencer puede ser la mejor opción para rebajar calorías. Eso sí, procura que uno de los dos aporte algo de proteínas.

6. Salsas y aliños, mejor aparte

A veces pides una ensalada pensando en qué es la opción más ligera y, cuando te la traen, ves que está aliñada con una cantidad generosa de aceite o con una salsa que, precisamente, no es de las más ligeras. Para evitarlo pide siempre que te sirvan la salsa o el aliño aparte.

7. El aceite, primero sobre la cuchara

No lo eches directamente en el plato porque podrías añadir más de la cuenta. Para controlar la cantidad lo mejor es que viertas el aceite sobre una cuchara y, a continuación, aliñes el plato con ella.

Pon aceite en una cuchara y después aliña el plato

Recuerda que, aunque aporta grasas buenas, el aceite contiene 90 kcal por cucharada.

8. Segundo con guarnición… ¿de qué?

Cuando el menú no lo especifica, pregunta siempre en qué consiste. Si son patatas fritas, pide que las cambien por una guarnición vegetal (un poco de ensalada, un tomate a la plancha, pimiento al horno… En los restaurantes, normalmente, no suelen poner problemas con este tipo de cambios.

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9. De postre, mejor un sorbete

Si te apetece algo dulce después del segundo, es una opción bastante ligera. Al contener una gran proporción de agua, te aportan solo unas 70 kcal por 100 g, frente a las 250 que puede contener por ejemplo un trozo de tarta.

10. De vez en cuando… ve a un vegetariano

En ellos los vegetales (mucho menos calóricos que propuestas elaboradas, por ejemplo, con carne roja) son, lógicamente, los reyes indiscutibles de los platos, por lo que podrás elegir entre un gran número de opciones. Eso sí, vigila que lo que escojas no esté frito o se acompañe de salsas grasas.

La comida ligera y equilibrada de un japonés es otra buena opción

Como ves, las opciones con las que cuentas para rebajar las calorías de tus menús son sencillas y numerosas. Con esto y un poco de voluntad te será mucho más fácil disfrutar de una comida fuera sin que tu peso, y tu salud, se resientan por ello.